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La literatura, auténtica pasión de Buñuel, hace un guiño al cine en ‘Programa doble’ La literatura, auténtica pasión de Buñuel, hace un guiño al cine en ‘Programa doble’
De izquierda a derecha: Eva Fortea, Paco Martín y Elifio Féliz de Vargas durante la presentación del libro de relatos ‘Programa doble’

La literatura, auténtica pasión de Buñuel, hace un guiño al cine en ‘Programa doble’

Elifio Féliz de Vargas y Eva Fortea presentan un libro y el festival homenajea a José Miguel Iranzo

Buñuel no quería ser cineasta, lo que deseaba era ser escritor como su amigo Federico García Lorca, hasta que descubrió el séptimo arte y asumió sus limitaciones como literato. El festival de cine Desafío Buñuel rindió su particular homenaje a ese vínculo que siempre ha existido entre la literatura y el cine con la presentación del libro de relatos Programa doble, escrito por Elifio Féliz de Vargas y Eva Fortea. Fue una jornada intensa con múltiples actividades paralelas en las que se homenajeó también al realizador José Miguel Iranzo, recientemente fallecido, y a otro turolense universal, el pionero del cine Segundo de Chomón.

  Cine y literatura siempre han ido de la mano. Las influencias han sido mutuas y el libro de relatos presentado dentro del IV Rally Desafío Buñuel así lo evidencia. Sus autores, Elifio Féliz de Vargas y Eva Fortea, se inspiraron en cierta manera en películas míticas para elaborar sus textos, siempre a partir de obras cinematográficas que de una u otra manera les habían marcado.

Los dos escritores turolenses hablaron por la tarde de esta obra conjunta, publicada por la Editorial Rasmia, en El Jardín de los Amantes de Teruel en un acto que estuvo muy concurrido y que presentó el crítico de cine Paco Martín.

El título de Programa doble evoca a esas sesiones continuas de antes que daban los cines, cuando el cine era cine y no televisión, en los que se pasaban dos películas por el precio de una. En el caso del libro se trata de dos escritores que han construido relatos tomando como referencia títulos de cine tan evocadores como El resplandor, Deprisa deprisa, El golpe, Tiburón, El nido y King Kong, entre otros muchos, incluias algunas películas de Buñuel.

Para el primero de los relatos, Féliz de Vargas se inspiró en El ángel exterminador, solo que en el cuento sus protagonistas lo que no pueden hacer es entrar en un sitio en lugar de no poder salir de él, como sucedía en el filme del cineasta calandino. El volumen lo cierra otro relato buñueliano, firmado en este caso por Fortea, que se inspiró primero en Nazarín y después en Viridiana, dos de los filmes del turolense que reconoció que le habían marcado.

El crítico de cine Paco Martín se refirió al libro como una “perfecta simbiosis entre cine y literatura”, del que valoró el carácter cinematográfico y evocador que tenía de principio a fin. “Sus dos voces -dijo en referencia a los autores- son como dos cámaras que narran historias”, y que animan a echar un vistazo de nuevo a las películas que evocan.

Participantes en la mesa redonda que recordó la figura y la obra de José Miguel Iranzo, homenajeado en el festival 

Martín destacó que era “un libro entretenido muy bien escrito”, de fácil lectura y una “gran cantidad de guiños a la historia del cine en casi todos sus géneros”, y con “interesantes reflexiones” a las que invitan tanto  las obras fílmicas como las literarias.

Elifio Féliz de Vargas comentó que tras releer el primero de los relatos del libro había descubierto que en definitiva había regresado a su juventud cuando escribía guiones de cine para Sangría Filmes, esa productora amateur turolense de cine en super 8 que fue el germen del Festival de Cine de Teruel en los años 80 y 90.

Eva Fortea comentó que poder escribir el libro con Féliz de Vargas había sido un “regalo”, y que sin tener la misma cultura cinematográfica se había fijado en aquellas películas que a ella le habían marcado como fuente de inspiración para los relatos. De esa forma el impactante personaje de Jack Nicholson en El resplandor  se convierte en Mariano J. N. en una de las obras de Fortea, mientras que el simio gigante de King Kong se transmuta en un maltratador en otro de los relatos de Féliz de Vargas.

De igual forma que Programa doble es un homenaje al cine clásico que ha construido nuestro imaginario colectivo, y del propio Buñuel que quiso ser escritor y acabó escribiendo con imágenes, el festival rindió otro homenaje a una figura clave del cine en Teruel, José Miguel Iranzo, fallecido hace un año.

Para recordar a quien fue fuente de inspiración de generaciones posteriores de turolenses que han hecho cine, entre ellos el propio director de Desafío Buñuel, Esteban Pimpi López Juderías, se proyectó uno de sus cortometrajes de referencia, Mayumea, una joya del cine aragonés rodada en la Sierra de Albarracín. Paco Martín moderó también una mesa redonda en torno a la obra y la figura de este cineasta junto a Antonio Castellote, José Carlos Ruiz, Lucía Villarroya y el sobrino de José Miguel Iranzo, David, que leyó un escrito de su padre, Javier, hermano del realizador.

En la evocación de su tío, David recordó que en sus inicios a José Miguel Iranzo tampoco era el cine lo que le interesaba, sino la música, y que después se aficionó a la fotografía, que lo llevó al cine. “Toda su vida la ilusión era hacer un largometraje, pero no lo consiguió”, comentó el sobrino, quien hizo un repaso por la trayectoria del cineasta, desde sus primeros cortos en Super 8 y el éxito de Mayumea, a su traslado a Zaragoza, donde hizo uno de los trabajos más destacados de su carrera, La historia de Aragón, una serie documental que le permitió recorrer toda la Comunidad Autónoma durante año y medio.

Ya en este siglo realizó filmes documentales de referencia como El tiempo en la maleta, donde evocó a los turolenses de la Operación Bisonte que emigraron a Canadá, y Teruel, una ciudad de frontera. Regresó finalmente a Teruel, donde un cáncer le arrebató la vida en menos de medio año.

El festival Desafío Buñuel homenajeó anoche a otro grande del cine, Segundo de Chomón, con la proyección de sus películas mudas acompañadas al piano por Jordi Sabatés.

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