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Solicitan 3 años de prisión para un septuagenario por abuso sexual Solicitan 3 años de prisión para un septuagenario por abuso sexual
El acusado en la sala de vistas de la Audiencia Provincial durante su declaración en el juicio

Solicitan 3 años de prisión para un septuagenario por abuso sexual

La menor que le acusa dice que le hizo tocamientos y le pidió tener relaciones

La Fiscalía pidió 3 años de prisión para un septuagenario por abusos sexuales a una adolescente que asegura que el hombre quiso besarla en los labios, le tocó el pecho y le cogió la mano para intentar llevársela a sus genitales, además de propoponerle tener relaciones sexuales. La víctima, que tenía 15 años en ese momento, manifestó en el juicio que no se esperaba aquello porque su familia tenía relación con esa persona e incluso le llevaban comida, mientras que el acusado negó todo y dijo no entender por qué le habían denunciado si la relación era buena.

La Audiencia Provincial de Teruel dejó visto para sentencia otro juicio por abusos sexuales a menores de 16 años, después de que en los últimos meses se hayan celebrado distintas vistas penales por hechos similares. El fiscal del caso, Benito Soriano, aclaró que se trataba de hechos puntuales, que no había motivo para generar alarma social y que la coincidencia en el tiempo ha sido casual, no debido a un incremento que pueda ser preocupante. 
La semana pasada se celebró otro juicio parecido, en el que el acusado era la pareja de la madre de la víctima, y la anterior otro en el que se acusaba al padre de una menor también por tocamientos a su hija, que fue denunciado tras la separación de los padres. En el caso el acusado era un vecino y los hechos ocurrieron en octubre de 2019 en un pueblo próximo a Teruel. 
Lo ocurrido tuvo trascendencia en el municipio donde tuvo lugar, ya que el acusado estuvo regentando durante años el negocio de un quiosco al que acudían los niños a comprar chuches, sin que nunca antes se hubiesen denunciado sucesos de estas características.
El hombre, ya jubilado y en la actualidad de 74 años de edad, era vecino de la chica que le denunció. La víctima aseguró que nunca antes había tenido problemas con él y que ese día le ofreció un helado y luego le dio 20 euros en la entrada de la casa del hombre, y que la agarró y la llevó hacia dentro de la vivienda.
La menor, que acaba de cumplir 17 años, explicó que él intentó darle un beso en la boca con la lengua, a continuación le tocó el pecho y le dijo que era lo más bonito que tenía, y por último le cogió una mano y se la llevó hacia sus genitales, pero ella al ver la intención la retiró.
La víctima comentó que el hombre “se puso pesado” al proponerle relaciones sexuales y que ella le dijo que no porque la esperaban sus padres y que luego volvía, siguiéndole el rollo, explicó, para que la dejara en paz. Reconoció que en ese momento no se comportó como le hubiese gustado hacerlo, pero es que nunca había vivido una situación así y que tampoco se “imaginaba” ni se “esperaba” algo así cuando la abordó de esa manera el vecino.

Marchado del pueblo
Contó también que se había tenido que ir del pueblo y que tras lo sucedido no se había podido adaptar. Relató que unos niños le gritaron en la puerta de su casa que no volviera a denunciar al viejo y la amenazaron.
El acusado en cambio declaró que estaba en la calle hablando con otra mujer y al llegar la adolescente le dijo que fuese a su casa que iba a darle dinero porque se celebraba la feria de la localidad. Precisó que la muchacha acudió a la puerta de su casa y que le dio 20 euros, pensando en que fueran la mitad para ella y la otra mitad para su hermano, pero que no tenía cambio y por eso se lo dio en un solo billete. Negó que hubiese intentado darle un beso en la boca ni que le tocase el pecho y tampoco que hubiese llevado su mano a los genitales. Incidó en que la chica se marchó y no supo más hasta que la Guardia Civil le comunicó que le habían denunciado.
El septuagenario, que ahora vive en una residencia de ancianos, comentó que la relación con la familia de la adolescente era buena y que incluso les había hecho algún favor, por lo que manifestó que no entendía cómo habían podido hacerle esto.
El fiscal consideró que los hechos son constitutivos de un delio de abuso sexual a menor de 16 años, por lo que pidió 3 años de prisión, además de la inhabilitación para desempeñar cualquier trabajo o actividad especial con menores. También solicitó la prohibición de aproximarse o intentar comunicarse con la víctima durante cuatro años, y que la indemnice con 3.000 euros en concepto de responsabilidad civil por los daños morales causados.
La acusación particular pidió la misma pena que el ministerio público, aunque elevó la petición de indemnización a los 4.000 euros, mientras que la defensa solicitó la libre absolución del acusado al entender que no se habían producido abusos como sostiene el hombre.
No hubo otros testigos, ya que la mujer con la que estaba hablando en la calle el acusado cuando se acercó la menor, se marchó y solo oyó que le decía que fuera a su casa que iba a darle una cosa.
La madre de la víctima declaró en el juicio que a ella también se le insinuó en varias ocasiones, pero que no lo denunció. “No me imaginé que mi hija corriera peligro”, aseguró tras admitir que “jamás” pensó que pudiera meterse con ella.
Otra vecina que compareció como testigo de la defensa comentó que en la época en la que ocurrió todo el acusado se encontraba mal físicamente por una operación que le habían hecho, que le temblaban las piernas y se balanceaba, y que era incapaz hasta de abrocharse la cazadora.
Entre los testigos declaró igualmente el médico que lleva atendiendo al acusado desde hace dos décadas, que corroboró el mal estado físico que presentaba en aquella época y del que se ha ido recuperando al ingresar en la residencia de ancianos.
En sus conclusiones el fiscal consideró probado que el acusado había atentado contra la libertad sexual, amparándose no solo en el informe psicológico del IMLA que valoró el relato de la menor “probablemente creíble”, sino en la persistencia en la incriminación sin vaguedades. En cambio la defensa incidió en la “falta de concreción” de la víctima y en la “modificación de su discurso”, así como en las “incongruencias” manifestadas y las “contradicciones”. Echó en falta además que no hubiera declarado la amiga a la que se supone que se lo contó primero por móvil, y que tampoco se hubiesen aportado los mensajes y audios que al parecer se cruzó con ella.