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La piedra y el hierro de Rubielos conversan con la obra de Enrique Asensi La piedra y el hierro de Rubielos conversan con la obra de Enrique Asensi
‘Sculptur’, una de las piezas en piedra y acero corten de Enrique Asensi que se exponen hasta el 6 de marzo en el espacio público de Rubielos de Mora

La piedra y el hierro de Rubielos conversan con la obra de Enrique Asensi

El escultor valenciano expone 30 piezas y cuatro obras en el espacio público de la localidad

Enrique Asensi (Valencia, 1950) reflexiona sobre la existencia y su trascendencia a través de la abstracción y del volumen, y sostiene con firmeza que el discurso artístico está incompleto sin la concurrencia del espectador que se sitúa frente a la obra, para preguntarse sobre su significado. “Sin la reflexión de quien la observa, una escultura no es sino un pedazo de piedra sin vida”, asegura. La exposición Reflexiones. Piedra y acero, que puede visitarse hasta el 6 de marzo en el Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora, recoge una muestra de su trabajo durante los últimos años en diferentes soportes escultóricos.

Con esta muestra el Salvador Victoria sale además, y por primera vez, a las calles de Rubielos, ya que además de la treintena de piezas que se exponen en sus salas se han colocado cuatro esculturas de gran tamaño en el espacio público de la localidad, tres de ellas en plazas del casco urbano y una cuarta en la Lonja del Ayuntamiento.

Vista de una de las salas de exposiciones temporales con la obra del escultor valenciano

Entre las treinta piezas que pueden verse en la sala de exposiciones temporales, puede encontrarse escultura, joyería de autor y pinturas, que “en realidad son trabajos de volumen”. “Yo no soy pintor ni trabajo con el color”, matiza el artista valenciano. “Aplico mi lenguaje de volúmenes a estas pinturas a través de las formas, trabajando con cera que transformo con fuego y cinceles”.

También son una singularidad en su trayectoria artística las joyas de autor que se muestran, realizadas en los dos materiales fetiche para Asensi, el metal -en este caso un tipo de latón- y la piedra. El valenciano considera la joyería de autor como “una extensión de mi trabajo como escultor. Significa llevar mi obra al ámbito de la portabilidad que aporta la joya”. Son piezas que trabaja desde hace apenas dos años, a raíz de la propuesta que le hizo la galería Mini MasterPiece de París. “Al principio me pareció una locura, pero poco a poco fui metiéndome en ese trabajo, hicimos una exposición en esa galería y tuvo muy buena acogida por parte del público”. Hay que reseñar que a diferencia de lo que ocurre en otros casos de joyería de autor, en las que un artista diseña el modelo y un orfebre o joyero lo materializa, Enrique Asensi se ocupa de todo el proceso de creación, desde los primeros bocetos hasta la creación material de la pieza, incluido el terminado de los broches y el resto de acabados.

Asensi (tercero por la izquierda), junto a Ángel Gracia, Ricardo García Prats y Marie-Claire Decay

La selección de piezas que se han llevado a Rubielos desde los talleres que tiene en la comarca catalana del Penedés y en Colonia (Alemania), se realizó en consenso con Ricardo García Prats, director del Museo Salvador Victoria, y en función de dos ejes principales. “Que ofreciera una perspectiva amplia del trabajo que desarrollo a todos sus niveles, y sobre todo que se adaptara bien a los espacios expositivos, que yo conocía de antemano, para que se integrara perfectamente”.

Esa integración y simbiosis se buscó incluso en mayor medida en el caso de las cuatro esculturas de gran tamaño que se han situado por las plazas de Rubielos de Mora, ya que “la escultura público bebe todavía más del entorno que la acoge”. Sin embargo Asensi admite que “en absoluto fue difícil encontrar las ubicaciones adecuadas para estas piezas”, ya que “aunque se trata de piezas abstractas cada escultura tiene vida propia, y no es difícil integrarlas en un entorno de tanto valor como el que tiene Rubielos”. En ese sentido, Asensi afirma que “Rubielos es medieval y tiene mucho hierro de forja y mucha piedra en sus construcciones, así que la escultura en esos mismos materiales se integra perfectamente”. “No supone ningún tipo de ruptura, al contrario”, asegura.

Harina de otro costal fue colocar allí las piezas una vez decidida su ubicación. “La que está frente a la iglesia mide cuatro metros de alto y la del Mirador pesa dos toneladas y media. Fue necesario un importante esfuerzo para llevarlas hasta allí, con un camión y una potente grúa, que entraba muy justa por las calles y por debajo de los balcones de pueblo. Pero creo que el esfuerzo ha merecido la pena”. Esas piezas públicas permanecerán en Rubielos hasta el 6 de marzo, al igual que el resto de la muestra.

‘Ataraxia’, frente a la ex Colegiata de Santa María

Reflexiones

La muestra se titula Reflexiones. Piedra y acero porque estos son los materiales recurrentes -que no exclusivos- a través de los que Enrique Asensi se expresa con más libertad, y el acto de la reflexión, el de compartirla y provocarla, es el que le mueve a la creación. “Concibo mi escultura, abstracta en cuanto a que no representa ningún objeto de la realidad, como volúmenes masivos, libres en el espacio, con aberturas que las traspasan” y que son características en sus piezas, “y que invitan al espectador a sobrepasar lo perceptible y acceder a otro estado de consciencia”. Así pues, Asensi busca la trascendencia, en el sentido de lo que escapa y sobresale de sí mismo, y cita a Agustín de Hipona cuando se refería a los platónicos: “trascendieron todos los cuerpos buscando a Dios”, como un lema o imagen que tiene en mente al dar forma a la materia.

“En otras ocasiones”, prosigue el valenciano, “mis esculturas toman forma de torreones. Muros y paredes que representan una determinada realidad que permanece aislada, como forma hermética y metáfora del ser en la búsqueda de su yo más profundo”, en un sentido que se refiere a la inmanencia, lo opuesto a la trascendencia. “Se trata de hacer visible lo invisible para acercarnos a la auténtica realidad de las cosas”.

Reflexiones. Piedra y Acero, que podrá visitarse hasta poco antes de la primavera de 2022, fue inaugurada en el museo rubielano el pasado sábado, en un acto en el que participaron unas cien personas, entre ellos el director del espacio, Ricardo García Prats, la presidenta de honor del patronato de la Fundación Museo Salvador Victoria, Marie-Claire Decay, el alcalde de Rubielos Ángel Gracia y el propio autor.

Un asistente a la inauguración de la muestra toma un foto de una de las piezas

A caballo entre Colonia y Avinyonet del Penedés

Enrique Asensi, que como el propio Salvador Victoria cuyo museo acoge hoy sus obras estudió Bellas Artes en la Academia de San Carlos de Valencia, “y aprendimos en las mismas aulas y seguramente en los mismos caballetes”, tiene su vida a caballo entre Avinyonet del Penedés, donde tiene un taller y una finca de cuatro hectáreas en las que numerosas esculturas conviven con viñedos, y Colonia (Alemania), donde se estableció hace años y donde se encuentra Galerie Seippel, que expone habitual mente su obra y a través de la cual se ha organizado esta exposición.

Sus estudios iniciales en Arquitectura y Filosofía se plasman perfectamente en sus intenciones artísticas y su forma de entender el espacio, en la que han podido influir autores como Julio González, Eduardo Chillida, Judd, Richard Serra o Rachel Whiteread.

Asensi disfrutó de dos Becas de la Diputación Provincial de Valencia en sus inicios, que le llevaron a Madrid y a Alemania, donde finalmente se instaló. Desde entonces ha expuesto principalmente en el país teutón y su entorno, aunque también en salas españolas como Trama de Barcelona, Arnés y Röpke de Madrid o Luis Adelantado de Valencia, ni falta obra suya en colecciones públicas de Mallorca, Barcelona o Valencia, y en colecciones privadas diseminadas por todo el mundo.

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