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Fernando Cortel, tras la colocación del crucifijo hace unas semanas

Una cruz de hierro corona la fachada del futuro auditorio de San Julián

Emula la que había en la fachada modernista y ha sido fabricada en los talleres La Fragua

Para Fernando Cortel, de tallares La Fragua, en Mora de Rubielos, el encargo de hacer una cruz de 2 metros para coronar la fachada principal del centro sociocultural que se abrirá en el antiguo asilo del barrio de San Julián de Teruel era todo un reto, que asumió con ilusión. Este y otros encargos para este complejo, que albergará también el conservatorio de música le pilló en medio del estado de alarma, y allí han estado trabajando. Hace unas semanas colocaron la cruz, que emula a la que en tiempos remataba la fachada de la iglesia que había en el asilo y que era de hormigón. 

Ahora por donde se accedía a la iglesia se entrará al auditorio y en el proyecto de las arquitectas Alicia Torres y Taciana Laredo no estaba previsto volver a colocar la cruz porque se iba a cambiar de uso pero una prescripción de Patrimonio les pedía que así lo hicieran.  El tamaño de aquella cruz, que ya veían aquellos que transitaban por la carretera de San Julián antes de que se construyeran los viaductos, es el mismo que ahora tiene la pieza fabricada en los talleres de Cortel en Mora. El equipo de La Fragua la creó después de que recibiera el encargo de la constructora Vilor, -que junto a Electrotecnia Monrabal, forman la UTE que ha construido el complejo- y con el diseño del arquitecto y escultor Fernando Laredo. 

Fabricada con tubo y chapa de hierro de 150x10 mm, se colocó hace unas semanas en el pináculo de la fachada norte, la única que se conserva del antiguo edificio que se construyó en 1915 y está basada en un diseño del arquitecto modernista Pablo Monguió, autor de los principales edificios de este estilo de la ciudad.

Pero de este equipo de herreros de Mora de Rubielos no es solo esta cruz que ahora se puede ver desde los viaductos. También han trabajado otros elementos que ya se han colocado en las fachadas del futuro centro cultural como el letrero que se instaló hace unos meses encima de la puerta que dará acceso al mismo, realizadas también en chapa sobre una lámina metálica.

Estas últimas semanas estos herreros turolenses han trabajado en el  interior instalando la barandilla metálica con pasamanos de madera que han hecho en colaboración de Carpintería Industrial Cedrillas. Ha sido otro reto porque ha habido que incrustar los barrotes en los peldaños de mármol. “Hemos hecho más de 300 agujeros porque en cada peldaño había tres”, explicó. El remate es un pasamanos de madera de 12 centímetros de ancho  que contrasta con los finos barrotes metálicos. 

El mismo material que se utilizó para hacer dos estructuras colocadas en la fachada oeste del centro cultural al que abrazará un jardín vertical.

Para Fernando Cortel es un “orgullo” poder trabajar en esta obra que considera que va a ser simbólica para la ciudad de Teruel. Asegura que han aprendido mucho y les ha enriquecido desde el punto de vista técnico.

Durante este verano se están ultimando los trabajos de este complejo. Después de varias vicisitudes, incluido un estado de alarma que paralizó los trámites administrativos de por medio, la recepción de la obra está prevista para finales de septiembre. Se ha habrá invertido entonces cerca de 7,5 millones de euros, con cargo al Fondo de Inversiones de Teruel.