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Olona, este martes en Zaragoza

Teruel es la provincia de Aragón en la que la ganadería tiene un mayor peso: supone el 75 % de la producción final

El porcino supone el 43 % de la producción ganadera de Aragón

La pérdida de peso de la agricultura familiar, principal factor de equilibrio territorial, ha llevado al Gobierno de Aragón a adoptar medidas de apoyo que contribuyan a un equilibrio con la agricultura corporativa, que es la que aporta competitividad e innovación.

Así lo ha puesto de manifiesto el consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, en una rueda de prensa para dar a conocer las cifras macroeconómicas del sector agrario en la Comunidad correspondientes a 2019.

Datos que, además de la pérdida de peso de la agricultura familiar, evidencian la elevada aportación de la provincia de Huesca a la producción final agraria (valor de las producciones de los agricultores y ganaderos a precio de salida de los productos de sus explotaciones) y del peso del porcino, que supone el 43 % de la producción ganadera y su concentración en la de Teruel.

La producción final agraria alcanzó en 2019 los 4.270 millones de euros, un 5 % superior a 2018, gracias a la pujanza del sector ganadero, que supone el 65 % y cuyas producciones se incrementaron un 11 %, frente a la caída del 4 % de las vegetales.

Por provincias, la producción final agraria mayor se produce en Huesca con el 49 % del total y dado que es la provincia con una mayor implantación del regadío, seguida por Zaragoza con el 36 % y, finalmente, Teruel con el 15 % restante.

Sin embargo, Teruel es la provincia en la que la ganadería tiene un mayor peso, ya que supone el 75 % de la producción final agraria de la provincia.

El problema para Olona es que de los 1.900 millones de euros que supuso la renta agraria (resultado de descontar los gastos de producción y amortización de inversiones de la producción agraria), "solo un 20 % son imputables al modelo familiar", una cantidad que además "se va reduciendo con el tiempo con el avance de otros modelos de agricultura corporativos", que, ha advertido, "no son enemigos de la agricultura".

Olona ha destacado que este modelo es el que aporta competitividad, innovación y desarrollo tecnológico al modelo agroalimentario de Aragón y el que facilita el acceso a los grandes mercados, pero que desde el punto de vista social y medioambiental "no puede implicar la desaparición del modelo familiar, muy importante desde el equilibrio territorial".

Esto es lo que justifica que desde el Gobierno de Aragón se haya puesto el énfasis en este modelo a través de la negociación de la PAC y la futura ley de Protección y Modernización de la Agricultura Familiar con el fin de equilibrar los dos modelos.

También considera necesario una reflexión sobre la concentración ganadera en el sector porcino, una de las razones, a su juicio, de la pérdida de peso del modelo familiar y que implica una acumulación de riesgo.

Es por lo que desde el Gobierno de Aragón consideran necesario exigirle sostenibilidad ambiental para que su crecimiento "lo haga cumpliendo las reglas del juego tanto en términos medioambientales como sociales".

Pero también cree que son necesarias medidas eficaces para que crezcan otros sectores, pero "en ningún caso poniendo palos en la rueda".

En el caso de que Huesca concentre la mitad de la producción agraria, es según Olona, lo que indica también la importancia del regadío.