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La trashumancia en la Sierra de Albarracín recupera la vereda y la actividad académica La trashumancia en la Sierra de Albarracín recupera la vereda y la actividad académica
Las ovejas de la familia Martínez Belenchón partiendo hacia la vereda de Guadalaviar a Jaén. Pedro Pérez

La trashumancia en la Sierra de Albarracín recupera la vereda y la actividad académica

Los ganados llegarán a Jaén en 24 días tras recorrer 530 kilómetros de la Cañada Real Conquense
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La trashumancia de la Sierra de Albarracín ha vuelto a recuperar la vereda y la práctica universitaria con alumnos de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza. Media docena de ganaderos de la Sierra de Albarracín han partido y van a partir desde los Montes Universales a pie para llegar tras recorren 530 kilómetros de la Cañada Real Conquense en 24 días a Vilches, Jaén. El pasado año la situación de la pandemia impidió que los universitarios pudieran realizar las prácticas de  lo que es la vereda.

Este mismo lunes tres ganaderos de la familia del presidente de la Mesta  de la Sierra de Albarracín, Ismael Martínez, partieron en una primera etapa de Los Chorros a la Serranía de Cuenca, (Loma Atravesada) de 18 kilómetros. En el día de anterior los tres ganaderos de la familia Martínez Belenchón llevaron el ganado en un pequeño recorrido de Guadalaviar a Los Chorros.

Ismael Martínez señalaba mientras caminaba con el rebaño por la Cañada Real Conquense que había ganas tanto por parte de él como de las ovejas de partir  y hacer la vereda. “El cuerpo lo pide cuando llegan  estas fechas. Desde que tenía 14 años he hecho la vereda y tengo 59. Las ovejas también piden cuando llega el tiempo la trashumancia. Con la vereda estoy en mi salsa”, afirmó.

Medio año atrás, los ganaderos de ovino de la Sierra de Albarracín realizaron la trashumancia desde Andalucía a los Montes Universales transportando el ganado en camiones.

Con la vuelta a la normalidad y a la tradición de siglos de la vereda 2.500 ovejas llegarán dentro de 23 días a las dehesas de Vilches en Jaén donde la situación por la sequía no era precisamente buena, comentó el presidente de la Mesta de Albarracín, que añadió, no obstante, que estos días había llovido unos 50 litros por metro cuadrado por lo que esperaba que los pastos mejorasen.

La lluvia, un alivio

“Esta lluvia ha sido un  alivio”, confesó. En los Montes Universales en la  parte de mayor altitud, la lluvia que ha caído ha sido de 100 litros por metro cuadrado y ayer se notaba en el caudal de agua que bajaba por el río Júcar. La existencia del puente facilitó el cruce del ganado ovino en el camino de la Cañada Real Conquense.   

Martínez añadió a la buena noticia de la vuelta a la vereda que este año ha habido pastos en los Montes Universales y que el precio del cordero se había pagado muy bien. “Se ha pagado a 91 euros el cordero en vivo. Un cordero de 18 a 19 kilogramos”. Agregó que gracias a la exportación del cordero trashumante se había pagado tan bien y que es muy apreciado en los países árabes y en Francia. “Lo único malo que ha habido ha sido el precio del pienso, que está caro”.

 

El cruce de carreteras es uno de los momentos más difíciles que se encuentra el ganado trashumante


Con la vuelta a la normalidad y a la vereda, la Universidad de Zaragoza también ha recuperado las prácticas con alumnas-os  de la Facultad de Veterinaria. La profesora titular de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, Delia Lacasta, recordaba que son 9 años con el actual que se hace la vereda con los trashumantes. “El pasado año no se pudo hacer por la pandemia. Desde 2012 hacemos la vereda. Hacemos cuatro turnos con ocho estudiantes en cada turno y dos profesores que los acompañamos”.

Delia Lacosta calificó la actividad docente de “fantástica” para los estudiantes. “Es una buenísma oportunidad para conocer la trashumancia, la ganadería extensiva y entender muy bien lo que es este mundo y para nosotros también. Yo vengo todos años porque me encanta hacer la trashumancia con ellos, hacer la vereda”.

Ganadería extensiva

Añadió que los estudiantes además de aprender lo que es la ganadería extensiva aprenden lo que es la sostenibilidad, lo que es el medio ambiente, la biodiversidad y todo este tipo de cuestiones que están ahora tan de moda. “La mejor forma de entender estos conceptos es vivirlos. Además aprenden la dureza de la vida de los trashumantes. Es una actividad muy importante históricamente y para nuestra cultura que tenemos la suerte de poderla seguir en vivo. Es para muchos de ellos una experiencia única porque muchos estudiantes vienen de la ciudad. Pese a la dureza, todos los estudiantes que pasan por esta experiencia están  encantadísimos y eso que ha habido años con nieve, lluvia, muy duros”.

Agregó que los estudiantes aprenden a conocer de primera mano las dificultades que tienen los ganaderos cuando se cambia de Comunidad Autónoma con todas las trabas burocráticas y que nadie les apoya. El primer turno de los estudiantes de veterinaria, que son 8 chicas, hacen la vereda hasta Cuenca, unos 20 kilómetros al día, con un total de unos 120 kilómetros.

La profesora de la facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, Delia Lacasta, comentó que sería una gran pena si se perdiera la trashumancia. “Es una actividad importantísima, fundamental para mantener las cañadas, las veredas y todo lo que aporta la ganadería trashumante al medio ambiente y a nuestra cultura. Se tiene que mantener y potenciar”, destacó.

País único

Por último y en esta línea, la profesora y presidenta del Colegio Europeo Diplomados de Pequeños Rumiantes, Dalia Lacasta, afirmó que la trashumancia de España es la envidia de todo el mundo. “Es el único país de Europa que la mantiene a este nivel. Es algo que tenemos que mantener porque es muy importante en nuestra cultura. Los ganaderos trashumantes deberían tener mucho más apoyo del que tienen”.

La alumna de cuarto de Veterinaria, Maite Rodríguez, (Pamplona), valoraba su participación en la actividad académica de la trashumancia. “Es una experiencia increíble. Muy interesante. Esta experiencia se tiene que vivir una vez por lo menos en la vida. Se aprende a valorar el trabajo de los ganaderos. Lo que hacen para que podamos comer, pasar frío, mojarse con la lluvia. Esto hay que valorarlo y la experiencia repito merece la pena”.

 

El veterinario y profesor Francisco Saura con el libro 'Crónica de la vereda'

La crónica de la vereda, en un libro

Los veterinarios y profesores Juan José Ramos, María Angeles Ramo, Delia Lacasta, Francisco Saura y Luis Miguel Ferrer han plasmado en un libro que acaba de ser editado la crónica de la vereda de la Cañada Real Conquense. El libro se titula Crónica de la vereda. Peripatéticos y trashumantes de Guadalaviar a Vilches.

El veterinario y profesor, Francisco Saura, que además lleva ocho años organizando la actividad académica de alumnos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza por la vereda de la Cañada Real Conquense, explicó que el libro recoge etapa por etapa de la vereda.

Además tiene capítulos para sus protagonistas, los pastores, el rebaño, los perros, el burro, el camino, la actividad y la historia. En este apartado se recuerda que la ganadería trashumante era  la actividad económica más importante de la Edad Media y estaba sometida a numerosas imposiciones fiscales.

El catedrático Emérito de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, y buen conocedor de la trashumancia escribe en el prólogo: “El libro, de una gran riqueza iconográfica y prolijos detalles y comentarios, constituye una valiosa crónica  de una experiencia única que quedará como testigo y ejemplo de lo que se puede hacer para ensalzar los valores del mundo ganadero y comprometer a los nuevos titulados veterinarios como futuros promotores del mundo rural”.

El libro, que está ilustrado con muy bellas fotografías de la vereda de la Cañada Real Conquense, tiene 155 páginas, recoge en el epílogo:

“El día de Todos los Santos, una estirpe de pastores, como parte un del ciclo eterno, arrea su rebaño y emprende la vereda hacia las tierras del sur. Las ovejas, con la complicidad secreta de su instinto, inician el camino en una secular costumbre.

Los mastines, centinelas en apacible armonía, desfilan en medio del rebaño. Los careas se afanan en su oficio, se acercan, miran, esperan y trabajan sin descanso, en un continuo ir y venir. Una voz. Los perros obedecen, y las ovejas caminan o paran. Los balidos, los silbidos y el sonar de las esquilas pone música en la vereda”.

 

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