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Los primeros clientes en una de las cafeterías del Centro Histórico de Teruel. Javier Escriche

Muchos locales turolenses suben la persiana tras casi dos meses cerrados

Los bares ya pueden acoger clientes en su interior

El espléndido y soleado día que hizo el martes en la capital turolense animó a muchos a disfrutar de las terrazas pero, por primera vez en casi dos meses, aquellos clientes que prefieren tomar su café de la mañana dentro de los bares y cafetería pudieron hacerlo. Algunos locales de la hostelería turolense subían por primera vez la persiana desde hace casi dos meses y lo hacían con la incertidumbre de si podrán resistir con los aforos del 30% y con miedo de nuevos cierres pero al menos aliviados de poder empezar a trabajar.

“Estamos contento porque la gente se ha animado a venir, nuestra clientela sigue fiel”, destacaba Daniel López, propietario de Los Aljibes, que recordaba que llevaban más de mes y medio sin poder abrir y que ha sacad del ERTE a su empleada.

Lamentaba que las anunciadas ayudas no han llegado y reconocía que desearía que los aforos fueran algo mayores pero que al menos con esta nueva normativa puede empezar a trabajar “sin muchos planes”.

Gabriel Civera, del restaurante-cafetería La Marquesa que también estaba cerrado hasta ayer, insistía en la gravedad de la situación del sector y consideraba que un 30% no es suficiente. “Los gastos siguen siendo los mismos de alquiler, luz y otros y no tenemos ayudas”, señaló.

El hostelero también consideró que se debería haber ampliado más el horario de cierre, que ha pasado de las 20.00 horas a las 22.00 horas, al menos los fines de semana. “Para poder dar cenas las diez es muy pronto, aquí tenemos la costumbre de cenar tarde y es no cambia”, comentó Civera.

En Tapas y Copas, con una amplia terraza no han dejado de trabajar pero reconocen que poder dar servicio en el interior es fundamental ahora que viene la época de más frío.

Tampoco están del todo satisfechos en otras zonas de la provincia, sobre todo las más turísticas. El presidente de la asociación de hosteleros de Gúdar-Javalambre, David Nadal, insistía en la necesidad de que haya movilidad entre comunidades, por ejemplo con corredores seguros con su principal zona de recepción de visitantes, el Levante.

“La apertura del interior de los locales al 30% ha tenido una nula repercusión hoy”, aseguró Nadal que señaló que habrá que esperar al fin de semana pero que a pesar de ellos hasta que no puedan llegar sus clientes habituales, los valencianos, no podrán empezar ver algo de alivio.

“Los locales no se diseñan para un 30% sino para un 100%, pero en los establecimientos con alojamiento, si se pudiera mover la gente se podría trabajar”, añadió.

Desde la asociación de empresarios turísticos de Albarracín, Begoña Sierra, comentó ayer que la nueva normativa permitía “que algunos bares cerrados puedan abrir porque no tenían terraza y el clima tampoco permite estar en la calle”.

Sin embargo, Sierra advirtió que ese 30% “puede ser suficiente para la población local pero no soluciona la situación en la que está la hostelería”.

“Lo vemos un paso pero es necesario que se den otros mucho, en la línea de las ayudas”, defendió la representa del sector en la Sierra de Albarracín que detalló que en Albarracín hay muchos limitaciones urbanísticas para colocar determinados elementos en las terrazas como estufas o veladores y que sin la movilidad de turistas la situación es muy complicada por lo que en la práctica el sector ha estado cerrado.