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Roger Sala, con su aparato de prospección magnética y georradar. M. N.

Roger Sala, miembro del equipo de SOT Prospección Arqueológica: “Hacemos una función que viene a ser como la del radiólogo del arqueólogo”

El Museo de Teruel ha encargado un estudio del subsuelo para delimitar yacimientos íberos y romanos

Roger Sala trabaja para la empresa SOT Prospección Arqueológica, que en los últimos días ha estado haciendo “radiografías” en el subsuelo para orientar a los arqueólogos del Museo de Teruel en próximas excavaciones de los yacimientos del Cabezo de San Pedro y El Palomar (Oliete) y La Loma del Regadío (Urrea de Gaén). Gracias a técnicas magnéticas y georradar, sabremos que lo que se ha excavado en las últimas décadas no es más que la punta del iceberg de grandes poblados íberos y romanos.

-¿En qué consiste su trabajo?

-Trabajamos con prospección magnética y georradar. Estos métodos se aplican habitualmente en la prospección geofísica, que  tiene como objetivo proporcionar datos del subsuelo a los arqueólogos para sus excavaciones. Ofrecemos indicios que proporcionan una información que permite diseñar estrategias de intervención sobre yacimientos como el Cabezo de San Pedro, aún poco conocido pero de mucha importancia. Por las características de este poblado, tiene que aplicarse una estrategia de prospección muy completa. La presencia de hornos cerámicos de grandes dimensiones o la evidencia de la destrucción de la ciudad fuertemente amurallada hacen que la prospección magnética sea muy útil para detectar las combustiones y, con ello, la disposición de estructuras en el subsuelo. El georradar se aplica muchísimo en arqueología aunque tiene algunos hándicaps, como es que estamos ante un terreno irregular, con mucha piedra en la superficie, por lo que aquí su aplicación es más quirúrgica.

-¿Qué han detectado en San Pedro de Oliete?

-En San Pedro hemos cubierto una extensión en torno a una hectárea y media con prospección magnética, y alrededor de 6.000-7.000 metros cuadrados con georradar. Ha servido para generar un primer mapa de las zonas desconocidas del yacimiento. Se ha intervenido sobre todo la zona del perímetro defensivo donde parece que hay estructuras de murallas y viviendas, extramuros en la zona de los hornos y también una interesantísima necrópolis.

-¿Desde cuándo llevan haciendo este tipo de trabajos?

-SOT Prospección Arqueológica se fundó en 2004 partiendo de la necesidad de generar conocimiento. La geofísica arqueológica era muy conocida en Reino Unido, Alemania y un poco en Estados Unidos y Francia, pero  no existía un trayecto académico específico. Existen métodos desde hace décadas que nos permiten obtener la disposición de capas y materiales dentro de una montaña, o para hacer el corte de una carretera. Pero estamos hablando de una escala muy grande. Para la geofísica arqueológica necesitamos sistemas capaces de generar mucho detalle y, por tanto, desde su creación SOT Prospecciones Arqueológicas se interesó por estas aplicaciones, sobre todo el georradar, la prospección magnética y la prospección eléctrica. Al principio, de una manera muy experimental, hasta que a partir de 2010 se empezaron encargando instrumentos específicos que hoy están renovados por sistemas que cada vez obtienen más lecturas por metro cuadrado, de manera que definimos con mayor precisión las estructuras.

-¿La máquina que manejan está creada por ustedes?

-El georradar que estamos utilizando está producido según nuestras especificaciones por la empresa IDS, del Grupo Hexagon, con sede en Pisa (Italia), que ha tenido en cuenta la frecuencia que necesitamos y, sobre todo, el tipo de terrenos en los que trabajamos. No es lo mismo detectar tubos en una calle asfaltada que meterse en un campo o en una zona yerma.

-¿En qué otros yacimientos han trabajado?

-En Aragón, por ejemplo, hemos estado en el yacimiento de La Caridad (Caminreal) o en San Juan de la Peña (Huesca). Pero también en las Cuevas de Altamira (Cantabria), Lancia (León) o Ampurias (Gerona). También tenemos proyectos en Normandía (Francia), donde hemos trabajado en la descripción de ciudades romanas extensas. A parte, también hay otras aplicaciones de precisión de ayuda a la restauración y conservación de estructuras arqueológicas delicadas, como mosaicos. Nuestro mundo al final termina siendo el patrimonio, la arqueología y restauración, y acabamos haciendo una función que viene a ser como la del radiólogo del arqueólogo.

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