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Lesiones mentales Lesiones mentales

Lesiones mentales

Toni Fernández

Hoy quiero hablar sobre un tema delicado, ya en el ámbito no deportivo se trata con cierta frialdad, a veces de manera superficial e incluso en ocasiones, también con desprecio e ignorancia hacia quien lo sufre. Seguramente no sea sencillo hablar de ello sin ser un experto, ni tener grandes conocimientos en la materia, pero es algo que quien lo sufre, y he conocido a varias personas, lo pasa muy mal, ellos y los de su alrededor, familia, amigos … en una burbuja que a veces es infranqueable.

En el deporte, sobre todo el de élite, la salud mental es algo extraordinariamente importante, tanto como las aptitudes, el entrenamiento o el estado físico. Recuerdo como hace ya muchos años, Benito Floro se hizo cargo del Real Madrid, y una de sus primeras incorporaciones iba a ser un “psicólogo” para el equipo. Aquello fue una noticia sonada, una revolución, jugadores profesionales, que ganan un dineral, siempre rodeados de grandes lujos, ¿para qué quieren un “psicólogo”? Bien, pues en fechas actuales, no se entiende deportista profesional sin tratar también el estado mental, preparar no sólo competiciones a nivel físico, sino mental, e incluso el día a día, entrenamientos exigentes, diarios, con presiones externas y mediáticas.

Hace unas fechas Iniesta, en una entrevista exclusiva, reconocía haber pasado por momentos increíblemente difíciles, casi sin ganas de vivir, sí, el Iniesta que nos hizo campeones del mundo en Sudáfrica, el Iniesta que coreaban su nombre más de cien mil personas en el Camp Nou, el Iniesta que tan buen chico era, pero de puertas para adentro, en la intimidad, y sobre todo dentro de cada cabeza, puede haber un auténtico infierno.

Es por eso, que la salud mental, las enfermedades mentales, depresiones y todo lo que conlleva también están muy presentes en el deporte, y afectan de una manera vital a cada individuo. Igual que decimos que el tener una mentalidad ganadora, el ejemplo más claro es Rafael Nadal, en el que su ambición y su mentalidad le pueden hacer ganar torneos y partidos a igualdad de condiciones, lo contrario puede hacer a un deportista profesional derrumbarse, como seguramente haya pasado en silencio muchas veces.

Por último también hace falta normalizar estas situaciones, detectarlas y tratarlas. Todos tenemos claro que si un deportista tiene una lesión muscular, articular o similar que requiere tratamiento o cirugía es normal que no pueda competir ni entrenar. ¿Pero qué pasa si se trata de una enfermedad mental, una depresión, o un estado de ánimo que no permite competir? Este caso ya se vuelve mucho más difícil, más cuestionable externamente, y a menudo ocurre no sólo en el deporte sino también en la vida real y cotidiana.

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