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El telescopio solar GTS cuando la consejera de Ciencia, Maru Díaz, visitó recientemente las instalaciones de Galáctica

Los telescopios semiprofesionales de Galáctica convertirán en un lugar único Arcos de las Salinas

El centro de difusión y práctica de la astronomía cuenta con tres equipos de observación exclusivos

Arcos de las Salinas se prepara para convertirse a partir del próximo año en un centro de referencia nacional e incluso internacional en lo que a difusión y práctica de la astronomía entre aficionados se refiere. Su principal potencial, lo que va a convertir a Galáctica en un centro sin igual en otros sitios serán los tres telescopios con los que contará el complejo, uno de ellos, el GT80, semiprofesional. El Departamento de Ciencia, Universidad y Sociedad del Conocimiento del Gobierno de Aragón ha dado este año un impulso definitivo a un proyecto en el que la Comarca Gúdar-Javalambre tiene puestas muchas esperanzas.

GT80, GTS y GT40 son nombres que no tardarán tiempo en gozar de mucha popularidad. No son androides salidos del universo Star Wars sino las denominaciones de los tres telescopios que albergará la zona de cúpulas de Galáctica. Ocuparán tres de las cúpulas, las de mayor tamaño, mientras que las seis restantes serán para los aficionados que quieran llevar sus propios telescopios. En lo que se trabaja, a falta de definir cómo será el funcionamiento, es que los usuarios puedan incluso dejar allí sus equipos mediante un hosting, y hasta seguir en remoto las observaciones.

Pero lo que va a dar un sentido totalmente diferente a Galáctica serán los tres telescopios semiprofesionales que suministrarán observaciones celestes y del sol al centro, además de formar parte del recorrido de los visitantes, e incluso la posibilidad de participar en proyectos científicos.

Una vez instaladas las cúpulas de Galáctica, dos de estos telescopios ya están colocados, como pudo comprobar la consejera de Ciencia, Maru Díaz, en una reciente visita al centro, y queda pendiente de instalar el tercero, que adquirió hace años el Ayuntamiento de Arcos de las Salinas para trabajos previos de observación desde el Pico del Buitre, que con el tiempo han dado lugar al Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ).

El astrofísico e investigador del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (Cefca), Héctor Vázquez, que es responsable de las operaciones científicas del OAJ, asegura que lo que diferenciará a Galáctica de otros lugares dedicados a la divulgación de la astronomía será su vertiente práctica. “Los visitantes van a poder disfrutar aprovechando las cualidades del cielo de Javalambre, bien con sus equipos o con los telescopios del centro, que no están al alcance de cualquiera”, afirma.

En este sentido, comenta que telescopios de semejantes dimensiones como el GT80, el más grande instalado en Galáctica, hay en pocos sitios. Explica que por lo general suelen utilizarse equipos con espejos de 60 centímetros de diámetro, “pero de esta envergadura no hay, bien pocos”, al menos por lo que conoce él.

Son equipamientos que se han adquirido con el Fondo de Inversiones de Teruel en el caso del GT80 y el GTS, mientras que el GT40 lo tenía ya el Ayuntamiento de Arcos de las Salinas y se instalará también en Galáctica. La G hace referencia al nombre del centro y la T a la palabra telescopio, mientras que el número se refiere al diámetro de los espejos que tienen para las observaciones nocturnas, de ochenta centímetros en un caso y de cuarenta en el otro. En el caso del GTS, la última letra hace alusión a que se utilizará para las observaciones solares puesto que es un telescopio óptico compuesto por lentes, no por espejos como los otros.

Fines específicos

Cada uno está pensado para un fin específico y la joya de la corona es el GT80, puesto que el diámetro es como el del telescopio pequeño del OAJ en el Pico del Buitre, 80 centímetros, si bien no tiene las mismas prestaciones porque es un equipo más modesto. Vázquez explica que es un telescopio semiprofesional, sin llegar al nivel de los que se instalan en los grandes observatorios, aunque por sus características se puede hacer también ciencia con él.

Es por ello el que más inversión ha requerido, ya que con toda su instrumentación, más los filtros y la instalación, tuvo un coste de unos 350.000 euros (IVA incluido). Aunque el espejo tiene las mismas dimensiones que el T80 del Pico del Buitre, la principal diferencia con este es el campo de visión, ya que tiene capacidad para observar una porción más pequeña del cielo.

El científico recuerda que el T80 es un telescopio profesional que se construyó a partir de unos requerimientos específicos, si bien el GT80 lo ha fabricado una empresa también de referencia en este tipo de equipamientos, Astro System Austria. “Es un telescopio que no cualquiera puede tener, de muy alta gana y con especificaciones muy amplias”, comenta.

Además, un telescopio de estas características permite desarrollar investigaciones de primer nivel. “Se pretende que así sea y hay ya grupos de investigación que han mostrado cierto interés en su uso”, explica Vázquez.

Galáctica, en principio, estará abierto a que los investigadores presenten proyectos para hacer ciencia con las observaciones del GT80, y a su vez hacer partícipes a los visitantes del centro de esas investigaciones. Aunque está por definir, se trataría de que los usuarios pudieran hacer sus observaciones o contribuir con los proyectos ofertados. “Hacer estas observaciones es algo que puede resultar muy atractivo para la gente”, afirma el astrofísico.

Posibilidades

El abanico de posibilidades de proyectos científicos para los que se podría utilizar el GT80, y hacer partícipe de ello a los visitantes dentro del objetivo doble de difundir y practicar la astronomía, es amplio y muy variado.

Vázquez pone como ejemplo el estudio de la luz difusa en las galaxias, ya que para este tipo de investigaciones es necesario hacer exposiciones muy largas y acumular muchas observaciones a lo largo del tiempo. Eso dificulta que este tipo de proyectos pueda hacerse con los telescopios profesionales porque requieren de mucho tiempo de observación.

Otra vertiente científica por la que podría haber interés es la observación de la ocultación de estrellas por objetos del sistema solar como asteroides, o para hacer estudios de la basura espacial por los restos de satélites artificiales que están en órbita.

Héctor Vázquez comenta que este telescopio, además, tiene su  propia cámara y un conjunto de filtros, pero además se pueden incorporar otros específicos en función del proyecto que se quiera realizar, bien porque lo aporten directamente los investigadores del proyecto, o a través de una colaboración.

Aclara el científico que está todavía por definir cómo funcionará la participación de los visitantes y usuarios de Galáctica, ya que podrían tener tiempo asignado con el telescopio, “o bien su propia investigación”. Es algo por concretar puesto que es una idea incipiente, lo mismo que la posibilidad de trabajar en remoto. “Son cuestiones que no están cerradas y que están por definir”, recalca.

Galáctica tiene su propia sala de control, pero las observaciones se pueden realizar también en remoto, como sucede con los equipos del OAJ en el Pico del Buitre. En el caso de Galáctica, este telescopio tendrá además la ventaja de que será visitable.

“Será uno de los puntos de visita, el más importante de ver en Galáctica, por eso la cúpula en la que se ha instalado es amplia para que puedan entrar muchas personas a verlo”, indica Vázquez.

Eso mismo ha llevado a instalar el telescopio solar, el GTS, en otra de las cúpulas medianas, para facilitar las visitas del público. En este caso se trata de un equipo de dimensiones más pequeñas. Es un telescopio compuesto por lentes ópticas, no por espejos como el otro, y si bien se podría utilizar para otro tipo de observaciones nocturnas, se han incluido dos filtros que permiten ver estructuras de la superficie del sol.

Con esos filtros se podrán observar las manchas solares en el disco, así como ver las protuberancias  consecuencia del gas ionizado del sol que se eleva por encima de la superficie solar. Estas protuberancias pueden llegar a ser espectaculares, ya que son capaces de alcanzar una altura bastante elevada, a veces del radio de la Tierra o Júpiter, y en casos extremos se dan fulguraciones que tienen hasta el radio del propio sol.

Los dos filtros instalados facilitarán la observación de estas estructuras, además de permitir su seguimiento puesto que la intención es que pueda estar todo el día en funcionamiento, y que forme parte de la exposición museística, aunque es una cuestión todavía por concretar.

Con este telescopio hay mayores limitaciones para hacer ciencia respecto al GT80, pero tampoco se descarta que pueda utilizarse para hacer estudios de las manchas solares. Aunque tendrá menos juego que el de espejos para participar en proyectos científicos, Vázquez considera que también tiene mucho potencial puesto que el diámetro es grande, de 15 centímetros, y los filtros que tiene son sintonizables. “Te permite aumentar el contraste y puede ser más sensible o ver mejor estas estructuras”, afirma el científico, que comenta que se ha buscado un equipo que diera buenas prestaciones aunque con un coste diferente al GT80 puesto que el precio del telescopio solar ha sido de unos 45.000 euros (IVA incluido).

Estos dos telescopios están ya instalados en sus cúpulas y el tercero que se colocará es el GT40, con un diámetro de 40 centímetros, la mitad del grande, que se utilizará para observaciones nocturnas y al que podrá dársele un uso general.

Este equipo era ya del Ayuntamiento de Arcos de las Salinas, según cuenta su alcalde, José Luis Alvir, y se instalará ahora en Galáctica. Alvir explica que cuando se hizo el albergue del observatorio presentaron un proyecto al Leader, cofinanciado con el consistorio, y se adquirió el telescopio. “Se instaló en las antiguas cúpulas del Pico del Buitre, arreglamos toda la cúpula que había en su día, y lo pusimos, después se desmontó y se ha tenido guardado para montarlo ahora en Galáctica”, afirma.

Espectrógrafo

El GT40 es un telescopio más modesto al alcance de los aficionados. Tiene un diámetro moderado y para hacer ciencia con él es menos interesante, pero servirá para que el visitante conozca otras posibilidades.

Es posible, según indica Héctor Vázquez, que a este telescopio se le acople un espectrógrafo para que la gente “pueda ver espectros y estudiarlos”, si bien aclara que podría ir tanto en este equipo como en el GT80, aunque en ambos casos se quiere que el visitante tenga una experiencia cercana y vivencial.

Por eso mismo el telescopio grande de 80 centímetros de espejo cuenta con dos focos, es decir, dos sitios desde donde poder colocar los instrumentos de observación. “Eso te permite que puedes observar con la cámara en uno de los focos y en el otro con el ojo”, relata el astrofísico.

Han hecho pruebas y han comprobado que es posible hacerlo, con lo cual será un plus añadido a la oferta del centro. “No solo se podrá observar con la instrumentación, sino que se podrá ver mirando a través del telescopio directamente con tus propios ojos”, comenta. Una experiencia que, en definitiva, será como tocar las estrellas y disfrutar de unos cielos limpios que son ya un patrimonio sin igual de la Comarca de Gúdar-Javalambre y que Galáctica mostrará al mundo cuando abra sus puertas, un momento que ahora sí está muy cerca.