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Los mayores de las residencias vuelven a estar juntos: “Ahora tienen otro brillo en la cara” Los mayores de las residencias vuelven a estar juntos: “Ahora tienen otro brillo en la cara”
La actividad de fisioterapia se va normalizando en el gimnasio del centro

Los mayores de las residencias vuelven a estar juntos: “Ahora tienen otro brillo en la cara”

La Javalambre, la más grande de Aragón, empieza a recuperar sus rutinas

Nati Cardo, Clara Bronchal, Pilar Rubio, Clara Gómez, Concha Mateo y Celia Villanueva acuden a las actividades de terapia ocupacional en la residencia Javalambre de Teruel llenas de energía y hasta con ganas de bromear. Han recuperado las rutinas previas a la pandemia, aunque ahora sea a 2 metros y con mascarilla pero vuelven a mirarse a la cara y a tener el tiempo ocupado y se sienten más contentas. La vacunación ha permitido ir poco a poco retomando actividades y ahora el centro se prepara ya para ampliar las visitas y las salidas, siempre con mucha prudencia.

“Ahora el día se pasa sin sentir porque estamos activas, haciendo muchas cosas: aquí los ejercicios de memoria, también la gimnasia o la pintura. En la habitación los días se hacían muy largos parecíamos monjas de clausura”, comentó Clara Gómez, momentos antes de iniciar esta actividad .

Su compañera Pilar Rubio recordó que hubo momentos en los que no iban ni al comedor y todas reconocieron que estaban preocupadas y tristes. 

Algunas, como Celia Villanueva, han pasado el virus pero no tuvieron síntomas y ahora vacunadas saben que están protegidas y están más contentas y con ganas de hacer cosas y se toman la vida de otra manera.

La directora de este centro turolense del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), Elena Lahuerta, aseguró que hay un cambio sobre todo emocional en los mayores, se ha pasado de vivir con miedo y tristeza a estar más optimistas y positivos. “Las cosas que han cambiado son actividades supersencillas: los talleres, comer en el comedor... Es cierto que se empieza a ver movimiento, en la etapa anterior estaban los pasillos vacíos, la casa vacía y solo se veían trajes blancos y verdes de los trabajadores”, indicó y añadió que ahora se van recuperando esa convivencia entre los mayores.

La vacunación ha supuesto un cambio. “Ahora hay más confianza y, aun manteniendo respeto entre ellos, no se tocan y cumplen las normas, se relacionan, hablan... Tienen otra alegría, otro brillo en la cara”, detalló Lahuerta. 

Como a lo largo de toda la crisis sanitaria, se ha tenido que ir adaptando la vida en la residencia a la situación epidemiológica, ahora con una desescalada de restricciones. “Nos hemos ceñido a lo que nos indicaba la instrucción en todo momento, guiados por Salud Pública y por el propio Departamento de Ciudadanía y conforme a las normas sanitarias”, explicó la directora de la Javalambre, el centro asistencial público más grande de Aragón.

Lahuerta insistió en que la vacuna protege pero que hay que ir paso a paso y no bajar la guardia. “Hay que mantener las precauciones porque la residencia ya es un entorno seguro, nuestros residentes están vacunados y protegidos pero queda mucha población por vacunar. Hemos ido poco a poco organizando los grupos, primero de tres participantes, luego de seis, con días fijos y grupos estancos y eso nos permite que, si pasara cualquier cosa, los localicemos antes”, comentó.

Ahora ya hay actividades en las que incluso hay más de seis personas, si hay salas amplias que lo permiten y siempre respetando la distancia de 2 metros.

Visitas y salidas

La consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón, anunció el pasado jueves nuevas medidas de flexibilización en las residencias. Los residentes vacunados podrán salir de estos centros por periodos inferiores a diez días, que era el mínimo establecido hasta ahora, y podrán regresar sin necesidad de someterse a ninguna prueba ni pasar aislamiento. También se amplía el régimen de visitas podrán acudir hasta cuatro familiares juntos y el número de veces a la semana que permita la organización del centro. 

La responsable de la Javalambre detalló que el centro dispone de un calendario semanal y que se da cita a la familia que mantiene de manera fija el mismo día a la misma hora y hasta ahora solo se permitía el acceso de una persona y por un tiempo limitado.

“Sí que queremos incrementar la frecuencia de visitas y permitir el acceso a dos personas por residente y el rato que están se aprovecha más. Es algo que tenemos que estudiar y que siempre decidimos entre el equipo multidisciplinar”, comentó Elena Lahuerta quien recordó que la orden con las nuevas medidas se publicará en los próximos días.

“Es intención del centro ir abriendo un poco más pero sí que hay que tener en cuenta que muchas de las visitas que vienen son de edad avanzada y no están vacunadas. Ya no es que mis residentes se puedan contagiar”, advirtió la directora recordando que la vacuna protege a quien la ha recibido de tener síntomas pero pueden ser portadores e incluso transmisores del virus.

Lahuerta también indicó que las salidas cortas son esperadas por los residentes y sus allegados porque para muchas familias diez días es un periodo demasiado largo, por los cuidados que requieren estas personas, pero sí que quieren, por ejemplo, que pasen el fin de semana en casa.

En cuanto salió esta noticia en los medios de comunicación, la centralita de la residencia se desbordó. “Llaman y preguntan cuándo y cómo se va a hacer. Siempre se anticipan a nosotros y están muy bien informados e intentamos regularlo. En todo momento el comportamiento de las familias ha sido ejemplar, han acatado las normas del centro y todos lo ven con mucha esperanza y mucha alegría”, aseguró.

Los usuarios del centro una de las cosas que más han echado de menos ha sido ese contacto con sus familiares. “Ellos vivían en el centro con todas las comodidades posibles pero el afecto personal, el afecto de los suyos, el poder ver el biznieto que ha nacido, el poder tener contacto con la vida ordinaria,... Este aislamiento forzado no sabíamos lo que puede suponer. Hay residentes que hacen visitas esporádicas y otras personas que eran de visitas diarias y hemos pasado del todo a la nada. Necesitaban saber que su familia estaba bien, aunque hablasen por teléfono, necesitaban eso y el mirar a los ojos a las personas de su entorno”, recordó.

Precisamente, Mercedes Edo, que visitaba este martes a su hermano,  es una de estas familiares que acudía a diario a la residencia. “Venía todos los días a la mañana y a la tarde ahora vengo lo que me dejan, una hora y le doy la vuelta”, explicó. Destacó que su hermano está bien cuidado en el centro pero aseguraba que el aislamiento por la pandemia ha pasado factura. “Él ha pegado un bajón y yo también porque estaba acostumbrada a venir: le arreglaba, le afeitaba, lo sacaba y ahora mira, en una sillita de ruedas”, relató, pero destacó que la vacuna les da más tranquilidad y confió en que pronto llegue también el turno para el resto de la población.

Paloma Gómez, que lleva casi  tres años en la Javalambre aseguró que este ha sido un año “muy duro” y que una de las cosas que más ha costado ha sido no ver a sus hijos. Ahora, a los dos que viven en Teruel, los puede ver pero el que tiene en Gandía lleva nueve meses sin estar con él y aún no sabe cuándo podrá ser.

Paloma comentó que no le gusta estar parada sino hacer cosas. “Me gusta pintar, me gusta coser, recordar lo que aprendí en el colegio,... Me gusta todo y ahora que vuelve a ser juntos da más alegría”.

Pilar Sierra, la animadora sociocultural del centro, explicó que se han ido ampliando los grupos, con las medidas de seguridad de distancia e higiene y que a los mayores “les gusta más estar así que solo cuatro o cinco, la dinámica es mucho más alegre”.

Deterioro físico

El confinamiento tuvo efectos físicos en toda la población y en los ancianos aún se nota más pero poco a poco van trabajando. El departamento de fisioterapia también ha ido aumentando su actividad en las últimas semanas.

La fisioterapeuta María Ángeles Doñate indicó que ahora los residentes ya se pueden juntar en el gimnasio. “Lo seguimos haciendo teniendo en cuenta las plantas y guardando las distancias, pero se van juntando más”, detalló. 

También se ha recuperado la gimnasia de mantenimiento que se hace de forma diaria, aunque antes se hacía más grupal y ahora se ha dividido en varios grupos más pequeños, para poder mantener las distancias y se mantiene la sala muy bien ventilada.

“Ha habido un desacondicionamiento físico generalizado pero los mayores lo notan de forma más acusada. Creo que ahora podrían ir recuperando. Se les nota con otra alegría de ver que pueden moverse más, las visitas también les ayudan mucho y se les nota más motivados y con más ganas”, comentó la fisioterapeuta.

Elena Lahuerta subrayó que se está recuperando poco a poco la normalidad que tanto han añorado durante estos meses y que esto hacer que “esta casa” vuelva a ser un espacio de convivencia.