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Piden reincorporar al trabajador del campo Luis Milla de Teruel que fue despedido

UGT dice que fue una “represalia” por su acción sindical tras el juicio celebrado el jueves

El Juzgado de lo Social dejó el jueves vista para sentencia la demanda por el despido de un trabajador de la instalación deportiva municipal Luis Milla, que no fue subrogado cuando el Ayuntamiento de Teruel cambió de contrata el año pasado. Aunque se trató de un despido de facto, no llegó a recibir ni la carta de despido, con lo cual lo dejó en una situación de indefensión al no poder cobrar tampoco las prestaciones por desempleo. El sindicato UGT consideró que el despido fue una “represalia” porque este trabajador se había significado en las acciones sindicales llevadas a cabo para reclamar los derechos de los trabajadores.

Tras la finalización del juicio, el trabajador despedido, Pedro Echeverri, manifestó que “no se pueden consentir estas injusticias”, y denunció que el Ayuntamiento se lo había querido “cargar” por haber defendido los derechos de sus compañeros.

Algunos de esos excompañeros y representantes sindicales de UGT, CNT y CCOO acudieron el jueves a apoyar a Echeverri. Aunque no asistieron presencialmente a la vista se concentraron, guardando las distancias, a las puertas del Palacio de Justicia en la plaza San Juan, sede del Juzgado de lo Social.

Echeverri agradeció el apoyo de la gente y manifestó sentirse muy molesto con el Ayuntamiento por lo que se había dicho en la vista de él, que calificó de “mentiras” y de “acusaciones falsas”.

Lo ocurrido a este trabajador fue algo inusual puesto que estaba contratado por Sacyr, como empresa gestora de las instalaciones deportivas, pero cuando el Ayuntamiento cambió de contrata y el servicio se lo dio a Uniges S.L. en otoño del año pasado, este trabajador no fue subrogado como obliga además el convenio colectivo estatal de instalaciones deportivas y gimnasios. La demanda es contra las dos empresas y el Ayuntamiento.

Esteban Lauroba, secretario de Acción Sindical y Redes de Comunicación de UGT, manifestó tras el juicio que se pide “la nulidad del despido por vulneración de derechos fundamentales y discriminación”. 

Lauroba explicó que Uniges no lo subrogó en su momento, con lo cual ni lo despidió ni lo contrató, de forma que no le dio de alta en la Seguridad Social “y le dejó en el limbo”, tras lo cual se presentó la demanda.

El representante sindical aseguró que la nueva contrata tenía obligación de subrogar al trabajador porque así lo recogían los pliegos de cláusulas administrativas del Ayuntamiento. “Subrogó a todos los trabajadores que había en ese listado menos a Pedro”, indicó Lauroba, quien recordó que en ese momento también se hizo una intervención en el pleno municipal para denunciar lo ocurrido y “sacando los colores al equipo de gobierno porque los hacemos también responsables de eso”.

La forma como ocurrió todo supone que no fue un despido formalizado, puesto que no se le dio la carta, pero sí “tácito”. “Tenían obligación de contratarlo y no lo subrogaron, con lo cual es un despido”, precisó. Se pide por ello la nulidad y si la jueza entendiera que no procede la misma, subsidiariamente solicitan la improcedencia de ese despido para que lo indemnicen.

“Si es considerado improcedente, será la empresa quien decida si lo reincorpora al trabajo o le indemniza”, añadió Lauroba, si bien la principal petición de la demanda es la nulidad del despido y la reincorporación. Indicó al respecto que esperan que la juez entienda que “ha habido vulneración de derechos fundamentales y que el despido es nulo, con lo cual la reincorporación sería inmediata, en las mismas condiciones en las que estaba con Sacyr”.

Denuncia de irregularidades

A juicio del dirigente sindical de UGT, todo se debió a “una represalia simplemente, porque Pedro se significó mucho como actor en la defensa de los intereses colectivos de los trabajadores, denunciando también al Ayuntamiento las irregularidades que había en la gestión de las instalaciones deportivas”. Además, se refirió a las continuas faltas de respeto que había hacia este trabajador, “por las que era objeto de numerosos usuarios por su condición de discapacitado, le insultaban, le vejaban y el Ayuntamiento que es el último responsable de la gestión del servicio nunca le sacó la cara, y la contrata mucho menos”.

Recordó que hizo muchas visitas al Ayuntamiento y se creó una “animadversión tremenda” hacia él “y eso le ha pasado factura”. Es la lectura que hizo tras el juicio el responsable de la Secretaría de Acción Sindical y Redes de Comunicación de UGT, quien aseguró que el representante legal del Ayuntamiento había negado durante la vista cualquier responsabilidad municipal. En este sentido apuntó que el Ayuntamiento cubrió el puesto de Pedro Echeverri en el campo Luis Milla con un empleado público. 

En la vista se pidió también una indemnización por daños y perjuicios, ya que hubo varios meses en los que no pudo cobrar el desempleo, puesto que le pedían la carta de despido para tramitarlo pero no la tenía al no haberse formalizado como tal. Lauroba incidió en que el trabajador sufrió mucho y se tuvo que ir a casa de sus padres al quedarse sin recursos.