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Los candidatos a hacer de Isabel y Diego

Los organizadores asumen que Las Bodas 2021 deberá combinar lo presencial y lo virtual por el Covid

La identidad de Diego e Isabel para las dos próximas recreaciones se dará a conocer el jueves

Este jueves se dará a conocer la identidad de los dos actores que encarnarán a Diego e Isabel en la próxima edición de La Partida de Diego y de las Bodas de Isabel 2021, después de que el martes se desvelaran los diez jóvenes finalistas entre quienes se está realizando el último castin. La Fundación Bodas de Isabel prepara las dos recreaciones históricas, programadas del 2 al 4 de octubre y del 18 al 21 de febrero respectivamente, en dos ediciones que, por culpa del coronavirus, tendrán que combinar la dramaturgia en vivo y las escenas virtuales online.

“La incertidumbre es total pero tenemos que empezar a tomar decisiones”, explica la gerente de la Fundación, Raquel Esteban. “La Partida de Diego será virtual, con la excepción quizá de alguna escena en la plaza del Seminario”, confirma, “y con Las Bodas dudo mucho que en febrero se puedan realizar con normalidad, así que seguro que no serán como siempre. Nosotros vamos a ponernos en lo peor, pero vamos a trabajar las escenas y cuando llegue el momento sabremos si se puede hacer alguna en directo, si se tienen que emitir todas a través de vídeo, o si cierto número de personas puede al menos acudir presencialmente a la grabación de las mismas”. 

La primera experiencia en ese sentido ya la vivieron los actores de la Fundación a finales de mayo, en plena desescalada del confinamiento, con la celebración del Homenaje a Guillem de Mont-Rodón en Monzón. Entonces se sustituyeron las escenas en las que debían haber participado los turolenses de forma presencial por vídeos grabados que se difundieron a través de las redes –cada actor tuvo que grabarse desde su propia casa– en lo que se bautizó como teatro confiTado–. 

Eso se repetiría durante la Partida de Diego en el peor de los casos, si la pandemia evolucionara del peor modo posible. Pero Esteban cuenta con que, aunque no podrán darse grandes concentraciones de público, las escenas puedan grabarse con todos los actores en la misma sala e incluso algunas de ellas en la calle. “El domingo por la mañana toda la acción se desarrolla en la Plaza del Seminario, que en  un momento dado se puede cerrar y controlar el aforo. Así que la Cena de los Caballeros y La Espera podría ser presencial”, explica. Además durante el fin de semana del 2 al 4 de octubre “podría haber puntos físicos de referencia en Teruel, que no concentrarán mucho público pero recordara a todos los paseantes y turistas que la recreación está teniendo lugar aunque sea de forma virtual”. 

La Fundación apuesta porque haya unos mínimos, incluso la posibilidad de un mercado medieval reducido, siempre y cuando pueda llevarse a cabo respetando escrupulosamente todas las medidas higiénico-sanitarias que se exijan a principios de octubre. Todo eso se hablará entre la Fundación Bodas de Isabel y el Ayuntamiento de Teruel el jueves, precisamente cuando se anuncien los actores que encarnarán a Diego e Isabel. Pero lo previsible es que buena parte de lo que se haga durante la recreación dependerá de cómo evolucione la pandemia en las próximas semanas. Habrá que improvisar.

25 aniversario atípico

Con las Bodas de Isabel, que en febrero de 2020 cumplen 25 años, ocurre lo mismo, con el agravante de que la incertidumbre todavía es mayor porque es imposible adelantarse seis meses a los acontecimientos. “Como siempre no van a ser, eso seguro, pero no podemos saber como serán”, reflexiona Esteban. “Lo que no podemos hacer es cortar ese flujo de alimento cultural que las ciudades tienen que tener. Nuestra obligación es ser capaces de reinventarnos y encontrar fórmulas, con el máximo respeto por la seguridad y la salud de las personas, para crear anticuerpos contra la depresión y el desánimo”. 

Raquel Esteban se reincorporó a la gerencia de la Fundación Amantes el 1 de abril, en pleno confinamiento, tras un periodo de inactividad. “Mi primera decisión entonces es que no podíamos suspender. En ese momento no sabíamos lo que íbamos a hacer, pero sí que seguiríamos adelante”. La turolense sostiene que en momentos como el actual “lo fácil es cancelarlo todo, o echar mano de la memoria y buscar en el pasado qué se ha hecho en situaciones parecidas. Pero yo creo que lo hay que hacer es mirar al futuro e inventar nuevas fórmulas, leer el momento, prever las cosas y adaptarnos”. Según Esteban, quizá este 25 aniversario sea un número redondo y apropiado para un cambio. “Esa fórmula del vídeo, más cinematográfica, cambiará las Bodas y ojalá las mejore. Quizá volvamos a lo anterior o quizá no. Estoy segura de que lo que hoy puede parecernos una locura en el futuro nos parecerá que era un camino obvio, que caía por su propio peso y que había que tomar”.