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Javier Lizaga

Me recibió una pancarta y me sentí Mr Marshall: “….no se toca, que venga el Ministerio”. Pensé en la típica jarana ecolojeta y sentí envidia. Una búsqueda rápida para conocer el conflicto y parecía “Río Bravo” más que Rias Baixas: cierre de Pediatría, exceso de turistas, las eléctricas que han vaciado los embalses y una fábrica que cierra. Pensé en esos vecinos cantando “es que me pica un huevo” de Siniestro.

Ahora que el turismo de interné lo peta, podríamos hacer una ruta solo de pueblos bonitos que se van a destrozar. Sería una alternativa a esa de los pueblos bonitos sin más, que pueden esperar. Éstos urge verlos antes de que los dejen hechos un cisco. Podríamos conocer Alconaba en Soria, antes de que les planten allí 536.000 paneles solares y un tendido que pasa a 200 metros de algunos pueblos. Por el módico precio como decía Constantino de 12 empleos.

Seguimos la ruta de “los pueblos donde no van a dejar títere con cabeza” (pensando ya en marketing) entre jaras y encinas por la vega de la Valduerna, de Luyego a Destriana, 9 kilómetros y 8 macroparques con 1.200.000 placas solares. No podemos ser “el basurero de renovables de Europa”, explican en prensa los vecinos.

Por suerte, o desgracia, en Teruel podríamos también meter baza: el lema “vengan a ver el Maestrazgo antes de los 22 parques eólicos, las 500 torres eléctricas o los 150 kilómetros de trazado”.  La ruta por los pueblos a descuajeringar uniría pequeños municipios, desconocidos y por toda España. Una casualidad.

“Vivimos por encima de las posibilidades de otros” reformula Lessinich y se pregunta “por qué unas regiones tienen que seguir destruyendo su entorno” para que otros en otras sigan consumiendo baratito. La última novedad son las comunidades energéticas: descuentos del 50% en los pueblos donde se ubiquen molinos y placas. Me pregunto si por una vez no podría ser al revés. Pocos molinos y públicos para que esos pueblos tengan la energía gratis y que sea el excedente el que exporte. Y si quieren más, que se pongan ellos las placas. Exportar nuestra riqueza (carbón, arcilla, humana,...) ya nos ha traído hasta aquí. La solución no puede ser insistir en el error.