Síguenos
Elena Gómez

Cuando llega este tiempo, en el que el cielo nos anuncia que se acerca el final del verano, una frase recurrente anida en mi cabeza como esas canciones tontas que a veces no podemos dejar de repetir: "Todo pasa y todo queda".

Este periodo estival nos ha demostrado de sobra que dicha afirmación es cierta. Hemos vivido y disfrutado como nunca, con la sensación de haber recuperado una libertad arrebatada de forma surrealista. Hemos vuelto a sentir la conexión con los nuestros, con los demás, con la vida... Y sin embargo, la sombra de lo irreal se ha alojado en nuestras conciencias, aceptando lo inexorable. Ya nunca volveremos a ser los mismos y hay cosas que se van a quedar para siempre.

Y no hablo solo de hábitos molestos como el de mantener una distancia prudente con aquellos que no son de nuestro círculo íntimo, o el de no abrazar y besar a cualquiera. Se nos ha despertado una sensación clara de peligro, nos mantenemos alerta la mayor parte del tiempo, pero también arrastramos una tristeza que quizá nos acompañe el resto de nuestras vidas. Hemos perdido a muchos seres queridos y hemos estado a punto de perder a otros tantos, y eso nos ha dejado una huella imborrable.

Durante estos días de asueto y reflexión me he dado cuenta de que hemos adquirido una costumbre muy bonita a pesar de provenir de esta tragedia. Hemos dejado de dar las cosas por sentado, y somos muchos los que ahora decimos "te quiero" sin tapujos. Me encuentro con esta frase a cada paso, con personas que me aman y a las que amo, aunque nunca antes habíamos verbalizado este sentimiento como ahora. Por eso me choca tanto, a la vez que me encanta.

Siempre he pensado que las cosas pasan por algo y, quizás, a muchos de nosotros este giro de guion nos ha ayudado a ver todo con otra perspectiva, a valorar más lo que de verdad importa y, en definitiva, a ser mejores personas. Es cierto que estamos habituados a ver en las noticias comportamientos incívicos y deplorables, se nos mete por los ojos la insolidaridad de algunos sectores de la sociedad, pero sirvan estas líneas para dar visibilidad a lo que ven mis ojos en la vida cotidiana. Y en esta, es más alto el porcentaje de cosas buenas. Por eso no son noticia.

El redactor recomienda