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Juan Antonio Fernández, investigador del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón: Juan Antonio Fernández, investigador del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón:
Juan Antonio Fernández Ontiveros es investigador del Cefca en Teruel

Juan Antonio Fernández, investigador del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón: "Con catorce o quince años me interesaba mucho saber qué pasaba en un agujero negro"

"El Cefca es un sitio maravillos para desarrollar la ciencia con los dos proyectos muy ambiciosos que tiene"
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Juan Antonio Fernández Ontiveros es uno de los nuevos investigadores que se ha incorporado al Centro de Estudios Física del Cosmos de Aragón (Cefca). Lleva un año y su especialidad son los fenómenos extremos que se producen en el cosmos, sobre los que habló en el curso de Astronomía de la UVT celebrado recientemente.

-¿Por qué decidió dedicarse a la astrofísica?
-Cuando decidí dedicarme a la astrofísica yo estaba en el instituto con catorce o quince años y me interesaban mucho los fenómenos físicos extremos. Me interesaba mucho saber qué pasaba dentro de un agujero negro, cómo se podía entender una cosa tan extrema en física y cómo podía yo ayudar a entender los fenómenos físicos que ahí se producen. Eso fue lo que me atrajo.

-Lleva un año trabajando en el Cefca, qué expectativas tiene con este proyecto científico?
-Para mí ha sido una experiencia muy buena este año. El Cefca es un sitio maravilloso para desarrollar la ciencia y tiene dos cartografiados que son dos proyectos científicos muy ambiciosos. Me encuentro muy a gusto y hay un espacio de descubrimiento muy amplio en los proyectos que aquí hay. El campo científico que ha abierto el Cefca es enorme porque el cartografiado que va a comenzar a principios del próximo año es único, ya que no hay ningún otro en el mundo que use filtros estrechos de manera tan extensiva, y eso lo que quiere decir es que hay un espacio de descubrimiento enorme, es decir, que se van a encontrar cosas que no se conocían y que van a aparecer ahí. Ya ha pasado así en parte con J-PLUS, que era el anterior, pero con J-PAS, que usa un telescopio mucho más grande, obviamente lo que se espera es mucho mayor.

-¿Existen los leviatanes cósmicos, que es como usted se refirió a las radiogalaxias en la ponencia que impartió en el curso de Astronomía de la UVT?
-Existen. Justo este año se descubrió una radiogalaxia que tiene cinco megapársec de extremo a extremo, y eso para ponernos en contexto son muchas veces el tamaño de la Vía Láctea y del grupo local de galaxias. Es una estructura generada por el agujero negro central de una galaxia y que recorre una distancia que es cosmológica, porque a esas distancias hay incluso desplazamientos entre una parte y otra de la galaxia.

-¿A qué se deben estas galaxias con semejantes tamaños descomunales, por una acumulación de galaxias?
-No es por una acumulación de galaxias sino que toda esa estructura la genera el agujero negro central, que cuando cae material no lo hace directamente a él sino que forma un disco de acreción en torno al mismo donde se acumula el material y eso da lugar a una serie de procesos muy energéticos. Por una parte el disco se vuelve muy brillante y emite grandes cantidades de radiación, y además en el eje de rotación del agujero negro se concentra una gran cantidad de campo magnético que permite liberar o eyectar parte del gas, del plasma de las partículas que están en el entorno del agujero negro. Es un viento que se libera en una dirección muy determinada, y esa acción con el paso del tiempo acaba generando una estructura muy alargada que no solamente puede ser tan grande como la galaxia que lo alberga, sino extenderse a distancias mucho mayores. Es como si tuvieras un taladro o un soplete que poco a poco va perforando el medio y desarrolla esa estructura gigantesca.

Fenómenos extremos

-¿Estos fenómenos extremos se imaginaba antes que podían existir en el cosmos?
-Antes de 1960 no, porque no se habían descubierto los cuásares. Luego el desarrollo de la tecnología con la radioastronomía sí que permitió empezar a detectarlos. Desde los años 70 y 80 sí se conoce la existencia de estas estructuras, pero la novedad o lo que han revelado los cartografiados del LOFAR, el radiotelescopio de baja frecuencia, es que incluso galaxias que parecen inertes hoy en día tuvieron un pasado activo porque se detectan en muy baja energía estas estructuras tan extendidas, y un tamaño como el de la radiogalaxia Alcioneo no se conocía, puesto que es cinco veces casi más grande que la anterior.

-¿La Vía Láctea emite una energía comparable a estos gigantes del cosmos?
-También la emite, pero no con esta potencia. De hecho, la primera fuente de emisión en radio que se detectó fue Sagitario A estrella, que es el agujero negro central de nuestra galaxia. Eso se descubrió por accidente. Ahí hay un agujero negro que emite radiación, pero no tan activo, no está acumulando o consumiendo material al ritmo que lo hacen los agujeros negros de las radiogalaxias.

-¿Si lo hiciera, en qué cambiaría la Vía Láctea?
-Bueno, nosotros tardaríamos un tiempo en darnos cuenta y tal vez ya no nos importaría, pero si realmente iniciara una fase de actividad muy alta como puede ser un cuásar, alteraría enormemente el medio. Por ejemplo, en el entorno de un cuásar se producen una gran cantidad de partículas energéticas, de rayos cósmicos, y esos son nocivos para la salud. Es igual que cuando el sol tiene una eyección de masa y llegan un montón de partículas que dañan los satélites, pues tendríamos un viento constante del centro de nuestra galaxia porque hay una fuente muy potente ahí. Quizás al no estar cerca en el centro de la galaxia, sino más bien del borde, nos ayudaría un poco. Pero yo creo que sin duda nos afectaría.

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