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Sergio Fernández Monforte, ingeniero industrial y profesor asociado en la EUPT: “Las empresas con capital de Teruel son punteras en su sector y con alta tecnología” Sergio Fernández Monforte, ingeniero industrial y profesor asociado en la EUPT: “Las empresas con capital de Teruel son punteras en su sector y con alta tecnología”
El ingeniero y profesor de la EUPT Sergio Fernández

Sergio Fernández Monforte, ingeniero industrial y profesor asociado en la EUPT: “Las empresas con capital de Teruel son punteras en su sector y con alta tecnología”

“Las primeras industrias surgieron en el Maestrazgo y el Matarraña, donde había aprovechamientos hidráulicos”
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El ingeniero turolense Sergio Fernández participó este miércoles en el ciclo Conoce Te -de la Escuela Universitaria Politécnica y el Instituto de Estudios Turolenses- en el que habló sobre el paso de la industria artesana a las fábricas en la provincia de Teruel.

-Una de las primeras industrias apareció en Villarluengo. ¿Cómo fue el origen?

-Una familia de Villarluengo en unión económica con unos inversores franceses vieron que el negocio del papel en continuo podía funcionar y decidieron hacer esta fábrica con tecnología francesa que fue la primera fábrica de papel de Aragón y de las primeras que fabricaron papel en continuo en toda España. Uno de sus productos era el papel moneda. Se llevaba desde Villarluengo hasta la Fábrica de Moneda y Timbre en Madrid a lomos de burros y a la vuelta iba entrando por los pueblos y comprando trapos de algodón para volver a fabricar papel moneda.

-¿Fueron innovadores?

-Sí. Para mí es la primera que aplica tecnología y que se dedica a fabricar algo que no está relacionado directamente con el aprovechamiento de los productos naturales que tenemos en Teruel. Se traía de fuera el material con el que se fabricaba y se hacía un papel de altísima calidad.

-¿Cómo fue el cambio progresivo de la industria artesana a las fábricas?

-A partir de mediados del siglo XIX esta fábrica se reconvierte en una gran fábrica textil y empiezan a aparecer fábricas de papel en el Matarraña. En esa época empiezan poco a poco a traerse molinos con maquinaria mecánica que dan más productividad y sacan un mejor producto y a mediados del siglo XIX empiezan a aparecer estas industrias. Tuvo su mayor auge en la primera mitad del siglo XX. La aparición a principios del siglo XX de la energía eléctrica ya permitió que apareciesen pequeñas y grandes fábricas gracias a que el fluido eléctrico se podía transportar de una manera relativamente fácil a sitios donde no había agua.

-¿Cómo estaban distribuidas las industrias en la provincia?

-Fundamentalmente estaban donde había aprovechamientos hidráulicos: el Maestrazgo y la zona del Matarraña. Aquí teníamos corrientes de agua importantes en caudales o en altura que permitían el uso de maquinaria hidráulica. Luego, con la electricidad ya se llegó a otras zonas.

-¿Cómo evolucionó después?

-Durante la dictadura de Franco en el periodo de la autarquía, desde el régimen se hacen los polos de industrialización en la zona franca de Cataluña y el País Vasco y ahí sí que se invierte, pero Teruel se queda como una provincia -casi como lo que somos ahora- rezagada, con malas comunicaciones y con un mal desarrollo. Con la llegada de la Democracia en España y la entrada en la Comunidad Económica Europea se produce un cambio que permitió que ya no solamente hubiera fábricas ligadas al aprovechamiento de los recursos naturales que tenemos en la provincia, sino que propició la aparición de fábricas industriales que se dedican a hacer manufacturas.

-¿Las carencias en las comunicaciones han impedido un mayor desarrollo?

-Hay dos carencias en las comunicaciones importantes. Una es evidentemente la comunicación viaria. Las carreras que tenemos en la provincia son complicadas. Y luego hay otra que es la información. Teruel hemos sido una provincia pequeña, que no se desarrolló cuando se desarrollaron otras. El no haber bibliotecas, no con novelas sino con libros técnicos, hizo que el obtener información para los empresarios turolenses siempre haya sido muy difícil. Ahora ya no porque existe internet, incluso con bajas velocidades da acceso a la información.

-Queda pendiente mejorar esa velocidad de acceso.

-Evidentemente, una empresa que necesite internet para trabajar lo que necesita es velocidad. En Teruel es complicado porque el desarrollo de la infraestructura siempre va ligado a un beneficio económico de las empresas que la han desarrollado y estas empresas, si no tienen un apoyo económico de las administraciones en determinados sitios no van a entrar.

-¿Se abren oportunidades ahora para que se invierta en Teruel?

-En Teruel se ha invertido y hay empresas que están invirtiendo. Hay detrás un esfuerzo público, por ejemplo, el Aeropuerto ha costado un montón de dinero público y está funcionando muy bien y con la idea original. Las administraciones públicas han invertido en Teruel y las empresas están llegando a Teruel. Las empresas que se han hecho con capital de Teruel, que hay muchas empresas pequeñas y medianas que se han hecho con capital propio de Teruel, con empresarios que son de aquí de toda la vida, uno se fija en estas empresas y resulta que son unas empresas con una alta tecnología y que son punteras en su sector. En Teruel, nuestros empresarios los que son de aquí de siempre han sabido montar muy buenas empresas, con una muy buena capacitación y con una alta tecnología. Los que han venido de fuera han visto que aquí las cosas funcionan bien.

-La ingeniería tiene mucho que decir en este desarrollo, ¿verdad?

-Sí. Un hito importante en la industria de Teruel es la creación de la Escuela Politécnica. Es cierto que la provincia de Teruel no necesita cien ingenieros al año, pero cuatro o cinco sí. El problema está en que los ingenieros que vienen de fuera duran poco. A mí, que trabajo como ingeniero pero también doy clases en la EUPT, me llaman y me dice: “Quiero un chaval de la Escuela de Teruel y que sea de Teruel”.  Eso me ocurre todos los años varias veces porque saben que formamos muy bien a los alumnos y que la gente de aquí sabe lo que es el invierno de Teruel, el trabajar aquí y son gente que tiene ganas de quedarse en su tierra.

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