Síguenos

120_-1200x150-remamos-b.gif banner click 120 banner 120

Piden 6 años de prisión para un hombre acusado de abusar del hijo de su pareja Piden 6 años de prisión para un hombre acusado de abusar del hijo de su pareja
El acusado durante su declaración en el juicio celebrado en la Audiencia

Piden 6 años de prisión para un hombre acusado de abusar del hijo de su pareja

La denuncia la presentó el padre a raíz de que una amiga de la madre le avisara de que pasaba algo

La Audiencia Provincial de Teruel juzgó un nuevo caso de presuntos abusos sexuales a un menor de edad que sufrió tocamientos por parte de la pareja de su madre cuando tenía 5 años. La Fiscalía pidió 6 años de prisión, mientras que la acusación particular, en representación del padre de la víctima que fue quien denunció los hechos, solicitó 4 años. En principio esta parte también acusaba a la madre por encubrimiento, pero modificó sus conclusiones y centró su acusación exclusivamente en el hombre.
La semana pasada ya se juzgó otro caso de abusos sexuales a menores, que presuntamente cometió un padre contra su hija y que está pendiente de sentencia, y en las dos próximas semanas hay señalados otros dos juicios por delitos similares en los que las víctimas son también niños.
El caso juzgado ocurrió en Alcañiz en el año 2018 y el acusado es la actual pareja sentimental de la madre del menor. La madre se había separado del padre y según se puso de manifiesto en la vista oral llevaba entonces con su nueva pareja en torno a un año de convivencia.
La víctima tenía en aquel momento 5 años y los hechos se destaparon a raíz de que una amiga de la madre avisara al progenitor de que se estaban cometiendo abusos contra el niño. Alertado de ello el padre lo denunció en la Guardia Civil y el menor manifestó que la pareja de su madre le había hecho tocamientos en sus partes íntimas.
Tanto la madre como el acusado argumentaron que se trataba del protocolo de limpieza prescrito por los médicos ya que el niño tenía fimosis, pero el padre en su declaración manifestó que llevaba tiempo ya curado. Fiscalía y acusación sostuvieron que los tocamientos no eran con fines higiénicos sino sexuales.
Las psicólogas y trabajadoras sociales adscritas al Instituto de Medicina Legal de Aragón que hicieron el informe psicosocial manifestaron que el testimonio del menor era “probablemente creíble” a raíz de la entrevista y pruebas que le hicieron, y que la sintomatología del pequeño indicaba que había sufrido abusos
Como ya sucedió en el juicio celebrado la semana pasada, la pericial del IMLA fue rebatida por un informe de parte presentado por la defensa del acusado. Las dos psicólogas que lo presentaron incidieron en que había errores metodológicos en el informe del IMLA, puesto que las pruebas proyectivas que se habían empleado con el menor no aportaban datos y carecían de valor en un contexto forense, y que el menor había sido influenciado por las propias preguntas que se le habían hecho.
Durante la vista oral se evidenció que se trataba de familias desestructuradas por las referencias que se hicieron a los problemas anteriores que habían tenido los padres del niño, así como situaciones personales que no se terminaron de concretar relativas a las dos hijas que había tenido anteriormente ella, o el hijo que tuvo con su actual pareja, que es la persona denunciada. El acusado llegó a afirmar que a las doce horas de haber tenido a su hijo se lo quitaron, si bien el juicio se centró en el presunto caso de abusos sexuales al hijo de su pareja, extremo que negó en todo momento.
El acusado dijo en su testifical que los tocamientos al niño cuando se duchaba eran para limpiar el prepucio siguiendo el protocolo que le habían marcado por tener fimosis, y la madre se mantuvo en esa línea. Sobre la amiga que llamó al exmarido para advertirle de que estaban abusando del niño, la madre dijo que no acababa de entender lo que habían pretendido cuando le hicieron creer que estaba habiendo abusos a través de una falsa vidente que leyó el humo y las cenizas de un cigarrillo.
La amiga explicó que fue un montaje para abrirle los ojos porque había gestos en el acusado “que no eran normales” por cómo tocaba a los niños y en concreto a la hija mayor. Declaró que la madre dijo que lo iba a denunciar pero que luego no lo hizo, y que por ese motivo se lo contaron al padre, que fue quien presentó la denuncia.

Sin contacto visual
El niño, que actualmente tiene 8 años, testificó por videoconferencia desde el despacho de una psicóloga del IMLA que fue la encargada de inducirle las preguntas que previamente habían planteado las partes y sin tener contacto visual con la sala puesto que su monitor estaba apagado. El niño dijo que la pareja de su madre le había tocado sus partes en la ducha y que había llorado y gritado, y que ese hombre se había “portado muy mal” con él. 
Otra testigo, educadora de los servicios sociales de Alcañiz, explicó que al tratar al niño le dijo en un par de ocasiones que no quería ducharse con el acusado porque “le tocaba el lápiz”, en referencia a su pene. El padre biológico declaró por su parte que antes de que se conociese todo el niño no quería que la pareja de su madre le bañase, pero que nunca imaginó entonces que pudiera ser por ese motivo y que después fue atando cabos.
La madre comenzó la vista sentada en el banquillo de los acusados y fue interrogada como tal, pero la acabó sin cargos porque los retiró la acusación particular, ya que la Fiscalía solo acusaba al hombre. El abogado de la acusación particular modificó sus conclusiones iniciales y argumentó que quien cometió el delito fue el hombre, y que aunque la madre pudiera haber cometido encubrimiento, es impune a los efectos legales porque se trata de la pareja del acusado.
El fiscal pidió para el hombre por un delito de abusos sexuales a un menor la pena de 6 años de prisión, además de su inhabilitación para la patria potestad y tutela por seis años. También solicitó la inhabilitación especial para ejercer cualquier profesión que lleve consigo mantener contacto con menores por un tiempo de 4 años, y la prohibición de aproximarse a menos de 300 metros y comunicarse con la víctima por un periodo de diez años a partir del cumplimiento de la pena privativa de libertad que se le pueda imponer. Por último solicitó una indemnización de 10.000 euros por el daño moral causado al menor.
En sus conclusiones, el fiscal argumentó que habían quedado probados los abusos por las declaraciones de las amigas de la madre, el hecho de que el acusado justificara los tocamientos por un supuesto tratamiento higiénico para la fimosis cuando el padre aseguró que el niño ya no tenía ese problema, y por la verosimilitud dada al testimonio del menor por parte de las peritos del IMLA.
La acusación particular pidió 4 años de prisión y la prohibición de aproximarse a menos de 100 metros durante 3 años, así como una indemnización de 10.000 euros al perjudicado. En sus conclusiones finales rechazó los argumentos de la defensa de que el móvil de la denuncia fuese una venganza del exmarido o como consecuencia de la enemistad, y alegó que lo de la fimosis era una “excusa” porque había quedado acreditada la culpabilidad.
El abogado de la defensa aseguró que existía un “ánimo persecutorio de venganza”, y que nadie había oído de forma directa reconocer al acusado que hubiese abusado del menor. Alegó también que no padecía trastorno sexual alguno porque el material pornográfico que le encontró la Guardia Civil era entre adultos y heterosexual, y porque las declaraciones de las amigas de la mujer eran contradictorias y se caían por su propio peso. Apeló por ello a la presunción de inocencia y ante la duda que se dictase sentencia a favor del acusado.