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Los ganaderos del Bajo Aragón se plantean ya medidas de protección del ganado ante la presencia del lobo Los ganaderos del Bajo Aragón se plantean ya medidas de protección del ganado ante la presencia del lobo
Imagen extraída de un video realizado por un agricultor en un campo próximo al canal Calanda-Alcañiz

Los ganaderos del Bajo Aragón se plantean ya medidas de protección del ganado ante la presencia del lobo

El sector, preocupado por la aparición del animal en un momento de cambios para el ovino

Los pastores de Alcañiz y Andorra tendrán que plantearse seriamente la colocación de cercados más altos —al menos de 1,80 metros de altura— y electrificados en sus pastos y la adquisición de perros mastines de vigilancia para su ganado si quieren que sus rebaños sigan pastando al aire libre y queden fuera del alcance del lobo, una especie catalogada “de interés comunitario” por la Directiva de Hábitats 92/43/CEE y que permanece en la zona desde al menos el año 2020.

Los tres últimos ataques (el último, en Andorra, pendiente de confirmación oficial de la necropsia) evidencian que la loba ha salido a cazar y que es capaz de saltar cercas de 90 centímetros. Ahora mismo, que un animal se quede fuera del corral en el entorno en el que se mueve el depredador es un riesgo de que acabe devorado.

El departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón confirma que en la orden de ayudas a las zonas con presencia de lobo incluirá también los municipios turolenses de Alcañiz y Andorra, pues son, hasta el momento, los únicos en los que hasta ahora ha atacado.

Esta reaparición tan impactante (tres embestidas en menos de un mes) del lobo en Alcañiz desde que atacó por primera vez en enero de 2021 ha pillado al sector ganadero en un mal momento, “con una PAC nueva en 2023, con precios altísimos de las materias primas y con pocas expectativas de mejora, a pesar de los precios del cordero, que han sido más altos, pero que no han cubiertos los gastos”, describió Miguel Buñuel, veterinario del Grupo Pastores. Este profesional recordó que los ganaderos de ovino “llevan 20 años preparando los campos para poder pastar y no tener que encerrar los rebaños cada día, y ahora llega el lobo”.

Ayudas

El Gobierno de Aragón promete ayudas para sufragar distintas medidas de protección (adquisición de perros mastines, que no temen al lobo, vallado electrificado, entre otras) e incluso se les apoyará con material si es necesario hasta que entre en vigor la nueva orden con los municipios de la provincia afectados. Sin embargo, Buñuel recordó que “el ovino no es como el porcino, con los animales encerrados en una granja, sino que hay gente que tiene pastos, unos más y otros menos; otros no tienen sitio en las parideras para todas las ovejas y hay quienes tienen que desplazarse lejos del corral para que el rebaño paste”. En este sentido, recordó que “la PAC de 2023 obliga al pastoreo obligatorio de todas las hectáreas que se incluyan, incluso aunque estén lejos, así que será difícil que la loba no ataque a esas ovejas, y así se está demostrando”.

El sector está “preocupado”, aunque de momento no prevé tomar acciones concretas. El ganadero cuyo rebaño atacó la loba el sábado, Jaime Gracia,  se ha limitado a “repasar” los “posibles puntos débiles” de la paridera para taparlos como precaución, no sea que a la depredadora se le ocurra entrar en el corral, lo que provocaría un desastre. Gracia ya se está planteando la compra “de algún mastín, porque parece que funciona, no le tiene miedo al lobo y protege muy bien los ganados de la zona norte”.

Peticiones

En ganadero espera que Andorra sea incluida en el decreto de ayudas a municipios por presencia de lobo. En cuanto el municipio se incorpore a la orden solicitará ayudas, aunque “lo ideal” para este ganadero es que “se retire el lobo de esta zona”, una petición que también hizo Miguel Buñuel, quien consideró que las ayudas que se otorgan por oveja son insuficientes. “Los ocho euros que se dan por cabeza no alcanzan para cubrir gastos si los pastores tienen que encerrar a las ovejas en el corral y darles comida todos los días”, enfatizó, al tiempo que manifestó que “lo que nos gustaría es que lo capturaran y que desapareciera de aquí, porque no tiene sentido que haya lobos en esta zona”.

De forma parecida se pronunció David Andreu, de Uaga: “pedimos que saquen al lobo de aquí, porque supone una extorsión a los ganaderos; y no solo es que mate ovejas, es la extorsión que genera, provocando abortos en las que están preñadas, entre otros problemas”, enfatizó. Se trata, añadió “de una alternación de todo el sistema ante la que los ganaderos no podemos hacer nada, puesto que las decisiones se toman desde una oficina”, se lamentó.

Convivencia

Desde Uaga se considera que “la convivencia entre ganaderías y lobos es imposible, porque crea incertidumbre, inseguridad y puede arruinar a muchas familias, porque la ayuda que conceden por cada oveja muerta no cubre los gastos de tener que encerrar el ganado”. En ese sentido argumentó que “aunque existe una directiva europea que prohibe su caza y lo protege, esa normativa no dice que se le localice y traslade a otra zona”, algo que fuentes medioambientales consideran “extremadamente difícil”, puesto que no es sencillo aproximarse a un lobo.

En relación a las ayudas, Andreu apuntó que “en la zona donde se están produciendo los ataques confluyen varios términos municipales, Alcañiz, Andorra, Calanda, Híjar, y el lobo, que es capaz de desplazarse muchos kilómetros”, añadió, “no viene porque sí a una zona donde no ha habido lobos”.

Para el representante de Uaga, “una loba va en manada y no es habitual que esté lejos de la suya”, una afirmación con la que vino a insinuar que el animal ha sido introducido, teoría conspiratoria que está siendo alimentada por algunos ganaderos y cazadores desde hace tiempo, pero que es desechada desde el departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón.

El director general de Calidad y Seguridad Alimentaria, Enrique Novales, la rechazó rotundamente: “hay un lobo en Monegros (de origen itálico) que no sabemos de dónde ha venido, y hay mucha población de lobo en Castilla y León, así que un animal rechazado por un grupo allí se tiene que buscar la vida y puede aparecer en Aragón”.

 

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