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El taller de empleo de cocina del Jiloca recupera recetas de la comarca y abre oportunidades laborales El taller de empleo de cocina del Jiloca recupera recetas de la comarca y abre oportunidades laborales
Los alumnos del taller de empleo, profesores y los responsables institucionales posan en la sede de la Comarca del Jiloca tras la entrega de los diplomas

El taller de empleo de cocina del Jiloca recupera recetas de la comarca y abre oportunidades laborales

La directora gerente del Inaem, Elena Guinda, destaca el carácter innovador de la actividad
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El taller de empleo La Cocina del Jiloca, que se clausuró esta semana en Calamocha, ha permitido recuperar antiguos recetarios de la comarca adaptados a los nuevos tiempos y abrir todo un abanico de oportunidades a los diez alumnos que han participado en el mismo. La directora gerente del Inaem, Elena Guinda, destacó el carácter “innovador” que había tenido este taller, así como las oportunidades laborales que ha abierto a los participantes.

Guinda asistió a la clausura de este taller de empleo que ha durado un año, aunque la formación de los alumnos continuará hasta finales de este mes. Ha sido una iniciativa impulsada por el Inaem y la Comarca del Jiloca, que es la institución que lo propuso y que ha colaborado también en su financiación.

La responsable del Inaem estuvo acompañada en la clausura por la vicepresidenta de la Comarca del Jiloca y consejera de Asuntos Sociales, Aurora Vicente, así como por la directora provincial, Patricia Utrillas, y otros responsables del instituto, que se encargaron de entregar los diplomas a los diez alumnos participantes y pudieron conocer lo que han aprendido con una degustación de menús y el libro La cocina del Jiloca, una publicación muy cuidada consistente en un recetario en el que han trabajado durante todo el año de formación.

La directora del taller de empleo, Pilar Marzo, explicó que el recetario ha sido una de las actividades desarrolladas durante el curso para la formación de los alumnos, seis mujeres y cuatro hombres, que han recuperado recetas tradicionales de la comarca y han hecho una presentación moderna. En total la publicación recoge 23 recetas con 80 elaboraciones que tienen además en cuenta los productos de la tierra y que ahora será distribuido entre los hoteles y restaurantes de la zona.

Marzo se mostró satisfecha por el funcionamiento del taller y aseguró que las alumnas y alumnos salen “bastante preparados”, además de haber podido hacer prácticas laborales durante estos doce meses. Entre ellas indicó que se había elaborado un menú equilibrado para
personas mayores usuarias del servicio de asistencia a domiclio, además de colaborar con ADRI para hacer menús con productos locales, o los talleres de cocina hechos en las colonias comarcales. Junto a ello realizaron muestras gastronómicas y también desarrollaron proyectos de negocio en el mundo rural vinculados a la cocina. Junto a la directora, el taller ha contado con la docencia del cocinero Javier Sánchez Fidalgo y de la nutricionista Sara Martín.

La directora gerente del Inaem, Elena Guinda, valoró que el proyecto haya estado “pegado a las necesidades del territorio” por la demanda que existe en este campo profesional e hizo una “buena valoración” por el planteamiento y los resultados obtenidos. Guinda señaló que el taller había tenido un presupuesto de 250.000 euros y avanzó que en próximas fechas se lanzará otra convocatoria para este año dotada con entre 15 y 16 millones para todo Aragón.

La vicepresidenta de la Comarca, Aurora Vicente, valoró que se haya apostado por la gente que quiere quedarse en el territorio y que se hayan utilizado recursos propios de la comarca. Abogó por seguir pidiendo talleres de empleo, cuya temática se adaptará también a la demanda.

Satisfacción y ganas de trabajar


Si algo quedó claro en la clausura del taller la Cocina del Jiloca es que todos los alumnos consideran que la experiencia ha sido muy satisfactoria y que tienen ganas de poder trabajar para aplicar lo que han aprendido. Un sentimiento común que expresaron al final es que les gustaría haber suspendido para “poder repetir” y volver a empezar por el buen clima que habían vivido.

La alumna Lola Blasco, de Calamocha, valoró la buena formación que habían recibido y haber conseguido “hacer una gran familia”. Reconoció que salían con expectativas laborales por cuenta ajena, porque desarrollar proyectos propios era más complicado. Salvador Lafuente, de Cutanda, indicó  que “han crecido profesionalmente” y que las expectativas que tienen ahora “son buenas”.

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