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Giu Losantos, miembro del Colectivo Terqueer: “Todavía siguen haciéndose terapias de conversión para las personas del colectivo LGTBIQA+” Giu Losantos, miembro del Colectivo Terqueer: “Todavía siguen haciéndose terapias de conversión para las personas del colectivo LGTBIQA+”
Gui Losantos. J. L. R.

Giu Losantos, miembro del Colectivo Terqueer: “Todavía siguen haciéndose terapias de conversión para las personas del colectivo LGTBIQA+”

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Giu Losantos forma parte de TerQueer, colectivo de estudiantes de Teruel por la diversidad afectivosexual. Esta semana se celebró en Teruel el Desfile del Orgullo LGTBIQA+ dentro de una ambiciosa programación de actos para visibilizar e informar sobre la diversidad afectivosexual y de género, que se celebrará durante toda la semana en Teruel y el resto de la provincia.

-La primera mesa redonda de la semana habló sobre la situación de la infancia y la juventud trans en España. ¿Cómo está esa situación?

-Pues no es la que nos gustaría ni mucho menos, todavía queda mucho por hacer. Ahora estamos a la espera de que se apruebe la Ley Estatal Trans, que en mejorará la situación y no dependerá de cada Comunidad Autónoma.

-¿Será una ley satisfactoria?

-Al menos es una ley y es necesario que salga adelante. No reconoce a las personas trans no binarias, y tampoco reconoce a las asexuales. Y estos dos colectivos son quienes más dificultades y barreras encuentran a la hora de integrarse, de vivir con libertad o de encontrar trabajo, por ejemplo. Pero hay elementos importantes como la prohibición de las terapias de conversión, que son las que tratan todo esto como una enfermedad que se puede curar, y desde luego no es así.

-¿Este tipo de terapias todavía existen?

-Sí. Conozco casos en Teruel.

-¿También en el ámbito de la asistencia pública?

-El problema de la asistencia pública es que el trato que recibes va en esa dirección. Esto comienza a desarrollarse antes de los dos años de vida, y se empieza a manifestar muy pronto  con los gestos y las emociones. Pero a veces somos los adultos los que no queremos ver las cosas. Si un médico le propone a alguien que se siente un chico que siga un año más vistiendo como chica, no le está haciendo ningún favor, porque él ya lleva seis o siete años haciéndolo y no necesita un año más para nada.

-Sobre la salud mental en el colectivo LGTBIQA+ hablará la mesa redonda del jueves... ¿El sistema sanitario nacional está preparado para atender las necesidades del colectivo?

-En el ámbito de la psiquiatría y de la psicología todavía no. En Aragón hemos conseguido tener Aragón Diversa, que es un servicio de asistencia psicológica a personas discriminadas por razón de sexo u orientación de género. En TerQueer tenemos personas a quienes les hay ayudado mucho. Pero también conozco quienes han pasado muy malos ratos en las consultas. Y en asistencia primaria no existen las herramientas y la información necesaria. Si una familia llega con una persona trans de ocho años y el médico no tiene la formación necesaria, entiendo que no es una discriminación deliberada por su parte, pero la falta de esos recursos en un servicio público es la que genera la brecha.

-Y en un ámbito social, más general... ¿cree que el principal problema es el de la desinformación o el del rechazo?

-Creo que se dan los dos de forma simultánea. Ser trans significa no identificarte con el género que te fue designado por tus órganos genitales. Si tienes un nombre y se refieren a ti con pronombres que no se corresponden con el género con el que te identificas te va a generar una situación en la que no sabes cómo encajar. Si hay gente que no tolera a una mujer con barba o a un hombre con pendientes de aros, te sentirás mal con tu propio cuerpo y querrás hormonarte o cualquier cosa con tal de encajar. Además es una cuestión de identidad, que lo vives 24 horas al día, siete días a la semana, y que tiene lugar entre la infancia y la adolescencia, cuando en mayor medida necesitamos identificarnos con el colectivo y cuando más importante es la atención de la familia y los servicios sanitarios, así que imagínate hasta donde puede llegar el problema.

-¿Hasta dónde llega?

-Hasta que uno de cada tres adolescentes que se suicidan son trans. Las cifras de nuestro país son de las peores, y no queremos ver que casi un 1% de la población se identifica con el colectivo trans, binario o no binario. Tenemos que visibilizar y normalizar al colectivo para que los niños y adolescentes dejen de sufrir tanto. Es importante que se sepa que los trans son una realidad.

-¿Tenemos espejo donde mirarnos?

-No es cuestión de querer imitar a nadie, pero otras culturas, como en la India, reconocen con más naturalidad que no solo hay hombres y mujeres. Hay mucha información al respecto, en nuestro propio Instagram puede encontrarse. Y que se reconozca esto no significa que sean necesariamente sociedades mejores, pero al menos cuestionan el binarismo.

-Los problemas del colectivo LGTBIQA+ se acentúan en el ámbito rural y en ciudades pequeñas como Teruel?

-Hay debate al respecto. En TerQueer hablamos del síndrome Hanna Montana, que es tener una vida en las redes sociales y otra diferente en el pueblo, donde no quieres exponer tu auténtica personalidad porque van a juzgarte. Eso pasa pero no es toda la realidad. A veces también existe ruralfobia en el colectivo LGTBIQA+, pero lo cierto es que hay muchos trans que donde más a gusto y más protegidos se sienten es en su pueblo, porque allí todo el mundo les conoce y les protege. Depende de la sociedad de cada pueblo.

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