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Se acaba un nuevo curso. Otra hornada se nos pierde en el futuro. Qué más da. Aquí nadie dice nada. Y si dice Ayuso porque lo dice. Que a lo mejor el problema es que nadie diga nada. El tedio político, el educativo y el que te dice que ya no volverás a ser quien eras.

Empieza un verano de piscinas, de semanas rápidas y oficio lento.

Terminará todo con las fiestas y festejos varios. Venga, ánimo, tienes cien mil proyectos y asuntos pendientes, pero no vas a llevar a cabo ninguno. Olvídate de pintar, de montar el cuarto que dejaste preparado el año pasado o de visitar París. No dejarás de fumar, por cierto, no te pongas tan estupendo.

Todo son cosas, que decían los filósofos pardos.

Todo se arreglará. Es tu año. Las vacaciones son para disfrutar. Un buen libro, una mala excursión, cerveza fresca y un baño en las Pesqueras.

Nunca me has llevado a... Busca la excusa perfecta, aunque sea "monetary". Un concierto, más siestas. Este año a los Alpes, ¿no?. A ver el Tour.

Quedate con tus cosas, con tus cosicas. No seas melón, que eres un melón. Esas paellas con la familia. Ese beso furtivo con tu mujer. Abrazo sincero más revolcón.

El te quiero irremediablemente bello de un hijo, o de dos, o de tres... Preparar la peña. Organizar un recital de poesía en el Bar del Carlos. Un concierto del Gori, que no para. Preparar las fiestas con los gaiteros.

Transhumancia a Noviercas cuando marquemos el record de calor de toda Europa. Cuando se nos emborronen hasta las letras de las camisetas, otra vez pequeñas. Visitas obligadas a esa Soria que es como Teruel pero sin el como. Beber los horizontes, como si fuésemos poetas:

/Sobre la marca azul que vive camino,/el que pasaron tantos y tantos testigos./Quizás mi sol nos queme al abrigo/ de los que nunca buscaron destino/ E.J.

Buenas noches, cariño. ¿Estás bien? Te quiero. Hasta mañana.