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Javier Hernández-Gracia

Si ya lo decía aquel genio, Carlos Cano: “Salga el sol por Antequera con tal de que salga ya, que salga por donde quiera lo que hace falta es tirititran”. Y lo que vino a demostrar el equipo andaluz es que el “tirititran” lo dominan como nadie, de hecho hay dos cosas que no conviene pasar por alto. La primera es que el entrenador antequerano Abraham Paz tenía al Teruel más estudiado que un opositor la ley de procedimiento administrativo y la segunda tiene más que ver con la copla de Carlos Cano, es decir: que el meneo marrullero lo administraron con solvencia, desde el minuto inicial.

Buenos ejemplos son las protestas del capitán malagueño o el show del jugador número 11 Siddiki con una magistral interpretación tras una jugada con Abraham del Moral. Eso meceré una nominación al globo de oro y, claro, como el trasto del demonio, ese VAR de bronce engendro del mal, no sabes por dónde te va a salir, pues eso: nervios, al final pues menos mal que se vio lo que paso, protección del jugador del Teruel para que el balón se fuera y ganar el saque, punto pelota.

Lo cierto es que los antequeranos tenían oficio y lo pusieron sobre el césped de Pinilla, en mejor estado de lo que cabría esperar. De momento hemos pasado las fiestas con turrón del duro, pero con la sensación de que se está en buena forma, eso sí, con escasez de efectivos, y sobre todo falta rematar la faena, ese es quizás el mayor aspecto a mejorar. Evidentemente el futbol son goles, por tanto problema detectado, a ver el mercado si se activa, si se da con la tecla, si las perras llegan, porque ya se sabe que el camino que lleva a Belén baja hasta el valle que la nieve cubrió.

Sobre todas las cosas estos meses han sido de intensidad, por un lado los magníficos resultados obtenidos, el posicionarse en la parte alta, y partidos que han cautivado a un aficionado siempre de diez, conviene significarlo. La entrega de los jugadores ha sido total y el entrenador/capitán de la nave demuestra oficio incluso cuando se pierde. Esto arrancaba en agosto con aquella visita del Betis B, conjunto filial de armarios empotrados que ahogaron el juego del Teruel, porque aquel equipo estaba en fase de autoconocimiento que no es poco. Después la visita a Alcorcón, donde un jugador metió el gol de su vida y tuvo que ser contra nosotros, manda…

Y la visita del Eldense, el partido del trasto maldito, y el golazo de Ayman, un buen jugador que retorna a Huesca al menos de momento; quieren seguir fogueando al de Carcaixent y no se descarta nada de nada, ni mucho menos otra salida, al menos eso dicen en territorio Alcoraz. En cualquier caso ha sido un gustazo tenerlo entre nosotros este tiempo, un jugador correcto, que no ha ahorrado esfuerzos y que deseamos obtenga esos buenos resultados que merece en su carrera. Para colmo, la baja de Sir Teddy añade una valla más que saltar.

Estamos ya saliendo del tiempo de turronazos, aguarda un calendario maléfico, con rumba catalana en el horizonte, próxima visita a Tarragona donde aguarda el Nàstic. Y es momento de recordar que ese campo no se nos ha dado mal, servidor fue testigo de una rotunda victoria en la primera experiencia del Teruel en Segunda B, hace unos cuantos años ya de aquello. Luego visitará Pinilla el Sabadell; inmaculada la temporada que están haciendo los del pueblo de Sergio Dalma, equipo que ha encajado una escasez de goles meritoria y que vive instalado en los puestos altos de la clasificación, por todo ello vienen jornadas intensas, y de atención informativa con ese mercado de invierno abierto de par en par.

Me decía en una ocasión Florencio Muñoz (padre) que el éxito del turrón está en elegir una buena almendra, en el caso de sus elaboraciones en concreto la llamada Marcona; me viene esto pues al caso porque si algo necesita el equipo es una etapa precisamente Marcona, ahora que la Navidad ha pasado, vamos a porfiar en el acierto cara al marco contrario; infinitivo marcar, gerundio marcando y después a celebrar el participio marcado.