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Myriam, la mujer que acudió a la Asociación de Vecinos de San Julián en busca de ayuda: “No tenemos trabajo ni un céntimo en la cartera” Myriam, la mujer que acudió a la Asociación de Vecinos de San Julián en busca de ayuda: “No tenemos trabajo ni un céntimo en la cartera”
El hijo de Myriam en una manta de juegos

Myriam, la mujer que acudió a la Asociación de Vecinos de San Julián en busca de ayuda: “No tenemos trabajo ni un céntimo en la cartera”

El colectivo vecinal se ha volcado en ayudar a la familia

Lo que nunca podría imaginar Myriam cuando vino a vivir a Teruel es que iba a pasar por la situación que ella y su familia están atravesando debido a la pandemia. Cuando comenzó, en marzo, su pareja se quedó sin trabajo y ella, que estaba a punto de firmar un contrato como monitora deportiva, tampoco lo llegó a formalizar. Desde entonces la situación en casa ha ido empeorando, sin trabajo ninguno de los dos y sin apenas ingresos, ha ido buscando ayuda por aquí y por allá hasta que contactó con la asociación de vecinos de San Julián, donde ha encontrado la inmediatez en la respuesta que no había visto en las administraciones y otras entidades. 

Con un niño de apenas tres años y otro en camino, solo reciben un subsidio de 400 euros. El año pasado la familia vino de Zaragoza a vivir a Teruel, a un piso que tenían de su abuela y fueron encontrando diferentes trabajos temporales. Estaban contentos con el paso dado de trasladarse, pero la irrupción del coronavirus ha sido un mazazo para la economía familiar y para sus vidas.

Ahora, “no nos sale nada de trabajo”, cuenta y han tenido que acudir a las ayudas y enfrentarse a las trabas administrativas que conlleva.

“Nos han denegado el Ingreso Mínimo Vital”, cuenta porque se tienen en cuenta las rentas de 2019, cuando percibían más ingresos económicos e “íbamos sobreviviendo con lo que había”. Han reclamado esta ayuda pero de momento habrá que esperar y lo único que le dicen es que enero cuando nazca su segundo hijo y esté registrado y empadronado pueda solicitarlo, porque al pasar de año se tendrá en cuenta además la actual situación. Aún así “habrá seis meses para contestar”.

El subsidio de los 400 euros se acabará en diciembre y aunque puede solicitar una prórroga esto no les da para vivir. La trabajadora social que les atiende les entregó una tarjeta para alimentación pero entonces “no tengo derecho a la ayuda para la farmacia” y su hijo necesita un jarabe que cuesta 18 euros.

Las ayudas para el pago de los recibos de electricidad y gas tampoco llegan si no te han enviado el aviso del corte por impago, pero sacan de donde no hay para poder ir pagando estos suministros.

A la hora de la compra la trabajadora social le entregó una tarjeta de ayuda de urgencia de 200 euros que tiene que durar un par de meses y hay que entregar los tiques. Desde el mes de marzo le han entregado un par de tarjetas y “me dijeron que ya no me pueden entregar más” hasta Navidad. Esta última la ha solicitado con la ayuda de la Asociación de Vecinos, pero hasta entonces hace cábalas para ver cómo cubrir cada semana.

También ha recibido la caja de alimentos de Cáritas, pero en ella no hay productos frescos y además nadie le había informado de que había un economato y que también hay vales para frutería y carnicería pero no sabe si tendrá acceso a ellas “porque si te dan la tarjeta de la ayuda urgente no te dan la de Cáritas”. Así que entre unas ayudas y otras irá pasando, aunque hay quince días en diciembre que no sabe cómo los pasará.

Tampoco tiene familia en Teruel de la que echar mano. Su madre vive en Zaragoza y está enferma, su marido no tiene padres y su hermano vive en Calatayud. Así que tampoco tienen donde dejar a su hijo para ir a buscar trabajo, porque la guardería habría que pagarla también. Su marido busca empleo pero en estos tiempos “ni cogen currículum en los sitios ni salen cursos”. Y a ella le llamaron para trabajar en un supermercado “pero como estoy embarazada no me cogen”.

Con las Navidades en la vuelta de la esquina, “no tenemos nada para poner debajo del árbol”, se lamenta.

Lo único que le ha aliviado en las últimas semanas ha sido la ayuda que ha recibido de la Asociación de Vecinos de San Julián. No vive en ese barrio, pero vio por redes sociales que otros años organizaban mercadillos solidarios y se puso en contacto con ellos. Enseguida le entregaron cazadoras para el niño y ropa para cuando tenga el bebé en enero, incluso le hicieron una compra. 

“Desde la asociación me han ayudado, fue todo inmediato, sin tener que esperar, y además de lo que me han hecho los papeles para que los trámites vayan más rápido, porque tampoco tengo ordenador en casa”, cuenta. 

Con 26 años,  Myriam no pensaba que iba a estar “sin un céntimo en la cartera”. “Íbamos apurados de dinero pero como muchas familias, cuando llegamos a Teruel incluso nos pudimos comprar un coche para que mi marido fuera a trabajar al Polígono”, pero ahora “se me va el dinero”, cuenta la joven que cada día tiene que tomar decisiones para gastar lo menos posible.

Sin mercadillo navideño pero con más peticiones de ayuda

Myriam contactó con la Asociación de Vecinos de San Julián porque vio que organizaban mercadillos solidarios, pero no es el único caso. En los últimos meses la asociación ha visto cómo se ponían en contacto con ellas familias que necesitaban ayuda. Madres jóvenes que precisan ropa para sus pequeños, juguetes o incluso comida. En estos momentos están ayudando a unas cinco familias no solo de su barrio sino de otros puntos de la ciudad “y también de los pueblos están viniendo a por cosas”, cuenta Marta Hoyo, una de las voluntarias de la asociación que se encarga de organizar y entregar estos artículos, y que calcula que en estos meses han ayudado a unas diez familias. Los artículos que entregan proceden de lo que los turolenses, vecinos o no del barrio, van entregando  a la asociación para el mercadillo navideño que todos los años organizan en el mes de diciembre y que en esta ocasión, debido a las restricciones, no se hará. Otros años por estas fechas las voluntarias de la asociación se encargan de seleccionar y organizar todo lo que les llega. Este 2020 lo preparan para entregárselas a personas que nunca podrían pensar que tendrían que acudir a recibir ayuda y ser escuchadas.