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Elvira de Hidalgo y  Callas se encuentran de nuevo en Atenas, donde se fraguó su amistad Elvira de Hidalgo y  Callas se encuentran de nuevo en Atenas, donde se fraguó su amistad
El escritor turolense Juan Villalba con el libro biográfico sobre la soprano de Valderrobres

Elvira de Hidalgo y Callas se encuentran de nuevo en Atenas, donde se fraguó su amistad

El documental sobre la soprano de Valderrobres y la diva griega se proyecta en la capital griega
Cruz Aguilar

Que Elvira de Hidalgo fue la gran maestra de María Callas y la que educó su voz para convertirla en la mejor cantante de ópera de la historia es algo conocido por todos, pero no lo es tanto que la turolense no solo modeló su canto, sino también su silueta e incluso su personalidad. En lo que no logró influirle fue en su vida amorosa, que la griega puso por delante de su trayectoria profesional, huyendo de los consejos de su mentora. El lunes 10 de octubre maestra y alumna se reencontrarán en Atenas, en el auditorio Megaron Athenon Mousiki, en el marco de las actividades organizadas por el Instituto Cervantes y la Embajada de España para conmemorar el centenario del nacimiento de Callas, que se cumple en 2023.

Lo harán a través del documental de la zaragozana Vicky Calavia Elvira de Hidalgo, Donare la divinità, tras el que tendrá lugar una mesa redonda sobre la soprano lírica nacida en Valderrobres. Participarán el autor del libro Elvira de Hidalgo. De prima dona a maestra de María Callas, el turolense Juan Villalba, y la responsable del Archivo del Conservatorio Nacional, Stela Curbaná.

Calavia plantea que “devolverla a ese lugar” es “muy especial y emocionante” y recuerda que la protagonista de su documental no solo fue docente en Atenas, también obtuvo un gran reconocimiento como soprano, de hecho, añade Villalba, eso fue lo que propició su contratación como maestra de canto.

No será la única incursión de la turolense en los fastos conmemorativos, puesto que Juan Villalba ha escrito un libro breve centrado en la relación entre la soprano y su mentora. Actualmente está en proceso de traducción al griego y se presentará a vinales de 2023, en el marco de las celebraciones por el nacimiento de María Callas, el 2 de diciembre de 1923 en Manhattan.

La turolense recuperó con Callas el Sfogato, la voz absoluta que había desaparecido de la ópera en el siglo XIX debido a la especialización de las sopranos. Pero Hidalgo no solo templó la voz de Callas, para convertirla en la mejor de la historia de la ópera hacía falta, además de cantar bien, saber moverse en el escenario. “Cuando llegó al conservatorio era gorda y con acné y ya entonces Elvira de Hidalgo le dijo que para ser una diva tenía que serlo en el escenario y fuera de él”, relata el autor del libro. “Se encontró con un patito feo”, agrega Calavia, al que tuvo que enseñar una “técnica vocal adecuada”, pero también “la dramaturgia sobre escena”, comenta.

El cuerpo y el estilo de la neoyorquina afincada en Grecia fueron esculpidos por las palabras de su profesora de canto. También jugó un papel transcendental Luis, el hermano de De Hidalgo, que se dedicaba a la moda y cambió su forma de vestir copiando el estilo de Audrey Hepburn a petición de la propia Callas, que la tomó como modelo en ese proceso de transformación que el escritor turolense fija entre 1951 y 1952.

Elvira de Hidalgo (izquierda) y María Callas, en una imagen tomada en Grecia en el año 1957

Pero la griega no le hizo caso en todo a De Hidalgo, advierte Villalba, y en 1945 se fue a Nueva York, desoyendo su consejo de que debía abrirse camino en Italia, donde acabó finalmente triunfando, pero años después. Si para la de Valderrobres toda su vida giró en torno al canto, su pupila quería ser, sobre todo, mujer, dice el escritor turolense, y antepuso los sentimientos a la trayectoria musical. El viaje a América respondió al interés por visitar a su padre, de quien se separó cuando la madre decidió volver a Grecia.

La visión empresarial de Elvira de Hidalgo fue certera y María Callas no triunfó en el Metropolitano, donde incluso tuvo que rechazar papeles porque se adaptaban a su voz –era soprano absoluta–, pero no a su figura, todavía con más kilos de los que el escenario y la fama exigían en la época. La turolense tampoco bendijo el matrimonio de Callas con Artistóteles Onassis, por quien se retiró de los escenarios e intentó cumplir su deseo de ser madre, pero el hijo nació prematuro y murió.

La relación con los hombres de Elvira de Hidalgo fue totalmente diferente, como explica Juan Villalba, quien comenta que supo usar sus armas de mujer para conseguir su sueño. Huyo del machismo predominante en su época y llevó durante años una doble vida, esposa del director de varios teatros de ciudades europeas y amante del director gerente del Teatro Olyimpiacos de Atenas.

Adelantada a su tiempo

Elvira de Hidalgo era su nombre artístico y, cuando comenzó a actuar, se hacía pasar por marquesa, pero realmente procedía de una familia obrera, según recoge en el libro publicado por el turolense. Esa invención fue premonitoria de su futuro ya que su primer marido fue un marqués italiano, mucho mayor que ella y del que enviudó en poco tiempo. Su siguiente esposo fue un millonario y político que estaba al frente de varios teatros. Con ninguno tuvo hijos, pero ese sentimiento maternal lo proyectó sobre María Callas. La soprano griega también tenía carencias en ese sentido, puesto que su madre “solo la veía como una máquina de hacer dinero”, detalla Juan Villalba. La turolense llegó a pagarle sus estudios cuando su familia no podía.

Como docente, De Hidalgo aplicaba el empirismo y le transmitió a su alumnado lo que ella había aprendido en sus 30 años de carrera,argumenta a el autor de su biografía.

La relación entre ambas mujeres se prolongó hasta el suicidio de Callas en 1977 y cada vez que la diva pasaba por Milán, donde fijó su residencia De Hidalgo, se reunían, cuenta Juan Villalba, quien detalla que se conservan numerosas cartas manuscritas de ambas y que, además, mantenían un contacto continuo por vía telefónica.

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