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Una estudiante de Alcañiz aplica a la vida real un proyecto hecho en clase Una estudiante de Alcañiz aplica a la vida real un proyecto hecho en clase
Antía Zilbeti muestra la sudadera con el logotipo y el lema que ha estampado

Una estudiante de Alcañiz aplica a la vida real un proyecto hecho en clase

Antía Zilbeti gana el premio de Bachillerato de Emprendedores en la escuela

Antía Zilbeti García acaba de terminar 2º de Bachillerato en el Instituto Bajo Aragón de Alcañiz, y en el último tramo del curso le ha llegado un reconocimiento que no esperaba. Ha sido la ganadora, en la categoría de Bachillerato, de los Premios Emprender en la escuela, gracias a un proyecto desarrollado en la asignatura de Economía y tutelado por su profesora Anabel Fernández que ha consistido en la venta de sudaderas, botellas y bolsas para adolescentes con un logotipo que ella misma ha desarrollado. Lo novedoso de su experiencia es que Antía ha puesto en práctica el proyecto y lo ha implementado en la vida real.

La estudiante realizó el trabajo en clase siguiendo las pautas de la asignatura. Elaboró el plan de empresa con su balance, cálculo de pérdidas y ganancias, planeó la inversión en publicidad y desarrolló todos y cada uno de los planes para la puesta en marcha del negocio. Para presentarlo a Emprender en la escuela grabó un video de entre 10 y 15 minutos, porque la presentación del proyecto fue virtual.

Como su objetivo para este verano era irse de Interrail con unas amigas, decidió probar suerte y aplicarlo a la vida real. Diseñó un logotipo, al que denominó Zalicia, y decidió vender sudaderas, bolsas y botellas de agua con el emblema estampado. “Busqué productos que fueran más fáciles de vender, y pensé en sudaderas, botellas y bolsas, que es lo que yo suelo usar a menudo cuando quedo con los amigos a tomar algo, cuando voy a la biblioteca, a comprar..., es decir, tres productos que usan los adolescentes”. Para Antia eran tres artículos “más fáciles de vender que otros, porque conocía el mercado”.

La estudiante lo pudo hacer porque es valiente y “soñadora”. Así se define a sí misma. “Quería saber hasta dónde podía llegar”, explica, tras reconocer que “nunca me pongo límites”.

Su implicación fue tal que cada día llegaba a “dedicarle seis o siete horas al proyecto, tiempo que tenía que compaginar con los estudios de para terminar Bachillerato”. Y así, con un trabajo diario y constante, la iniciativa se fue haciendo grande. Antía ha conseguido vender 250 unidades de sus artículos, la mayoría de ellos (alrededor de 150) sudaderas, que han gustado  mucho a los estudiantes y que han sido un éxito en ventas gracias al boca oreja.

Inversión

Para arrancar con el proyecto empresarial decidió invertir los 1.000 euros que tenía para irse de Interrail en la compra de los materiales a distintos proveedores. “Era un dinero que tenía guardado con ese objetivo, pero me di cuenta que era insuficiente para salir de viaje si tenía que cruzar varios países, porque me exigían la realización de distintas PCRs” que encarecían los costes. Así que se puso en contacto con distintos proveedores a través de internet, negoció precios para la compra de sudaderas, botellas y bolsas, y finalmente se decidió por aquellos que “a un precio más razonable me proporcionaban el material con una calidad que yo buscaba”, detalló.

El resto del trabajo fue cosa suya. La estampación de los logotipos en las sudaderas las encargó a una empresa de Alcañiz, “porque así apoyaba también el comercio local”. El empaquetado de cada producto y su distribución fue cosa suya.

Vender 150 sudaderas, 50 botellas y 50 bolsas ha sido algo “inesperado”, según esta estudiante alcañizana que al principio creía que “solo iban a comprarme los productos cuatro familiares por compromiso y varios amigos”. Nada más lejos de la realidad. En su caso, las redes sociales han jugado un papel importantísimo, porque “mis amigas me etiquetaban cuando me compraban algún producto, y así se ha ido conociendo la iniciativa y otros estudiantes han acabado comprando también”. Las sudaderas “empezaron a verse en el instituto y el boca oreja hizo el resto”, señaló la estudiante complacida.

 

Las bolsas que ha realizado Antía con la marca que ideó


Para Antía, la experiencia ha sido “muy enriquecedora”, ya que “ninguna asignatura me ha aportado más, porque además he contado con la ayuda de Anabel (su profesora), que me ha apoyado desde el primer momento y he aprendido muchísimo”. Además, la puesta en marcha del proyecto le ha permitido enfrentarse a los problemas reales de cualquier proyecto empresarial. “Me he dado cuenta de que todo no es siempre maravilloso y que a veces suceden cosas negativas, como que haces un pedido y no llegan las tallas que querías, que no te las traen con el color que pediste, que la estampación no queda en el tamaño deseado o que te equivocas en la talla al entregarle a un cliente una sudadera”, entre otras vicisitudes que le han ayudado “a relativizar las cosas”.

Antía quería estudiar Negocios Internacionales en Valencia, pero no le ha llegado la nota, así que ha optado por otra alternativa: “estudiaré Marketing en inglés en la Universidad Rey Juan Carlos, porque después podré realizar un máster en negocios para llegar al mismo sitio que ahora me gustaría”. Lo que sí tiene claro es que quiere salir de España. Ya vivió tres años en Londres (estudió Educación Secundaria entre los 12 y los 15 años) y la experiencia resultó satisfactoria.  “Allí potencian mucho las asignaturas que gustan a los alumnos, es un sistema educativo muy práctico y aquí no veo muchas posibilidades de trabajo”, comentó.