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El FLAI cierra en Albarracín una edición con la mirada puesta en la infancia y lo visual El FLAI cierra en Albarracín una edición con la mirada puesta en la infancia y lo visual
Ellen Duthie (derecha) junto a Carola Martínez, en una de las ponencias que se celebraron en el salón de la Fundación Santa María. Rubén Vicente

El FLAI cierra en Albarracín una edición con la mirada puesta en la infancia y lo visual

Sesenta y cinco inscritos acudieron al curso sobre arte e infancia que tendrá continuidad

Lo habitual es que los cursos se planteen interrogantes en busca de respuestas y certezas. Pero el FLAI es otra cosa. “Somos poco de sacar conclusiones, nos gusta más formular nuevas preguntas”, reconoce Ellen Duthie, una de las directoras. “Nos gusta que los asistentes escuchen todas las ponencias con mente preguntona, que surjan muchísimos interrogantes para que te quedes con uno o dos que te interesan particularmente”.

Sesenta y cinco personas asistieron este fin de semana al Curso Internacional de Filosofía, Literatura, Arte e Infancia (FLAI) que tuvo lugar en la sede de la Fundación Santa María de Albarracín. Dirigido por la filósofa, escritora y traductora escocesa Ellen Duthie, la ilustradora mexicana Daniela Martagón, la editora madrileña Raquel Martínez Uña, y en esta tercera edición además con la docente e investigadora Anna Juan.

La librería Intempestivos de Segovia, especializada en literatura infantil y juvenil, se instaló durante el curso.Rubén Vicente

Las ocho sesiones, entre ponencias teóricas y prácticas, ofrecidas por cuatro especialistas, ponen el foco en la concepción general de la infancia y la adolescencia por parte del mundo adulto y la relación entre ambos, desde una perspectiva concreta de la literatura y el arte, con mayor protagonismo de la ilustración y la representación visual en esta tercera edición del curso, y desde la perspectiva filosófica más general. “Lo que hace muy especial este curso”, explica Antonio Jiménez, gerente de la Fundación Santa María, “es la rotundidad y profundidad con la que se tratan los temas sobre la infancia y la adolescencia que se abordan, y que de otra forma a veces nos parecen, sin serlo, secundarios”. “El FLAI tiene muy claro que la etapa de la niñez y la adolescencia de una persona es clave para su formación como adulto”.

El FLAI siempre se desarrolla temáticamente a través de una pregunta, que en esta ocasión era ¿Cómo se dibuja una infancia?, entendiendo el verbo dibujar no solo de forma literal, desde el campo de la ilustración, “sino también metafórico, en cuanto a cómo representamos los adultos el mundo infantil y cómo les repercute a los niños esa representación”, según Duthie.

Este año los ponentes fueron el italiano Sergio Ruzzier, la chilena Carola Martínez, la mexicana Daniela Martagón y el venezolano Freddy Gonçalves, cada uno de los cuales ofreció una conferencia y una sesión práctica.

El venezolano Freddy Gonçalvez durante su ponencia. Rubén Vicente

Ruzzier abrió el turno el viernes con ¿Quieres dejar de comportarte como un niño?, en la que ofreció una perspectiva histórica sobre cómo se ha representado la infancia en la literatura y en la ilustración, desde el siglo XIX, cuando la narrativa para jóvenes solía tener un importante componente moralista, hasta la actualidad. Se detuvo especialmente en la figura del escritor e ilustrador estadounidense Maurice Sendak (1928-2012), y también en las primeras representaciones de los niños como animales, algo que actualmente es muy habitual, y que entre otras ventajas ofreció la oportunidad de representar la infancia desde un punto de vista más global, sin determinar su procedencia, el color de su piel e incluso su género.

Carola Martínez, por su parte, habló sobre lo que se muestra y lo que se oculta en las representaciones de la infancia destinadas a los jóvenes. Explicó que existe la tendencia a borrar los rastros de sufrimiento, fealdad o pobreza, proyectarlas hacia un contexto lejano o edulcorarlos hasta el punto de vacíar de contenido las historias. En opinión de Ellen Duthie, “la literatura tiene que se cierta. Hay muchas maneras de explicar realidades duras, y los niños suelen encontrar en ellas la belleza. Si presentas una literatura excesivamente edulcorada las historias se vacían de contenido, casi no puedes contar cosas interesantes... y además los niños lo detectan perfectamente y reaccionan con cierta condescendencia hacia los adultos”.

Los asistentes al curso aplauden tras una de las ponencias. Rubén Vicente

El venezolano Freddy Gonçalves incluyó en su discurso no solo la literatura entendida de forma estricta, sino otras manifestaciones artísticas y comunicativas como podcast o videojuegos. En esa variedad de formatos analizó la relación entre adultos y jóvenes y los roles representados en dichas manifestaciones.

La última de las ponencias corrió a cargo de la mexicana Daniela Martagón, titulada ¿Me pasas el color carne? Habló de su experiencia personal en asuntos que pueden parecer nimios pero que no lo son, como la representación del color de la piel de los niños en los cuentos infantiles -en el ámbito americano utilizar el término color piel, y de hecho el color carne español suscita bastante curiosidad-, o del concepto del color blanco como neutro, como vacío, cuando en realidad no lo es. En su experiencia personal siempre han sido cuestiones muy presentes, sobre las que ha ido buscando soluciones diferentes que han evolucionado a lo largo de los años, teniendo en cuenta asuntos como la diferente percepción que de los espacios tienen niños, jóvenes o adultos, o del simple hecho que el color carne no es el mismo para un español, un mexicano, un sueco o un senegalés.

Muchos de los 65 asistentes que han asistido al curso formar parte del mundo de la docencia, con profesores de infantil, primaria, secundaria, de la universidad, de estudios sobre filosofía o de centros de arte o diseño. “Pero algo que lo hace todavía más interesante es que el curso también interesa a un segmento de la población mucho más heterogéneo”, recuerda Antonio Jiménez. “Ha habido inscritos del ámbito creativo, de la literatura, de la edición de libros y cuentos, del teatro, de los títeres... el amplio ámbito de la gente que está interesada por este tipo de cursos es la mejor señal de la profundidad con la que aborda sus contenidos”.

Foto de familia de organizadores y asistentes al cursos junto a los responsables de la Fundación Santa María de Albarracín. Rubén Vicente

“También hemos tenido alumnos que en nada estaban relacionados con el diseño o con la educación”, matiza Ellen Duthie. “Creo que lo bonito es intentar que sea muy difícil encasillar este curso... Eso hace que sea difícil venderlo, porque no va dirigido a un público concerto. Pero nuestra intención no es enseñar unos contenidos que puedas aplicar rápidamente a tu ámbito profesional, como una herramienta más. Nuestra intención es abrir espacios de reflexión sobre temas que, aunque no lo sepas a priori, te van a intereses sea lo que sea a lo que te dediques”.

En cuanto a la procedencia de los inscritos en el curso, Jiménez destacó la dispersión territorial. “Este curso es conocido y demandado en toda España como demuestra que ha venido gente de Madrid, Valencia, Alicante, Barcelona, Cáceres, Zaragoza, La Coruña, Vizcaya, Segovia, Palma de Mallorca y otros puntos de dentro y fuera de España”.

El FLAI se celebró en Albarracín en 2017 y en 2018. Tras un paréntesis de tres años, dos de los cuales estuvo determinado por la pandemia, el curso regresó este mes de julio con una tercera edición y la vocación de convertirse en una de las citas fijas del calendario de cursos de la Fundación Santa María de Albarracín. “Es la continuación lógica del Seminario de Ilustración y Diseño que se organizó durante diez años con Isidro Ferrer y Carlos Grassa”, cuya última edición tuvo lugar en 2016 “después de que hubiera cumplido su objetivo y de que pasaron por aquí 70 de los mejores ilustradores de nuestro país”.

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