Síguenos
El juego de la morra en la provincia de  Teruel será declarado Bien de Interés Cultural El juego de la morra en la provincia de  Teruel será declarado Bien de Interés Cultural
Varios jugadores en el Torneo Intercomarcal del año pasado en Villarquemado

El juego de la morra en la provincia de Teruel será declarado Bien de Interés Cultural

Patrimonio valora sus características y el arraigo en numerosas localidades

El juego de la morra en Teruel será declarado Bien de Interés Cultural (BIC), según decidió ayer el Consejo de Gobierno del Ejecutivo aragonés. Según la documentación de la Dirección General de Patrimonio, la morra pervive fundamentalmente en la sierra de Albarracín, la Comunidad de Teruel, Jiloca, Bajo Aragón, Matarraña, Maestrazgo, Cuencas Mineras y Gúdar-Javalambre, con la característica peculiar de que permanece casi inalterada con respecto al juego que se practicaba desde la antigüedad en el mundo mediterráneo.

El juego se desarrolla entre dos personas que turnándose pueden llegar a ser cuatro, en posición de pie o sentados; simultáneamente dicen un número, intentando adivinar la suma de dedos expuestos, no más de diez, que cada uno de ellos muestra, ganando el que los acierta.

Iconográficamente, hay escenas del juego en el mundo antiguo representado en relieves egipcios y en la cerámica griega, así como se menciona también en fuentes escritas latinas, como el Satiricón de Petronio en el siglo I d. de C. (cap. XLIV): “Además era de corazón recto, digno de confianza y amigo fiel. Sin temor podías jugar con él a la morra con los ojos cerrados”.

La denominación de morra tiene un origen latino remoto, es el micatio et digitis de los romanos, que las legiones romanas iban expandiendo a medida que ampliaban su imperio. El juego se asocia a una serie de circunstancias y factores que lo caracterizan, como son: solía practicarse en momentos de descanso e incluso en pausas de trabajo en la comunidad en mercados, ferias y tabernas, casi siempre en espacios públicos en los que se reunía el vecindario (plazas, lonjas, espacios feriales y mercados, tabernas…), se apostaba, bebía y jaleaba a los oponentes; incluso se cerraban tratos o dirimían conflictos con la ayuda del juego.

Los jugadores son en su mayoría hombres adultos, aunque en el proceso contemporáneo de actualización del juego se incorporan también las mujeres y los niños por imitación del juego.

El lenguaje y la voz son muy importantes, las inflexiones de voz, los gritos, las palabras tienen un componente psicológico, como es intimidar y confundir al contrincante, lo cual implica cierta autoridad y liderazgo en el juego

La morra se está profesionalizando hasta cierto punto mediante la formación de asociaciones, grupos, celebración de campeonatos, precisión de la reglamentación, y otras medidas. Además, se somete a algunas transformaciones: se abre a las mujeres, se introducen jurados y reglas, así como algunos logos identificativos y reconocibles del juego.

En Teruel existe la Asociación de Amigos de la Morra, con más de 200 socios de 30 municipios diferentes, que organiza el Campeonato Intercomarcal de Morra, además de diferentes encuentros itinerantes.

La morra, por sus características, su evolución histórica y su pervivencia, trasciende los parámetros de un mero juego. Es un juego de comunidad, de comunicación, de importante expresividad, es incluso un juego psicológico y mental, que entretiene, promueve la relación y de resolución de conflictos, además contribuye a la relación intercomunitaria y vecinal.

El redactor recomienda