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Augusto González Emperador, miembro de B-Vocal: “Goya era inteligente, y las personas inteligentes siempre derrochan buen humor” Augusto González Emperador, miembro de B-Vocal: “Goya era inteligente, y las personas inteligentes siempre derrochan buen humor”
Carlos Marco, Fermín Polo, Alberto Marco, Augusto González y Juan Luis García (de izda. a dcha.) forman B-Vocal. Antonio García (Bykofoto)/Archivo

Augusto González Emperador, miembro de B-Vocal: “Goya era inteligente, y las personas inteligentes siempre derrochan buen humor”

La formación de música a capella presenta mañana en el Marín su espectáculo sobre el genio de Fuendetodos

La de B-Vocal con el público turolense es una cita prácticamente obligatoria cada año, y aunque su particular oferta de música a capella fundida con el humor y la comedia es sobradamente conocida, nunca dejan de sorprender y de llenar las salas con cada nuevo espectáculo que traen a la provincia. En esta ocasión recalan en el Teatro Marín (mañana viernes, 20.30 horas) con Las voces de Goya, un espectáculo sobre el genio de Fuendetodos que funde música vocal, instrumental, danza, pintura y teatro. Una nueva vuelta de tuerca de un quinteto aragonés que pasa más tiempo fuera de su círculo de confort que dentro.

-Desde que se estrenó se ha dicho muchas veces que ‘Las voces de Goya’ es un espectáculo especial y diferente dentro de su dilatada trayectoria... ¿en qué sentido?

-Supone para nosotros un salto cualitativo en la forma de plantear los espectáculos, porque incorporamos disciplinas que se integran en el mismo concepto, con danza, teatro, audiovisual, música vocal, desde luego, pero también música instrumental de cámara... todo reunido para vertebrar un espectáculo en torno a la vida y las inquietudes de Goya.

-Se va a hacer un poco raro verles sobre un escenario a los cinco, acompañados por más artistas...

-De hecho es la primera vez que hacemos algo así con músicos instrumentistas, pero estamos muy ilusionados, porque en las quince actuaciones que hemos realizado ya ha sido un enorme éxito, porque es muy emocional. Y contamos con gente de lujo. Tenemos a Alfonso Palomares interpretando el papel de Goya, con el extraordinario Trío Artem formado por Noelia Gracia (violín), Jesús Ortiz (piano) y Jorge Marco (violonchelo), que interpretan el fondo musical de las piezas en las que se recrea la vida y la historia de Goya, y un cuerpo de baile formado por el coreógrafo Eduardo Aburto y los bailarines Carla Caballero, Alejandra Ezpeleta y Alfonso Ortigosa, contamos con la dirección escénica de Alfonso Pablo, un extraordinario vestuario y atrezzo de Rosa Meléndez y Virginia Maza. La idea era reunir todas esas disciplinas artísticas, vertebrarlas a través de la música vocal, y construir un espectáculo que trascendiera lo musical y llegara a lo emocional. Para nosotros ha sido un gran reto.

-¿De qué premisa parte el espectáculo?

-Partimos del supuesto de que Goya se inspiró en determinadas músicas para plasmar todas sus ideas pictóricas. De ahí el nombre de Las voces de Goya, porque tratamos de indagar en las voces y las músicas que escuchó, y en todas las tendencias artísticas que pudieron influir en su trayectoria. Pero hemos querido encontrar al Goya más humano, más visceral, más tierno y cosmopolita, pero al mismo tiempo el más arraigado a su terruño. Al tiempo fue quien plasmó las costumbres y la tradición y quien se mostró más innovador con respecto a lo que ocurría en el resto de Europa.

-¿Qué lugar ocupa el audiovisual en el espectáculo?

-Contamos con la reproducción en pantalla de los cuadros de Goya, con los debidos permisos del Prado, la Fundación Lázaro Galdiano y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Y un detalle nada nimio es que los cuadros cobran vida. Las acciones pictóricas se animan gracias al magnífico trabajo de David Gálvez, un creativo visual excepcional, experto en mapping, que nos permite ver a las majas de Goya respirando, a los cuadros de Corte animándose y con sus personajes interaccionando con el público, mientras Goya transmite todas sus emociones. El audiovisual, junto al vestuario y la puesta en escena la hemos cuidado mucho porque queríamos que el espectáculo despidiera mucha magia, para hacer honor al misticismo que tiene la vida de Goya.

-¿’Las voces de Goya’ apela a la historia del personaje o su atmósfera ? ¿Se acerca más al documental o a la prosa poética?

-Yo lo calificaría como un espectáculo emocional. Desde luego tiene un hilo que es cronológico y que tiene que ver con la trayectoria del pintor, a través de sus cuadros y de las cosas que suceden en su vida, pero ahonda en sus emociones, en cómo debió sentirse ante las vicisitudes que pasó durante su vida. Cómo vivió la pérdida de varios hijos, como fue perdiendo el contacto con la realidad a través de la sordera, cómo vivió durante la guerra su época más oscura y dramática, y que tan de actualidad está ahora mismo, y también cómo vivió su época más luminosa, su infancia, que determinó que fuera un niño feliz y abierto social y emocionalmente. También cómo vivió ese gran salto de su desarrollo internacional, con las escuelas pictóricas italianas, con su trabajo en Francia, de cómo fue ganando solidez y prestigio internacionalmente sin perder de vista sus orígenes. Con toda la humildad, en B Vocal nos sentimos un poco identificados con esta faceta suya, ya que nuestra trayectoria internacional nunca nos ha impedido seguir mirando hacia casa, hacia Teruel, Zaragoza y Huesca, hacia Aragón, que sigue siendo el centro de nuestra vida.

-¿Casi todo el mundo conoce algo sobre Goya, pero ’Las voces de Goya’ requiere cierta formación adicional? ¿Es un show para iniciados?

-No, en absoluto. Nosotros queríamos hacer un espectáculo para sentir, y para eso no es preciso conocer a nivel histórico la vida de Goya, ni a nivel técnico su pintura o sus diferentes épocas. Para sentir, para emocionarse, reir o llorar no es necesario conocer todas esas cosas, pero queríamos lograr que, a través de esas sensaciones, todo el mundo pueda aprender algo, pueda recorrer sus fases formativas y pictóricas, sus cuadros... Todo el mundo que vea el espectáculo aprenderá algo nuevo de Goya, y eso es importantísimo porque su vida fue un resumen perfecto de lo que fue la vida, la sociedad, la cultura y la política de su tiempo.

-El humor es parte del ADN de B-Vocal. ¿En este caso lo conserva el espectáculo, o el tema requería otro lenguaje?

-Es verdad que durante algunas fases de la vida de Goya el humor brilló por su ausencia, porque fueron fases atormentadas. Pero nunca perdió esa retranca aragonesa, y aunque algunas veces fuera humor muy negro, Goya siempre fue vitalista, le encantó la vida. Él era muy inteligente, y las personas inteligentes siempre derrochan buen humor.

-Su apuesta por el humor siempre me ha parecido muy arriesgada, porque alguno podría entender que la comedia trivializa la música, por virtuosa que sea en el fondo o en la forma. ¿Ese componente cómico que siempre les acompaña les ha cerrado la puerta de algún teatro?

-El humor es algo muy serio, y nosotros nos lo tomamos con mucha profesionalidad. Si algún circuito ha decidido no contar con nosotros por considerarnos superficiales, simplemente por el hecho de que nos gusta que la gente sonría, y viva la vida con humor, estaría privando a su púbico de algo esencial de la vida, que además cada vez es más necesario. El mundo necesita humor, diversión, sentirse vivo a través de la risa, porque la risa no oculta todo lo demás, ni los problemas, ni la crítica social, ni lo más trascendente del mundo. Muchas veces el humor es el mejor canal para hablar de las cosas más graves del mundo.

-Otra de sus particularidades es que, cuando vienen a Teruel a actuar, siempre traen sus propuestas didácticas para los escolares durante la mañana...

-Sí, y en este caso además nuestra propuesta es de estreno, y ya tenemos todas las plazas ocupadas, con cerca de 1.400 chavales en las dos sesiones que haremos el viernes por la mañana en el Marín. Presentamos Classicapella, que es un recorrido por los grandes compositores de la música clásica, de forma muy desenfadada y divertida pero sin perder virtuosismo. Porque es imposible cantar a Mozart, Beethoven o Vivaldi sin virtuosismo, pero no hay que perder la alegría, ni olvidar que esos compositores nos gustan porque son divertidos.

-Hace unas semanas B-Vocal donó 1.500 euros para paliar el sufrimiento de los desplazados por la guerra de Ucrania... pero no eran 1.500 euros cualquiera, era la dotación de un premio que ganaron precisamente en Rusia, en Moscú. Cuénteme esa historia, por favor...

-Pues es una historia de compromiso. Nosotros hemos tenido la fortuna de participar en un festival en Moscú y de obtener además un premio. Desde B-Vocal estamos convencidos de que el compromiso de la música con la sociedad es algo natural, pensamos que el arte tiene que estar siempre comprometido con las causas que la sociedad requiere y que en ocasiones sufre, y al darse esta situación, la de una invasión militar, injustificada y cruel, creímos que era de justicia poner nuestro minúsculo granito de arena precisamente con la dotación económica de ese premio en concreto, que precisamente se nos concedió a la Mejor Interpretación de la Música Patriótica Rusa. Ese festival se desarrolla en las plazas más emblemáticas de Moscú, durante la primavera, y es un momento precioso de renacer y de volver a la vida allí. Termina el 9 de mayo durante el Día de la Victoria, cuando paradójicamente los moscovitas celebran el sufrimiento y el sacrificio que tuvieron que hacer para derrotar al horror nazi. Este año ese Día de la Victoria tendrá lugar en un contexto muy diferente, en un contexto bélico en el que Rusia es la nación agresora, la que está ocasionando todo ese sufrimiento. En aquel Festival de Primavera de Moscú tuvimos la ocasión de conocer a unos rusos muy orgullosos de su sacrificio, y nos pareció un icono de la solidaridad, y de la relación que debería de existir entre Rusia y Ucrania, dos países que durante muchos años han sido hermanos y que deberían seguir siéndolo.

-¿En qué año obtuvieron ese premio?

-Participamos dos veces consecutivas en ese festival y el premio nos lo dieron en la segunda, en 2018. Y nos lo entregó personalmente el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, que por cierto es amigo personal de Putin y uno de sus más estrechos colaboradores.

-¿Qué recuerdo guardan del público ruso?

-Tanto ellos como nosotros quedamos fascinados. Tanto que nuestra idea era construir una carrera con continuidad en Rusia, pero todo se ha detenido abruptamente, primero por la pandemia y ahora por esta guerra. Pero el público ruso es fascinante y encantador. La intoxicación informativa priva a muchas mentes abiertas y libres de Rusia a expresar su rechazo a la guerra. Yo no me creo de ninguna de las maneras que tanta gente que nos demostró que ama la música, la vida y la belleza, y que nos dio tanto cariño durante aquellos conciertos, esté de acuerdo con esta masacre y esta desgracia insostenible. El público ruso es como todos los públicos, gente que se entrega y te agradece lo que le das con cariño. Conservamos muchas amistades allí, y espero que pronto todo pueda volver a discurrir por unos cauces más normales, o al menos muy diferentes a los que existen ahora mismo.

-¿Qué opina del boicot internacional contra Rusia, en el ámbito del arte, de los artistas o de los festivales, que se está llevando a cabo?

-Creo que la respuesta ante la violencia tiene que ser siempre proporcionada al planteamiento del que proviene esa violencia. Hay muchas injusticias en las conductas que se han determinado para restringir la presencia cultural o deportiva de Rusia a todos los niveles, y no puedo entrar a valorarlas todas, porque además estoy seguro que muchos artistas o deportistas estarán en contra de la guerra y ni siquiera han tenido ocasión de manifestarlo. Pero la respuesta internacional tiene que ser unitaria y contundente. Lo lamento porque tengo amigos rusos que no querrían que su país esté participando en este desastre, pero también entiendo que hay que ser ejemplificante, y ellos tienen que entender que el mundo se está tambaleando por un déspota que ha decidido trastornar el equilibrio, un equilibrio que ya era frágil pero que de algún modo existía, y ahora está roto. Ojalá nadie deje de leer a Dostoievsky por culpa de Putin, pero en este contexto la comunidad internacional tenía la obligación de actuar de forma contundente y rotunda, es lo que la situación requería y es lo que se está haciendo.

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