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Raquel Fuertes

Cuentan los afectos al drama y no paran sobre los efectos adversos inmediatos a la segunda dosis de la vacuna. Incluso los que no lo son tanto y gozan de cierto prestigio en el comedimiento acaban relatando su experiencia vacunal como algunos contaban la mili años ha.

Me da igual la marca, que de todas he oído tembleques, fiebres, agotamiento y gripes diluidas. Aunque, en el fondo, todos estos relatores no han querido sino ver lo que esperamos sea la luz al final de un túnel que nos está quedando muy largo. Vaya, que parece que cuanto más fuerte sea la reacción, más seguro te sientes de tu inmunidad.

El viernes lo vi en su centro médico de referencia. Zapatos de cordones, ajustados vaqueros pitillo y polo blanco. Le atendía el personal sanitario mientras alguien le hacía la foto para la que no posaba mirando a cámara. Y, como casi todos los boomers, Pedro Sánchez también subió a Twitter la foto de su paso por el vacunódromo asignado. Solo era cuestión de esperar al sábado para ver si el presidente sufría efectos adversos como la mayoría de sus conciudadanos. O no.

Pero fue que sí. Tuvo mal día. Y cual efecto mariposa no se quedó la cosa en pasarse un día de julio hecho polvo con mantita en el sofá. No, es presidente y si él estornuda muchos nos resfriamos. Y estornudó: en una mañana de sábado frenética que a algunos les debió recordar el juego de las sillas musicales y a otros el de la ruleta rusa, el presidente acometió una docena de cambios en las más altas esferas.

Así, como efecto adverso diferido, a algunos, les ha volado la cartera. Porque sí, hubo cambios de silla, algunos meramente nominativos, pero también rodaron cabezas. Cuando todos esperábamos que el “chuletón imbatible” tuviera sus repercusiones nos quedamos con Garzón guarecido en la cuota UP mientras se movían piezas impensables hasta para los afectados.

Al margen del cambio que no ha gustado nada a Iceta, llama la atención que saltaran por los aires los más próximos al presidente (Calvo, Ábalos o Redondo) mientras que algunos como Duque, Celáa, Campo o González Laya vivían viacrucis en diferentes formatos.

Han pasado bastantes días, veremos si el presidente se ha recuperado totalmente de estos efectos adversos que han dado la vuelta al Gobierno por donde algunos menos lo esperaban. Y si ha acertado.