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Los visitantes de Dinópolis elogian las medidas de seguridad tomadas en el parque por la pandemia

El complejo paleontológico ha recibido un 42% menos de público los días de julio en medio de un verano atípico

Visitar Dinópolis es muy seguro y así lo reconocen quienes durante estos días están visitando el parque paleontológico de una forma diferente a como suele ser habitual en los meses de verano. La crisis sanitaria por el coronavirus ha hecho descender un 42% las visitas en julio, el primer mes que ha estado abierto el complejo porque el estado de alarma se declaró a mediados de marzo y el inicio de la temporada se retrasó casi cuatro meses. Aunque se ve  bastante menos gente por las atracciones, los espectáculos y el museo, lo que no ha cambiado es  el espíritu de hacer disfrutar a la gente pese a la adversidad que ha supuesto la pandemia para todos, en particular para el sector turístico.

Ha pasado algo más de un mes desde que Dinópolis abrió sus puertas el pasado 6 de julio. Ha sido la vez que más tarde lo ha hecho por culpa de la pandemia, pero fue capaz de reinventarse y su plan de contingencia ha dado buenos resultados. Las medidas que se tomaron de seguridad sanitaria, al igual que los cambios que se aplicaron en determinados espectáculos y atracciones para garantizar el distanciamiento entre la gente han hecho que la visita a Dinópolis sea diferente, pero no por ello menos divertida; y así lo constata el público que a diario acude al complejo, en su mayoría familias con niños pequeños.

La procedencia del público no ha cambiado. Las provincias de Barcelona, Valencia, Madrid y Zaragoza siguieron siendo en julio, al igual que otros años, el lugar de procedencia de la mayor parte de las personas que se han acercado estas semanas a Dinópolis, aseguró su directora gerente, Higinia Navarro.

La responsable del parque paleontológico reconoce que tuvieron sus dudas de si podrían abrir a la vista del cariz que tomó la pandemia en primavera, al igual que admite que cuando se inició la nueva normalidad también confiaban en que las cosas fuesen bien dentro de lo que suponía comenzar la temporada cuatro meses más tarde.

De hecho, cuando el 6 de julio se abrieron las puertas por fin las expectativas eran buenas, pero al poco tiempo los brotes surgidos en Zaragoza y el retroceso a fase 2 de ese municipio dieron al traste con lo que se esperaba porque se empezó a hablar de esa situación como si fuera general en todo Aragón. Esa mala prensa, al no diferenciar Zaragoza y las comarcas del norte afectadas por los brotes del resto de la Comunidad Autónoma, ha incidido negativamente.

De hecho, son frecuentes las consultas que reciben en Dinópolis por teléfono, correo o las redes sociales preguntando sobre cuál es la situación en Teruel. Se les explica que la provincia y su capital se encuentran bajo la nueva normalidad y que no entraña mayor riesgo visitarla que viajar a cualquier otro lugar.

Consultas previas

Los trabajadores y la directora gerente aseguran que esas consultas son de quienes se preocupan por conocer antes de viajar, pero recuerdan que después hay muchísima gente que ya no llama porque al ver las noticias y oír hablar de los rebrotes en Aragón meten a Teruel en el mismo saco que Zaragoza, y eso está restando visitantes a pesar de la insistencia de explicar lo contrario en las redes sociales.

Una visita a las instalaciones es esclarecedora de que el parque se ha esmerado en adoptar todo tipo de medidas para garantizar la seguridad tanto de los visitantes como de los trabajadores. “Lo importante es que la gente disfrute”, comentaba Navarro a este periódico en las instalaciones. Al momento, pasaba por allí con su familia la concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Teruel, Nuria Tregón, y se dirigía a la responsable de las instalaciones para felicitarla por cómo habían organizado todo.

Tregón estaba de visita privada, se han sacado el bono de temporada y reconocía a Navarro que se podía disfrutar mucho del parque y además con mucha seguridad. Y lo mismo comentaron a este periódico algunos visitantes que estaban recorriendo las instalaciones, que en algún caso afirmaron que se lo habían recomendado familiares o conocidos porque también habían visto la seguridad con que estaba todo organizado.

Gaspar, de Sabadell, comentó a este periódico que había acudido con su pareja y sus dos hijos porque “el muchacho es un fan de los dinosaurios”. Era la primera vez que visitaban Dinópolis e iban a estar cinco días por la zona para visitar otros lugares a base de hotel. “Está todo muy bien organizado, con los aforos y la limpieza muy controlado”, comentó. Además de por el interés que tenía el chaval de viajar a la tierra de los dinosaurios, Gaspar aseguró que “la semana pasada vinieron unos conocidos y nos dijeron que estaba todo muy bien”. Eso les animó a hacer esa escapada de varios días a la provincia.

Otros visitantes han optado por alquilar apartamento, como es el caso de Manuel, procedente de Barcelona y que viaja con su mujer y dos niños pequeños. Comentó que el parque estaba “muy bien” y que les habían llamado mucho la atención “las medidas de seguridad que hay, está todo muy bien organizado, con las distancias que hay que guardar y con aforos con no mucha gente”.

En su caso también hicieron el viaje por recomendación de unos familiares, “y a la vez aprovechamos para hacer turismo en Teruel, que es la primera vez que viajamos aquí, y por Cuenca”, añadió Manuel.

Otro barcelonés, Jaime, ha optado este año por la autocaravana para hacer turismo y visitaba Dinópolis con su mujer y sus dos hijos. “Es la primera vez que venimos a Teruel y teníamos muchas ganas”, comentó, a la vez que reconoció que “está bastante bien el parque y las medidas de seguridad muy bien; estamos satisfechos de lo que hemos encontrado”.

Paloma, de Teruel, elogió también la “seguridad” que habían encontrado para los niños y los adultos, además de destacar la ventaja de que este año al haber menos público tampoco hay que hacer colas. “Vemos que han llevado mucho cuidado en todo y que desinfectan las atracciones”, comentó.

Y es que este año los geles hidroalcohólicos y los desinfectantes corren a litros por las instalaciones de Dinópolis. Se han colocado dispensadores por todo el parque y es obligatorio usarlos antes de entrar a cada sitio. A título anecdótico, semanalmente se están consumiendo en el parque en torno a 29 litros de estos geles; a través de unos dispensadores que son automáticos y basta con colocar la mano debajo para no tener que tocarlos.

Además, todo el parque está lleno de cartelería con las instrucciones que hay que seguir para poder disfrutar de la visita garantizando la seguridad de todos. La mascarilla es obligatoria y se han instalado controladores de aforo a la entrada, así como en los lugares que en determinado momento pueden tener mayor concentración de público como son el Saurio Park y la tienda. De esa manera se puede limitar el acceso de la gente para que se puedan mantener las distancias.

Igualmente, en todas las atracciones el trato es personalizado. Los trabajadores de Dinópolis se encargan de distribuir al público en los espacios cerrados, así como en la cafetería, para mantener las distancias de seguridad, y la comida se les sirve en lugar del autoservicio que había antes para que nadie toque nada.

En las atracciones, que este año cuentan con las novedades de la Torre Saurio y la Dino Bici, hay que lavarse las manos con solución hidroalcohólica antes de montar, se dejan asientos libres entre los usuarios, y si el niño es pequeño y no lleva mascarilla, los asientos se limpian a conciencia después de cada uso. Lo mismo sucede con las barcas de “El último minuto”, que tienen más cola que nunca porque solo se pueden montar juntos los miembros de una misma unidad familiar, aunque únicamente sean dos personas. 

Distancia en los espectáculos

Y en los espectáculos también se han cambiado muchas cosas, cuenta uno de los actores de Dinópolis, Pedro Endolz, ya que se han modificado los números para evitar el contacto y garantizar también la distancia social. En otros sitios como los cines se están proyectando las películas en 2D, aunque mejoradas, para evitar el trasiego de las gafas 3D. Y en el museo, todos los sistemas interactivos se han desconectado para que nadie toque nada.

A pesar de ello, Navarro cuenta que “a Dinópolis se viene a disfrutar”, y la gente lo está haciendo a la vista del recorrido por las instalaciones que hizo el miércoles este periódico. Navarro incidió también en que el plan de contigencia ha previsto a conciencia la seguridad de los trabajadores. Además de mascarillas FP2, los trabajadores que más en contacto directo están con el público utilizan también pantallas de protección, y en las zonas de espera para hacer cola se han puesto mamparas. Antes de entrar a trabajar es preceptivo que los trabajadores se tomen la temperatura para evitar riesgos.

En la tienda también hay un protocolo para que la gente no toque y si lo hacen para probarse algo, ese producto pasa a estar en cuarentena y se desinfecta. El personal del parque también se siente seguro, comenta Sara, una de las trabajadoras, a la vez que limpia los asientos de la nueva atracción de la Dino Bici. “Es más seguro venir ahora a Dinópolis que en otro momento”, afirmó.

Otra medida de seguridad, junto al refuerzo de la limpieza de manera continua, ha sido el cierre de alguna instalación como la Sima Misteriosa, ya que por los recovecos que hay era complicado mantenerla abierta, pero en cambio el resto de la Paleosenda sí lo está. 

Todas estas medidas están dirigidas a hacer de la estancia de los visitantes una experiencia inolvidable, porque a diferencia de lo que pasó hace 66 millones de años con el meteorito que acabó con los dinosaurios, el coronavirus esta vez no va a terminar con su casa, Dinópolis, sino todo lo contrario, reforzar el prestigio de unas instalaciones que con su forma de afrontar la nueva normalidad quieren fidelizar a sus seguidores y que la gente disfrute pensando, además, en que 2021 será el año del veinte aniversario del parque paleontológico.

Un año no rentable, pero que dé una buena imagen pensando en el futuro

La directora gerente de Dinópolis, Higinia Navarro, asegura que a la vista de cómo se han desarrollado los acontecimientos por la pandemia, son conscientes de que este no va a ser un año rentable económicamente, pero los esfuerzos están enfocados a ofrecer una buena imagen del parque pensando también en el futuro.

Apunta en este sentido que está viniendo gente de fuera que permanece varios días, con lo cual Dinópolis sigue cumpliendo con su función de motor de desarrollo turístico para atraer visitantes. “Seguimos siendo un polo de atracción”, comenta Navarro, quien declina hacer previsiones sobre el otoño porque todo lo marcará la propia evolución de la pandemia como lo está haciendo en general para toda la sociedad y todos los sectores económicos.

Del 6 al 31 de julio se ha recibido un 42% menos de visitantes que el año pasado entre los mismos días, afirma la directora gerente, aunque esta semana se está animando un poco más. 

“Sabíamos que iba a ser un año muy difícil y complicado, vamos a intentar salvar este año lo mejor que podamos para que cuando pase esto volver a trabajar con normalidad”, indica la responsable del parque. Para adaptarlo todo a la nueva normalidad no han escatimado en esfuerzos económicos, aunque cuando haya pasado la pandemia habrá cosas que ya se quedarán como las mamparas de separación.