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Solicitan 25 años para un hombre acusado de agresión sexual a dos de sus hijas

Los tocamientos y violaciones se iniciaron cuando eran menores de edad hasta que una lo contó a la madre

La Audiencia Provincial de Teruel fue testigo ayer de otro juicio de agresión sexual en el entorno familiar, en el que la acusación particular pidió un total de 25 años de prisión para un hombre acusado de violar a dos de sus hijas menores de edad, tras intimidarlas y amenazarlas si decían algo. La Fiscalía pidió 24 años y solicitó además que se le retirara  la patria potestad de los cuatro hijos que tiene, tres chicas y un chico. Los hechos, ocurridos en un municipio turolense a lo largo del tiempo, se destaparon hace poco más de un año cuando la mayor de las hermanas contó lo que estaba pasando y la madre al tener conocimiento denunció a su marido en la Guardia Civil.

Fue el 22 de abril de 2019 y desde entonces el acusado se encuentra en prisión provisional acusado de haber cometido presuntos delitos de agresión sexual contra menores, aprovechándose además de la superioridad sobre las víctimas por su parentesco. Una de ellas es hija biológica de él, y la otra no, al ser fruto de una relación anterior de su pareja con otra persona. 

Fue con la hija no biológica, que es la mayor de los cuatro hermanos que son, contra la que cometió los hechos delictivos más graves. La víctima, que ahora tiene 21 años pero que cuando empezó todo tenía 9, todavía padece secuelas psicológicas y ayer declaró en la vista que aún seguía teniendo pesadillas.

La otra hija, que ahora tiene 16 años, empezó a sufrir tocamientos a los 14, y reveló lo que le estaba pasando cuando la mayor decidió contar a una tercera hermana el calvario que estaba padeciendo. Fue así como se enteró la madre, que lo denunció inmediatamente.

Relato desgarrador

Las violaciones, según explicó el ministerio público, fueron constantes en el caso de la mayor a lo largo de los últimos seis años, a veces hasta dos y tres veces a la semana. La abogada de la acusación particular reconoció en la vista que escuchar el testimonio de las víctimas le había “encogido el estómago”, mientras que el fiscal manifestó que el acusado “no merece tener el calificativo de padre”, por lo que pidió la retirada de la patria potestad respecto de los cuatro hijos.

El acusado, J.B.J., se mostró confuso y contradictorio en sus declaraciones y llegó a declararse “víctima sexual” de su hija mayor -la que no es biológica-, porque aseguró que fue ella la que le acosó a él al cumplir 18 años. El resto de las agresiones sexuales de las que se le acusa las negó, a pesar de que en la declaración indagatoria practicada por el juez instructor dijo otra cosa. Ayer manifestó en la Audiencia Provincial que siempre había respetado a su hija mayor y “la respetaré siempre”, que “aquello fue un error”, que solo fue una vez y que se arrepentía.

Al final del juicio, cuando el tribunal le concedió la última palabra, pidió “perdón”, reconoció que “quizá lo que hice o no estaba mal”, sin concretar a qué se refería exactamente, y balbuceó que “no soy perfecto” y que no había cometido “ningún delito”. Concluyó afirmando que la suya “era una familia feliz”.

Las versiones dadas por las víctimas, que detallaron las agresiones que habían sufrido -la testifical de la hija pequeña se hizo a puerta cerrada al ser menor de edad, y en los dos casos sin contacto visual con el acusado-, fueron diametralmente distintas, lo mismo que el testimonio de la madre y de la otra hija que no sufrió abusos. Otros testigos corroboraron además el perfil “machista” y “posesivo” del agresor, que según expusieron las acusaciones no quería que sus hijas tuviesen relaciones con jóvenes para tenerlas solo para él.

La víctima que ahora es mayor de edad dijo que su padre le amenazaba con hacer daño a sus hermanos si decía algo, y que él le decía que estaba enamorado de ella, que era suya y que si llegaba a tener un novio la mataría. Precisamente fue entonces, a principios del año pasado, cuando se destaparon los hechos y la víctima temerosa de lo que estaba viviendo se lo contó a una hermana, que a su vez se lo dijo a la madre y entonces se supo que otra de las hijas también había sufrió agresiones sexuales, aunque en menor medida.

Además de las penas de prisión y de la retirada de la patria potestad, se pide para el acusado que indemnice a sus hijas por los daños que les ha causado, aunque la mayor dijo que lo único que quería es que su padre la “dejase en paz”. También se pidieron medidas de alejamiento e incomunicación, puesto que acosó a la tercera de sus hijas estando en prisión enviándole mensajes a través de terceros. E igualmente se solicitó que cuando recupere la libertad sea vigilada.

El fiscal incidió en sus conclusiones en que las declaraciones de las víctimas eran “contundentes” y habían mantenido siempre la misma versión, que el agresor se había valido de las “amenazas” y “desvalimiento” para cometer los delitos. Recalcó que la mayor fue violada durante seis años, a veces entre dos y tres veces a la semana con una violencia e intimidación constante, aprovechándose de las dos por su debilidad.

La acusación particular dijo que las había “sometido sexualmente” durante años valiéndose de su superioridad emocional para “satisfacer sus necesidades sexuales”, y que el acusado no había sido capaz de “dar una sola explicación lógica”. La defensa, que solicitó la libre absolución, argumentó que no se habían probado los cargos, y que la denuncia respondía a un “ánimo espúreo”.