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Elena Castillo-Lorenzo, doctora en Ciencias Vegetales y Ambientales: Elena Castillo-Lorenzo, doctora en Ciencias Vegetales y Ambientales:
Elena Castillo-Lorenzo, en el Millennium Seed Bank de Kew Gardens, donde desarrolla su labor científica

Elena Castillo-Lorenzo, doctora en Ciencias Vegetales y Ambientales: "En mi departamento trabajamos 14 mujeres y solamente 7 hombres"

La turolense lleva diez años en el Banco de Semillas del Jardín Botánico de Kew, en Reino Unido

Elena Castillo-Lorenzo nació en Alcalá de la Selva hace 34 años aunque a los cuatro se mudó con su familia a Teruel. Estudió Ingeniería Técnica Agrícola y un máster de Mejora Genética Vegetal en la Universidad Politécnica de Valencia, tiene un doctorado en Ciencia Vegetales y Ambientales por la Universidad de Warwick (Reino Unido) y desde hace diez años trabaja en el Banco de Semillas de los Reales Jardines Botánicos de Kew, a media hora de Londres, que es algo así como una copia de seguridad de la biodiversidad vegetal que existe en la Tierra. En el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia Castillo-Lorenzo reivindica que no existen campos masculinos o femeninos, y que en los laboratorios -y en cualquier ámbito- lo que cuenta es el talento y el esfuerzo, y no el género.

-¿Qué es Millennium Seed Bank de Kew Gardens?
-Es un banco de germoplasma donde se guarda colecciones de semillas de especies silvestres de todo el mundo para su conservación ex situ (fuera de su hábitat natural), investigación y futuros usos para reforestación o restauración. Kew Gardens tiene su origen en Londres, pero el banco de semillas se encuentra situado en un emplazamiento diferente. Concretamente en el subsuelo de Wakehurst Place, un jardín botánico situado en West-Sussex.

-¿Hay otros centros parecidos en el mundo o en España?
-El banco de semillas de Svalbard, en Noruega, es uno de los repositorios más grandes de semillas de especies cultivadas. Aquí en España muchos centros como universidades o jardines botánicos tienen asociado un banco de semillas, por ejemplo el Banco de Germoplasma Vegetal del Real Jardín Botánico de Madrid o del Botánico Canario Viera y Clavijo, el Banco de Germoplasma de la Universidad de Valencia o de la Universidad de Gijón.

-Normalmente relacionamos la conservación de la biodiversidad con especies animales... Pero el peligro de extinción también afecta a las plantas... a muchas plantas ¿no es así?
-Exacto, dos de cada cinco plantas están amenazadas en la actualidad, y la tasa global de extinción es ahora de 10 a 100 veces mayor que lo que se ha estimado en los últimos 10 millones de años.  Para las plantas con semillas, la tasa es 500 veces más rápida de lo que ocurriría de manera natural, especialmente la tasa más alta se centra en áreas biodiversas y en islas. Siendo las plantas leñosas las más afectadas. Como consecuencia de la pérdida de biodiversidad vegetal se ven afectados los ecosistemas, de los cuales lo animales también forman parte. Por tanto, aunque suele tener más atención la amenaza de extinción de animales, en algunos casos van ligados a pérdidas de especies vegetales y destrucción de hábitats. Además, hay que recalcar que las plantas ofrecen numerosos servicios a la humanidad, aportan oxígeno, absorben CO2, evitan erosiones y enriquecen el suelo, ¡sin olvidar que hay más de 30,000 especies comestibles y más de 26,000 de uso medicinal!

Conservar las especies

-¿Cuántas semillas hay que conservar para entender que una especie está a salvo?
-En nuestro caso que trabajamos con especies silvestres, se recolectan semillas de varias poblaciones siempre que es posible, intentando recoger una muestra de semillas representativa de la población (como máximo un 20%) de al menos 50 plantas madre para asegurar que obtenemos una muestra de la diversidad genética, pero siempre dejando suficientes semillas para permitir la regeneración natural de la especie. Idealmente se colectarían como mínimo 2000 semillas por población, en caso de especies raras o que producen poca semilla estaríamos hablando de 500.

-¿Y cómo se conservan? 
-En el Millennium Seed Bank primero reducimos el contenido de humedad de las semillas y luego se guardan en recipientes herméticos a -20C. De manera general se dice que la esperanza de vida de las semillas se duplica con cada 1% menos de contenido de humedad y también se duplica cuando la temperatura se reduce 5 grados, aunque hay excepciones que van desde semillas que mueren al ser deshidratadas y por lo tanto no pueden conservarse de manera tradicional (conocidas como recalcitrantes) a semillas de vida corta. En estos casos el método tradicional de conservación es remplazado por conservación en nitrógeno líquido.

-¿Cuantas especies tienen ‘aseguradas’ en su banco, y qué porcentaje del total representan?
-El Millennium Seed Bank alberga 2,500 millones de semillas procedentes de 190 países, incluyendo España. Gracias a una iniciativa de conservación a través de una red internacional de colaboradores, se han protegido más de 46.000 especies, que equivale al 16% de las plantas con semillas del mundo.

-¿El peligro de extinción afecta a plantas raras y delicadas o podrían llegar a desaparecer algún tipo de cultivo o de planta importante para la economía de determinadas poblaciones?
-Muchas especies están especializadas en sobrevivir a ciertos climas y hábitats, y en cuanto hay cambios sustanciales las poblaciones se ven afectadas. Si los cambios son rápidos, el periodo de adaptación no es suficiente y por tanto es posible que estén en peligro. La lista de hábitats amenazados es bien larga, y algunas especies cultivadas, particularmente aquellas que tienen una variabilidad genética estrecha o su método de propagación es raro o limitado, también están en peligro.

-¿Los bancos de semillas están dedicados a las plantas ‘útiles’ para el ser humano, o su función va más allá de los vegetales que se pueden explotar de forma directa?
-Depende del objetivo de cada banco de semillas. Nosotros intentamos abarcar todas las especies silvestres, pero priorizamos aquellas que tienen usos o se encuentran amenazadas. No solo comestibles, también medicinales, materiales, de uso cultural o cuyos recursos genéticos son interesantes para el futuro como los parientes silvestres de los cultivos.

Extinción

-La extinción de los dinosaurios comenzó con la muerte masiva de la gran masa vegetal que servía de alimento a los grandes herbívoros... los humanos podríamos llegar a tener que enfrentarnos a una catástrofe similar? ¿Estaríamos preparados para hacerlo?
-Los científicos llevamos décadas alertando de los problemas asociados con la pérdida de biodiversidad, pero hasta la fecha no se han tomado medidas suficientes para combatirla. En cierto modo, ya vivimos en una catástrofe medioambiental, con la destrucción de ecosistemas y todo lo que ello conlleva. Necesitamos seguir apostando por la investigación y la protección de la biodiversidad.
 

La científica turolense admite haber sentido admiración siempre por la biología, que le ayudaba a entender dudas sobre lo cotidiano


-Además de proteger las semillas para preservar la genética de cada planta, ¿el centro donde trabaja se dedica también a desarrollarla, mejorarla o transformarla en algún sentido?
-El trabajo de investigación que se realiza con las colecciones de semillas es bastante variado, pero en general se centra en obtener información sobre su propagación y germinación para su uso en la naturaleza y en programas de restauración, estudiar la biología y ecología de las semillas y sus propiedades. En algunos casos trabajamos con parientes silvestres de los cultivos convencionales identificando tolerancias o resistencias a condiciones ambientales límites y poder usar ese conocimiento en el futuro. Por ejemplo, se observó que los parientes silvestres de girasol y col tenían un vigor más alto, en el caso de la col, por ser más tolerantes a la sequía que el cultivo convencional, y en el caso del girasol, a temperaturas altas y condiciones de estrés hídrico las semillas del cultivo convencional no conseguían desarrollar plántulas sanas y morían al poco tiempo mientras que las especies silvestres llegaban a formar plántulas sanas bajo las mismas condiciones.

A parte de los parientes silvestres de los cultivos convencionales, hay muchas especies comestibles que no tienen la popularidad de los cultivos que todos conocemos. Existen varios proyectos en los que colabora Kew Gardens que estudian la diversidad genética y morfológica de especies como el ensete (un fruto parecido a la banana nativo de Etiopia), café silvestre (un cultivo olvidado del Este de África resistente a altas temperaturas), gundelia (una especie comestible del Mediterráneo) o tylosema (una legumbre con muchas propiedades nutricionales de África que también sirve para hacer harinas). Toda esta información puede ser usada más adelante para desarrollar programas de domesticación y mejora que pueden servir a la economía de las comunidades donde estas plantas se cultivan actualmente, mejorando la seguridad alimentaria.

-Hay corrientes contrarias a la modificación genética de las semillas, y otras que aseguran que la tecnología puede hacer que los cultivos rindan más, sean más nutritivos o se adapten a tipos de terreno pobres, contribuyendo a solucionar problemas de hambrunas. ¿Qué opina usted?
-Hay mucha opinión sin información al respecto. Los transgénicos tienen el potencial de mejorar los cultivos actuales, bien para ser resistente a plagas (que afecta al rendimiento final de la planta), resistir a los cambios de suelo (sobrevivir en suelos más salinos o pobres) y producir alimentos medicinales (que podrían ayudar con déficit de macro y micro nutrientes). Sin embargo, hace falta una legislación eficiente y un acceso justo a las semillas.

Transgénicos

-¿A qué se refiere con un acceso justo a las semillas?
-Que no estén disponibles solo para unos pocos, que todo el mundo que quiera usarlas, pequeños agricultores o comunidades locales con recursos limitados, tenga un acceso viable a ellas, sobre todo a nivel económico.

-¿Por qué tienen tan mala fama los cultivos transgénicos? ¿Son dañinos en algún sentido?
-Por desconocimiento y desinformación principalmente. Toda tecnología puede usarse mal. Los cultivos transgénicos tienen que mantenerse alejados de las especies silvestres de las que provienen para evitar transferencia de material genético entre ambas especies.

-La técnica tradicional del injerto que se aplica desde hace siglos no es una técnica transgénica de algún modo?
-No, no lo es, es un método vegetativo de propagación. Los injertos suelen realizarse en especies leñosas y principalmente frutales. Se suele seleccionar la parte de abajo (pie y raíces) por su resistencia a ciertas enfermedades que se puedan encontrar en el suelo (suelen ser especies cuyas características agrícolas como el sabor del fruto o el rendimiento no son óptimos). De este modo, el tallo o copa, que pertenece a la variedad con características deseadas a nivel comercial y agrícola, mantiene su rendimiento inalterado.

-La necesidad de salvaguardar copias de seguridad de las especies vegetales, de crear espacios seguros para preservar su biodiversidad... ¿significa que los mecanismos evolutivos tradicionales, que la selección natural, es incapaz ya de asegurar la supervivencia de esas especies? De alguna forma esa preservación... ¿no significa ir en contra de la selección natural y por tanto frenar el desarrollo natural de las especies?
-La adaptación de las especies a través de la evolución es un proceso constante pero lento, que funciona bien para adaptarse a cambios graduales. No hay más que comparar la biodiversidad de una ciudad y la de un bosque. La actividad del ser humano produce cambios rápidos, que permiten a las especies adaptarse. Por eso es necesario proteger espacios, para evitar el impacto del ser humano y dejar a la naturaleza seguir su curso. Los bancos de semillas son además de una copia de seguridad una cápsula del tiempo de las especies conservadas. A nivel científico, nos interesa el recuerdo ambiental que se almacena dentro de la semilla. Las semillas tienen una memoria de las condiciones ambientales que han experimentado las plantas madre y eso genera unas propiedades y características interesantes en cada lote de semillas.

Teruel

-Usted nació en la provincia de Teruel y está trabajando en Londres... ¿Se marchó por elección o tuvo que emigrar para poder desarrollarse profesionalmente?
-En mi caso fue por necesidad. Cuando terminé el Máster que realicé en la Universidad Politécnica de Valencia estuve buscando trabajo durante casi un año en toda España sin éxito. En general no había muchas ofertas de trabajo en mi campo. Por tanto, decidí expandir mi búsqueda fuera de España. Tuve la suerte de encontrar una oferta de trabajo para realizar un doctorado en el Millennium Seed Bank de Kew Gardens junto con la Universidad de Warwick en un proyecto Europeo que comencé en 2013.

-¿De dónde y de cuándo le viene a usted la pasión y/o el interés por la ciencia y la botánica?
-No lo tengo claro, pero siempre he vivido rodeada de naturaleza y desde pequeña siempre me gustaron más las asignaturas de ciencias ambientales, biología, matemáticas y química. Me fascinaba la biología sobre todo porque me ayudaba a entender curiosidades y dudas de lo cotidiano.

-Ha tenido más complicada su trayectoria educativa o profesional, en el ámbito científico, por ser mujer? ¿Cree que existe un sesgo de género en este ámbito?
-Por suerte yo no he tenido ninguna complicación por ser mujer. He estado rodeada de compañeras tanto en el bachiller de ciencias como en la universidad, así como en mi experiencia laboral. He trabajado tanto con mujeres como hombres en puestos directivos.

-Pero en España, donde las mujeres suponen más del 50% de la población universitaria, solo el 13% de ellas cursan carreras STEM de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas... ¿A qué cree que se debe eso? ¿Cree que la ciencia es un campo mayoritariamente masculino?
-No creo que haya campos masculinos o femeninos… Quiero pensar que es un tema de gustos e intereses y que no se mantiene la asignación de un género a un tipo de trabajo o carrera. Como te decía en mi experiencia casi siempre ha habido mayoría de mujeres. Por ejemplo, en mi departamento ahora mismo somos 14 mujeres y 7 hombres.

-¿Se ha sentido en alguna ocasión una “rara avis” por ser una niña aficionada a la ciencia o una mujer dedicada a ella?
-Por suerte no, creo que algunas personas se sorprendían cuando les decía que matemáticas estaba dentro de mis asignaturas favoritas, pero fuera de eso nadie se extrañó de mi interés por la ciencia en general.

-¿En ese sentido, cree necesario trabajar en algún sentido para eliminar sesgos relacionados con el género?
-En todos los campos, no únicamente en la ciencia, creo que sería ideal poder realizar selección de posibles personas candidatas a un trabajo con currículum o aplicaciones anónimas. Desconozco si esto se realiza ya en algún lugar, pero yo no he conocido ningún sitio donde me pidieran enviar el CV anónimamente. De este modo creo que sería mucho más justo, al menos la primera criba hasta la entrevista, sin tener en cuenta género, etnia o procedencia.