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Blanca Abril, doctora en Ciencia, Tecnología y Gestión Alimentaria: Blanca Abril, doctora en Ciencia, Tecnología y Gestión Alimentaria:
Blanca Abril Gisbert en la sede del CITA en Teruel donde trabaja

Blanca Abril, doctora en Ciencia, Tecnología y Gestión Alimentaria: "Hay cosas que podemos hacer contra la escasez de agua antes de subir el precio al consumidor"

La investigadora del CITATe abordó en una charla reciente el papel de la ciencia en el sector agroalimentario
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Blanca Abril Gisbert es una joven turolense doctora en Ciencia, Tecnología y Gestión Alimentaria que desde hace casi un año trabaja en el Centro de Innovación en Bioeconomía Rural (CIBR-CITATe), sede satélite del Centro de Innovación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA). Este miércoles ofreció una charla en el Casino de Teruel sobre cómo se aplican los conocimientos científicos en el sector agroalimentario.

-¿Cuál es el objetivo de la charla que va a ofrecer?
-Sobre todo poner el foco en que existe una sede del CITA en Teruel, algo que mucha gente todavía desconoce, cuyo objetivo es facilitar y llevar a cabo proyectos de investigación en los sectores agroalimentario y forestal. Explicaré cuáles son los objetivos del centro, que giran en torno a la bioeconomía circular, y de las instalaciones y servicios que existen en esta sede del CITA en Teruel. Por darte dos ejemplos, tenemos el primer y único centro de análisis de la calidad de la miel de Aragón, o un banco de germoplasma, es decir, de semillas, de hortalizas y legumbres de variedades tradicionales de la provincia abiertas a todo el mundo.

-¿Qué es la bioeconomía circular?
-Es un término que agrupa dos conceptos. Por un lado está la bioeconomía, que se refiere a la producción, consumo y conservación de bienes de manera eficiente y sostenible con el planeta, utilizando recursos de origen biológico. Y el concepto circular hace referencia a un modelo alternativo al modelo lineal, que implica reparar, renovar y reutilizar productos dándoles valor añadido, reduciendo su impacto sobre el medioambiente y los desechos producidos. Los doce proyectos que se llevan a cabo en el CITA giran en torno a la bioeconomía circular, y los citaré todos en la charla, aunque me centraré en los nueve que se llevan a cabo en la sede que tenemos en Teruel.

-¿En cuál de esos proyectos trabaja usted personalmente?
-Yo estoy en el desarrollo de dos proyectos, Red AgriFoodTe y DigiWaGu. El primero de ellos trata de poner en marcha una red de intercambio de conocimiento  en el sector agroalimentario y forestal que implique a todos los sectores; el agrario, el investigador, el ciudadano y el de las administraciones públicas, que impulse una transferencia del conocimiento para facilitar la transición a una bioeconomía circular.

El segundo proyecto, DigiWaGu, aborda la mejora de la eficiencia en el uso del agua en los entornos verdes urbanos de Teruel, que se está llevando a cabo en el Parque de Los Fueros y el Polígono Sur. Se trata de hacer un mejor uso del agua en el riego de árboles y césped a través de sensores y herramientas tecnológicas. Mejorar la eficiencia y hacer un diagnóstico sobre las necesidades hídricas que tienen los árboles y el césped, así como sobre los sistemas de riego por goteo y por aspersión son dos de los objetivos para intentar ser más eficaces y ahorrar tanto como sea posible, porque no existen estudios previos sobre los sistemas de riego y el agua que se está utilizando.

Problema del agua

-El problema del agua es antiguo pero estas semanas, por la sequía en Cataluña, está más de actualidad. ¿Podemos llegar a un punto en el que abramos el grifo y no salga nada?
-Podemos llegar, porque tenemos un problema grave que hay que abordar.

-¿Incrementar el coste del agua al consumidor puede ser la solución?
-Yo no tengo la solución, pero creo que hay cosas que podemos hacer antes de llegar a ese punto. La principal es la concienciación. Una de las partes de nuestro proyectos es la divulgación a los colegios porque los niños son los primeros que tienen que ser conscientes del problema que tenemos. Cuando ellos toman conciencia y ven que es algo real, que puede afectarles en su vida, hablan con sus familias y contribuyen a su concienciación. Nosotros manejamos datos públicos y reales, y creo que es muy importante que sean conocidos.

-Uno de los proyectos estrella  del CITA Teruel es el banco de semillas... ¿en qué consiste?
-El banco de germoplasma tiene el objetivo de que en Teruel se vuelvan a cultivar variedades tradicionales de especies hortícolas de la provincia. Nuestros bisabuelos sabían muy bien qué variedades estaban mejor adaptadas al clima y a cada suelo y las seleccionaban. Y nosotros tratamos de recuperarlas, conservarlas y distribuirlas para que sean de nuevo utilizadas. Se trata simplemente de conservar la biodiversidad.

-¿Qué ventajas tienen esas semillas tradicionales?
-Yo no sabría decirte si sus características organolépticas son mejores o peores, pero tienen un valor que tiene que ver con el territorio. Si se cultivaban tradicionalmente era porque los agricultores sabían que se habían adaptado bien al terreno y al clima, y conservarlas supone conservar nuestra biodiversidad.

-¿Es un servicio gratuito?
-Así es. En Siembra Teruel tenemos 14 agricultores padrinos que cultivan variedades, nos retornan semillas y nos cuentan como han germinado y prosperado. Pero cualquiera nos puede solicitar semillas gratuitamente para plantarlas en su huerto sin necesidad de devolvérnoslas.