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Piden 8 años de prisión para un hombre por una agresión sexual en la Zona de Teruel Piden 8 años de prisión para un hombre por una agresión sexual en la Zona de Teruel
Los tres hombres (derecha), durante su declaración en la Audiencia Provincial de Teruel donde fueron juzgados por un delito de agresión sexual

Piden 8 años de prisión para un hombre por una agresión sexual en la Zona de Teruel

La Fiscalía rebaja la petición a 5 años para el presunto agresor y dos colaboradores

La Audiencia Provincial de Teruel dejó visto para sentencia este jueves el juicio contra tres hombres de Guinea Conakry para los que el Ministerio Fiscal pide 5 años de prisión para cada uno como supuestos autores de un delito de agresión sexual cualificada del que fue víctima una mujer de 28 años el pasado 4 de enero en el pasillo de acceso a los baños de un pub de la plaza Bolamar, en la Zona de Teruel.

En la vista oral, la acusación particular coincidió con la Fiscalía en la petición de penas de 5 años para dos de los juzgados (Ousmane C. y Tambasa K.) como colaboradores necesarios, pero pidió 8 para el presunto autor de los tocamientos (Mamadú A.), mientras que las defensas solicitaron la libre absolución de los tres al entender que no había quedado acreditada su participación en los hechos al no haberse encontrado el perfil genético del supuesto agresor en la ropa interior de la víctima. Además, el ministerio fiscal pidió una indemnización conjunta de 5.000 euros por los daños morales y las lesiones, que la acusación particular elevó a 15.000.

Los tres hombres permanecen en prisión provisional desde que sucedieron los hechos. El juicio fue aplazado el pasado 15 de julio al no comparecer uno de los testigos que ayer, aunque con retraso, sí se presentó en la Audiencia Provincial.

Los hechos juzgados se remontan al pasado 4 de enero. En el juicio, la mujer –que declaró sin la presencia en la sala de los acusados, a los que sí identificó tras un biombo– aseguró que ese día salió a cenar junto a su novio y varios familiares y que después un grupo formado por 6 personas se dirigió a un pub de la plaza Bolamar.

La víctima narró que en un momento dado fue al baño y que a la salida del mismo, ya en el pasillo, le acorralaron tres hombres de raza negra. Añadió que mientras que uno le sujetaba por la espalda y otro se quedaba flanqueando el paso a su derecha, el que estaba delante comenzó a tocarle mientras le llamaba “puta” y “zorra” y la miraba “con desprecio”. “Tuve la sensación de que me querían violar”, indicó.

Añadió que se quedó “completamente paralizada” pero que en el momento en el que el agresor introdujo la mano entre su pantalón y la ropa interior, reaccionó y pudo soltarse y salir corriendo fuera del pub.

Comentó que sintió “pánico” y que no quería contar lo sucedido a sus acompañantes por temor a la reacción de su novio. Poco después la llevaron a otro pub para tratar de calmarla y fue entonces cuando pudo relatarles lo ocurrido.

Tras la llegada de la Policía Nacional, identificó a dos de los autores en el furgón policial y facilitó la descripción del supuesto agresor, que fue detenido poco después en un piso de San León que compartía con el resto.

Después de lo sucedido, la mujer fue examinada en el Hospital Obispo Polanco, al que regresó 4 días más tarde al aparecerle varios hematomas en los brazos, los glúteos y la parte baja de la espalda. Además, dijo que tuvo que coger una baja laboral por ansiedad, tomar ansiolíticos y recibir atención psicológica para vencer su miedo a salir a la calle y poner fin a las pesadillas.

Negación de los hechos

Mamadú A. que como el resto de los acusados solo respondió a las preguntas de su abogada, negó los hechos y dijo que se marchó de la Zona cuando llegó la Policía porque tan solo llevaba una semana en España y no portaba su documentación. Añadió que en ese momento se encontraba junto al resto porque Ousmane les había pedido ayuda “porque le habían quitado el móvil”.

Tambasa coincidió en que salió del pub en el que se encontraban, del que no recordaba el nombre, por el mismo motivo y que no conocía a la persona que le había denunciado.

Por su parte, Ousmane dijo que había acompañado a la calle a una chica y que fue entonces cuando un hombre le arrebató el móvil. Añadió que no entró en el pub donde supuestamente se produjeron los hechos y que cree que le denunciaron para evitar ser culpados por la sustracción de su teléfono.

La cuñada de la agredida, que declaró como testigo, indicó que su hermano llamó a la Policía Local a las puertas del pub donde sucedieron los hechos. Ante la tardanza de los agentes, fue ella quien localizó en otro establecimiento a uno de ellos, concretamente a Ousmane, y que su hermano le quitó el móvil para impedir que huyera mientras esperaban a la Policía Nacional.

Este hombre, pareja de la agredida, corroboró que les echaron del bar a pesar de haberles pedido ayuda y admitió que le quitó el teléfono a Ousmane para intentar retenerle hasta que llegaran los agentes.

El representante del pub, que declaró en calidad de testigo, negó que tres hombres de raza negra hubieran estado esa noche en el pub y también que hubiera pasado nada dentro del mismo o que les pidieran socorro. 

Uno de los camareros declaró igualmente que cerraron porque no había gente y que en ningún momento hubo “revuelo” en el bar ni les pidieron ayuda. Otra de las camareras dijo que cerraron porque no había gente, pero indicó que sobre las 24:00 horas sirvió unas cervezas a tres hombres de raza negra.

Los agentes de la Policía Nacional que acudieron tras recibir la llamada del novio de la agredida a las 04:48 horas coincidieron en señalar que la mujer se encontraba “muy nerviosa, muy alterada y llorosa” y “un poco bloqueada”, pero dieron credibilidad a su testimonio. Además, señalaron que no presentaba síntomas de embriaguez. 

El médico forense que le atendió a continuación en el hospital, asistido por el ginecólogo de guardia, refirió que la víctima presentaba dos hematomas en el brazo derecho y uno en el izquierdo y una escoriación en la región central de la espalda compatibles con la agresión, además de un trastorno ansioso postraumático. Consideró “difícil” que se hubiera “inventado” los hechos y puntualizó que no se encontraba en estado de embriaguez. Aunque no presentaba lesiones aparentes en el área genital, el médico forense remitió la ropa interior para una prueba de ADN. La mujer regresó al centro hospitalario cuatro días más tarde y los hematomas coincidían con los de la primera exploración, señaló.

Los peritos que examinaron las bragas no encontraron en ellas perfil genético de ningún hombre, pero precisaron que para que lo hubiera se requería de “un frotamiento importante y duradero”.

La psicóloga que la trató con posterioridad indicó que presentaba la ansiedad propia de haber sufrido una situación de vulnerabilidad y que requirió la toma de ansiolíticos en ese momento así como en las fechas previas al juicio agendado en julio y al que tuvo lugar ayer. Añadió que la mujer “se relajó” cuando supo que los tres acusados habían entrado en prisión y consideró “una estupidez” fingir un hecho de estas características.

Conclusiones

El fiscal consideró que la declaración de la única testigo de los hechos era “coherente” y que a pesar del apartado “rocambolesco y heroico” protagonizado por su cuñada en busca de los supuestos agresores”, gozaba de credibilidad. “No creo que se inventara los hechos para justificar la sustracción de un móvil y además su declaración concuerda con la de los testigos, con la intervención policial y con su situación psicológica y física”.

Precisó que aunque los tres hombres no persistieron en su acción y que esta no duró lo suficiente para consumar un delito de violación, sí se produjo uno de agresión sexual cualificada (cuando la cometen tres o más personas) según los artículos 178 y 180.1.2 del Código Penal, por lo que pidió 5 años de prisión para cada uno de ellos porque todos colaboraron en el mismo, además de una indemnización de 5.000 euros para la víctima por los daños morales y las lesiones que le produjeron.

La abogada de la acusación particular también pidió 5 años de prisión para Ousmane C. y Tambasa K. como “colaboradores necesarios”, pero solicitó una penalidad agravada de 8 años de prisión para Mamadú A. como presunto autor de los tocamientos y “por su menosprecio a la libertad sexual y el odio y desprecio” mostrado hacia la víctima. Además, solicitó una indemnización de 15.000 euros para su representada.

La abogada de Ousmane C. pidió su libre absolución y puesta en libertad al considerar que no había quedado acreditada su participación en los hechos. Además, hizo hincapié en las “contradicciones” de las declaraciones de la víctima prestadas en sede policial y judicial. “Ha modificado su relato y adaptado el guión”, dijo.

La letrada de Tambasa K. y Mamadú A. coincidió en su solicitud y en destacar las “importantes contradicciones” del relato de la víctima y de su cuñada.