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La sala gótica de Puertomingalvo se abre a la obra gráfica y escultórica de José Luis Tomás La sala gótica de Puertomingalvo se abre a la obra gráfica y escultórica de José Luis Tomás
Imagen de la Sala de la Villa de Puertomingalvo donde se expone 'Dibujos y esculturas' de José Luis Tomás

La sala gótica de Puertomingalvo se abre a la obra gráfica y escultórica de José Luis Tomás

La exposición incluye tres series de dibujos en grafito y una de volúmenes en madera prensada

Un verano más regresa a la gótica y espectacular Sala de la Villa de Puertomingalvo la expresión artística más actual y pertinente del panorama contemporáneo aragonés y nacional. Dibujos y Esculturas, de José Luis Tomás (Zaragoza, 1949), una serie de obra del artista al que se ha definido como intermitente debido a la cadencia temporal con la que asoma y se esconde, periódicamente, a las salas de exposiciones, pero que  nunca deja de pintar ni de crear porque esas actividades forman parte de su quehacer diario rutinario.

La muestra fue inaugurada el pasado 30 de julio en un acto que tuvo lugar a las 12.30 horas, con presencia de su comisario, Ricardo García Prats. Dibujos y esculturas podrá verse hasta el 4 de septiembre, entre las 11.30 y las 14 horas y de 16.30 a 19.30 horas. (Lunes no festivos cerrado).

La muestra, creada por el aragonés, comprometido con el arte y con el Colectivo Plástico de Zaragoza desde sus inicios en los años 70, donde formó equipo con otros como José Luis Cano, Eduardo Salavera o Enrique Larroy, presenta dos conceptos plásticos bien diferenciados; por un lado tres series de dibujos resueltos en grafito, y por otro una serie de esculturas de diferentes tamaños que manifiestan la pasión y la curiosidad de Tomás por la forma y el color.

Los trabajos de ilustración ocupan, divididos en tres partes, los paneles de la Sala de la Villa, mientras que los volúmenes, como ha ocurrido en otras ocasiones, ocupan la zona central de la sala, formando un conjunto armónico, coherente y bien organizado.

Obra gráfica

La obra gráfica se encuentra seccionada en tres ámbitos. El primero de ellos, Disparates, beben del recuerdo de los Disparates de Goya, con una estética muy similar a la que dio el de Fuendetodos a sus grabados, aunque llevada a los trazos contemporáneos y finos, con concienzudos tramados que dotan de sombras y volúmenes a las láminas, y con los mismos temas que trató Goya, con la fugacidad del dibujo como si de greguerías visuales se tratara, donde los poderes fácticos del siglo XIX se han convertido el metáforas mucho más actuales, como el Banco de España, o el vulgo empobrecido y miserable se sustituye por los habituales indigentes de las grandes ciudades españolas.

En opinión de Ricardo García Prats, comisario de la muestra, los Disparates de José Luis Tomás “trascienden lo descriptivo y, como Goya, nos hace reflexionar, nos aproxima a las contradicciones que ocurren en un mundo doscientos años después de la sociedad que vivió el de Fuendetodos”. ¿Los extremos se tocan? es el título de un disparate de Tomás: la fachada del Banco de España de Zaragoza y un sintecho durmiendo bajo sus lujosos mármoles. Hay otro que se titula Pacificadores, con dos tanques con las siglas UN que marchan de frente dejando una fachada destrozada y unos buitres esperando su turno. En Progreso una rama de la que cuelga una percha para que se pose un pájaro. Y en Conservador un cerebro aparece en el interior de una lata de conserva clásica.
 

Imagen de las piezas escultóricas expuestas en Puertomingalvo


Muchos de los Disparates de Tomás se ambientan en la geografía de Aragón, principalmente de Zaragoza, que es el lugar cotidiano del paso del tiempo de nuestro autor y como en el caso de Goya, si bien sus 21 disparates son fundamentalmente universales.

Dibujos

Otra de las series de dibujos, Divertimientos, plasman en 37 dibujos elementos minimalistas del abecedario, también con un regusto por el grabado y la obra gráfica, especialmente por el uso de tramados y patrones geométricos y repetitivos.

Por último, la tercera serie de dibujos recibe el título de Vestigios de ausencia. Se trata de diez obras que reflejan el transcurso del tiempo, siempre con un cariz pesimista, mojado por el sentimiento de pérdida y la desazón. Ejemplos son la estación de ferrocarril de Botorrita (Zaragoza), ya sin ningún uso desde hace años, o la fachada de la Galería Libros, en Zaragoza, con su escaparate vacío como testigo de la muerte de una de las galerías de arte más prestigiosas, en su día, de la capital del Ebro.

Los volúmenes que expone José Luis Tomás son un punto y aparte y rompen por completo, al menos en apariencia, el hilo conductor que guía los dibujos, en grafito negro y con total ausencia de color.  Se trata de volúmenes realizados en madera prensada

DM y en madera de Samba y pintadas en colores vivos y centelleantes de gran impacto. Son de cuatro tamaños, de 14 cm, de 28 cm de 56 cm y de 80 cm de altura, tienen un  sentido vertical y el conjunto crea un ritmo de impacto visual. Se reunen más de ochenta esculturas que forman un  conjunto volumétrico y visual dentro de la abstracción geométrica y el color.

Un autor prestigioso

Pese a que José Luis Tomás es uno de los artistas importantes del panorama contemporáneo aragonés, cabe destacar que es de formación autodidacta. Desde los quince años, en 1964, comienza a participar de forma esporádica en exposiciones colectivas de arte, y pronto formó parte activa del Colectivo Plástico de Zaragoza hasta que se disolvió en 1979. Los años 80 fueron quizá los de más proyección expositiva, con abundantes muestras individuales por la provincia de Zaragoza y Castellón, así como en la Galería Libros de Zaragoza.

Siempre comprometido con lo social y lo artístico, Tomás ha destacado en numerosas facetas, especialmente en el mundo de la  decoración, el diseño, la pintura, la escultura, la cerámica y la fotografía.

Su actividad profesional en la decoración quizá le ha restado algo de tiempo para la creación artística, y García Prats cita a Larroy para explicar que su compañero de andanzas “le ha calificado como pintor oculto e importante, que no es lo mismo que pintor diletante y de ratos perdidos. Tomás es un artista íntegro, conocedor del mundo arte, que pinta con asiduidad”.

Las primeras influencias de su pintura fueron los surrealistas y la corriente francesa del suport-surface, como recuerda el comisario de la muestra, “movimiento que decía que el objeto de la pintura era la propia pintura. Claude Viallat dice que las formas le preocupan poco, que casi siempre repite las mismas; en cambio le interesa el hecho pictórico”.

A partir de ahí numerosas corrientes y lenguajes, que no modas, han ido enriqueciendo la paleta conceptual de José Luis Tomás, desde el conceptualismo al minimalismo, donde la preocupación y el compromiso social siempre asoma de algún modo, en una reivindicación del arte no nihilista donde la ironía y la intencionalidad son elementos clave.

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