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Los rastreadores de Teruel Centro Pilar Urbistondo y Sergio Calvo

Los rastreadores del Covid en el ambulatorio Teruel Centro: “En el control de casos hay que trabajar en red, que es como actúa el virus”

Destacan que es fundamental la detección ágil de contactos

La atención primaria protagoniza en esta nueva etapa de la pandemia la labor de detección de casos de coronavirus y la identificación de contactos y contagios. Una tarea casi detectivesca en la que la figura del rastreador es clave. Cientos de llamadas y la capacidad de adaptarse a un escenario cambiante está marcando este verano en los centros de salud. En el de Teruel Centro, los médicos Pilar Urbistondo y Sergio Calvo están al frente de esta vigilancia epidemiológica para la que recuerdan que es esencial la implicación de todos los profesionales sanitarios y la coordinación con Salud Pública.

“El rastreo tiene que ser trabajar en red que es como actúa el virus, por otra parte”, destaca Pilar Urbistondo, quien recuerda que la información con todos los compañeros del centro de salud se trata de hacer “lo más fluida posible”. Cuando cada médico de familia recibe un paciente con síntomas compatibles con la Covid-19 se registra como sospechoso y en 24 horas se le hace la prueba PCR. Esta información pasa a los rastreadores para el posterior seguimiento. Además, desde el Servicio Provincial de Salud Pública se recibe apoyo y resuelven sus dudas.

Cuando al final de la primera fase de la pandemia se creó en todos los centros de salud la figura del coordinador de vigilancia epidemiológica -que sería el interlocutor con Salud Pública-, Pilar Urbistondo se ofreció voluntaria. Explica que al principio era muy fácil porque había muy pocos casos pero que hace unas tres semanas la situación “explotó” con un crecimiento exponencial. Para entonces ya se había incorporado para centrarse en estas tareas un MIR 0, Sergio Calvo, que es quien hoy por hoy está más centrado en ese trabajo de rastreo. Además, recientemente se han sumado dos trabajadoras sociales para reforzar la labor de seguimiento.

“En toda esta actividad hay dos fases: una la identificación de casos y otra el seguimiento. Lo más importante a la hora de controlar los brotes y la transmisión es ser rápidos identificado el positivo y sus contactos”, detalla el doctor Calvo, quien recuerda que al principio del verano era una tarea que se realizaba en apenas una hora, después de otras labores de consulta médica. Sin embargo, hace unas tres semanas se produjo un rápido aumento de casos y ahora se prolonga durante toda la mañana e incluso hasta las 17.00 horas. “Primero teníamos un caso o dos a la semana y de repente empezó a haber uno o dos al día y llegó un viernes con 11 casos. Llegamos a tener 17 en un día y a esto había que sumar los contactos”, relató. Por ello, colaboraron una enfermera, una residente de cuarto año y todos los profesionales que pudieron echar una mano.

El rastreador reconoce que fueron unos días duros. Además de los propios casos que detectaban en el centro de salud, se sumaban contactos estrechos de positivos de otras comunidades que viven en Teruel y pertenecen a este centro de salud y personas que llamaban porque habían estado con algún positivo para saber si tenían que hacerse la prueba. 

Por otro lado, como subieron mucho los casos se pidieron muchas pruebas y hubo saturación y los tiempos para los resultados fueron más largos. Eso también generó muchas consultas de aquellas personas que estaban pendientes de conocer sus diagnósticos. Ahora las pruebas, en general, están listas al día siguiente de su realización. 

Calvo explica que esta semana ha sido un poco más tranquila. Ahora, además, con los trabajadores sociales, se ha podido reforzar el seguimiento de la evolución de los casos que tuvo que quedar en un segundo plano en aquel momento con más incidencia, en el que era imprescindible detectar y estudiar de forma ágil los contactos estrechos. 

“Cuando funciona bien el rastreo cada vez te das cuenta de que los casos tienen menos contactos porque vas haciendo una cadena de casos que están relacionados y vas encontrando personas que ya tenías en cuarentena”, indica Calvo.

Detección de contactos

Una vez que se diagnostica el positivo, el paciente debe cumplimentar una encuesta epidemiológica que permite captar los contactos estrechos. La doctora Urbistondo insiste en que es un proceso al que hay que dedicarle tiempo. “A los convivientes directamente se les hace la PCR pero luego están los contactos a nivel laboral, social y familiar y tienen que hacer un poco de memoria. A veces cuesta un poco y se requiere tiempo, tiempo y tiempo”, comenta.

También hay unos casos más complejos que otros. “Cuando el positivo nos dice que en los dos últimos días no ha salido de casa es fantástico, pero también nos encontramos el que se ha ido a la playa o el que ha estado en una comida familiar con 25 personas y esto complica el trabajo. Cuando la gente me pregunta, les digo: se puede tener una comida familiar pero no los unos sobre los otros y no mucha gente; para reunirnos 25 ya tendremos tiempo en otro momento”, insiste la médico de Teruel Centro.

En el caso de los jóvenes, relata que “hay que explicarles las cosas, dedicar un tiempo a ello, contarles que el sistema sanitario puede reventar” y añade que la identificación de los contactos a veces no es posible, no por falta de colaboración, sino porque son incapaces de hacerlo. “Si han ido a una discoteca donde hay mucha gente han podido estar con un chico o una chica que no van  a volver a ver y entonces no pueden dar eses contacto”, ejemplifica.

El doctor Calvo comenta que la medida de limitar las reuniones a diez personas es muy acertada porque facilita el seguimiento y también por la propia transmisión del virus.

En cuanto a las cuarentenas, los profesionales reconocen que telefónicamente es muy difícil confirmar que las están siguiendo, sobre todo quienes salen negativo en las pruebas porque es más difícil de que lo entiendan. Insisten en la importancia de esta medida. “Tenemos casos de personas en cuarentena que dieron negativo pero que luego han desarrollado síntomas y han sido positivos. La cuarentena no es una tontería”, comenta el doctor Calvo.

Pilar Urbistondo explica que a estos contactos se les hace la baja médica y se les explica que no es solo para no ir a trabajar si no que tampoco se puede ir a comprar o a tomar una cerveza. “Es una responsabilidad personal”, insiste.

“Somos conscientes del impacto que tiene en la vida de las personas las medidas que les pedimos. No es solo que alguien se quede sin vacaciones, hay autónomos y muchas circunstancias diferentes pero se trata de cubrir todos los periodos de transmisión”, comenta el responsable de la vigilancia epidemiológica en Teruel Centro.  

Sergio Calvo puntualiza que la figura del rastreador es muy nueva y que han tenido que ir aprendiendo y adaptándose conforme surgían las necesidades, Asimismo, valora el apoyo desde Salud Pública con los que están en contacto continuo.

Pilar Urbistondo recuerda que esta labor de detección y seguimiento de la Covid-19 se suma al resto de actividad que hay en el centro de salud donde tienen una gran carga de trabajo. La médica insiste en que se trabaja mucho más que antes de la pandemia porque ha sido necesario crear nuevos circuitos y nuevas agendas, establecer huecos telefónicos. Sin embargo, cree que una parte de la población no está percibiendo este esfuerzo ya que hay usuarios que demandan una vuelta al modelo anterior. Pero la profesional insiste en que lo que se pretende es preservar a la población y argumenta que los ciudadanos tiene que reflexionar sobre los usos inadecuados que se hacían antes de estos recursos y considera que hay que dotar a los ambulatorios de más líneas de teléfono y sistemas de videollamada.

Los profesionales demandan flexibilidad y formación para este nuevo perfil 

La doctora Pilar Urbistondo, responsable de vigilancia epidemiológica en el centro de salud Teruel Centro, señala que sería necesario más personal para el rastreo porque hay mucha carga de trabajo en los ambulatorios y el personal de enfermería contratado se ocupa de esta tarea y de otras que también son necesarias. 

Asimismo, Sergio Calvo recuerda que tanto él como otros compañeros suyos que han aprobado ahora el MIR y durante este verano han estado trabajando de rastreadores, se marcharán en septiembre y que habrá que cubrir esos puestos.

Los dos profesionales destacan que hay que establecer un sistema que sea flexible para poder adaptarse a la carga de trabajo que haya en cada momento, según la evolución del coronavirus.

Urbistondo plantea que una buena fórmula sería contar con una bolsa de empleo con profesionales de diferentes perfiles que puedan desarrollar este trabajo como médicos, enfermeros, trabajadores sociales o incluso estadísticos o informáticos. “Tendría que darse una formación básica a estas personas que potencialmente pudieran integrarse en los equipos de rastreadores de los centros de salud según las necesidades”, propone.

Calvo asegura que en este trabajo hay que ser imaginativos y que sobre la marcha han desarrollado sistemas que les han facilitado el trabajo, por ejemplo, los registros informáticos para acceder de forma rápida a la información y que sean de fácil manejo o hacer pruebas en fin de semana para no retrasar la detección de nuevos casos.

El Servicio Provincial de Salud Pública se ha reforzado

El Servicio Provincial de Teruel de Salud Pública ha duplicado su plantilla para formar el equipo de rastreadores. Como refuerzo a los profesionales de Atención Primaria y a los cuatro enfermeros y los tres médicos que ya había en el Servicio Provincial, se han sumado cuatro enfermeras, tres trabajadores sociales y un médico. Y, además, una documentalista que se sumó al equipo la pasada semana. 

Todos estos profesionales trabajan para toda la provincia. Desarrollan su labor en estrecha colaboración con Atención Primaria, para lo que el sistema está informatizado, y con el Servicio de Vigilancia Epidemiológica del Gobierno de Aragón. Cuando hay más de tres casos, lo que se considera como brote, entran a hacer el estudio de contactos desde el equipo del Servicio Provincial, siempre en estrecha colaboración con Atención Primaria y con el servicio de epidemiología. 

Durante los últimos meses este equipo se ha encargado de hacer el rastreo de los jóvenes de Alcañiz que se infectaron en una discoteca de Peñíscola y donde se rastrearon a más de 100 personas. También hicieron el estudio de más de 80 contactos que salieron de una fiesta de cumpleaños en un pueblo de Teruel. También se ocupan de los brotes en residencias de mayores.