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Motor Aventura vuelve a llenar la Masía Pelarda de pasión por el 4x4

El evento se confirma como una de las referencias del mundo del off road a nivel nacional
José Luis Rubio
Que el sector del off road está de moda es un hecho y lo que se está viviendo este fin de semana en las instalaciones de la Masía Pelarda, en la Sierra de Gúdar, lo corrobora sin paliativos. Ni el parón de dos años por la pandemia ni el precio de los combustibles, ni el calor o el viento han sido suficiente para detener el aluvión de aficionados al todo terreno que en masa se han dado cita estos días en las instalaciones de Formiche y que han superado las 3.000 personas.

Con el lema de “La añorada vuelta”, la Masía Pelarda ha celebrado desde el viernes la novena edición de este certamen que se confirmado como un evento absolutamente consolidado y que pelea por ser el más relevante del mundo del off road nacional, codeándose con los diez mejores del viejo continente.

Bajo un constante rugir de motores turboalimentados y entre densas nubes de polvo y humo de gasoil, el ambiente de la Masía Pelarda mezclaba la música que se pinchaba durante todo el día con los sonidos de ruedas rascando el suelo o de piezas metálicas chocando contra los obstáculos de los distintos circuitos de habilidad que propone el festival. Y todo entre el jaleo y los gritos de júbilo de los cientos de aficionados que se arremolinaban junto a los obstáculos más complicados para celebrar cada éxito.

El director de la feria y gerente de Masía Pelarda, David Nadal, recordaba ayer que  se ha “sobrepasado la cifra de 800 vehículos inscritos” y confía en superar las 3.000 personas a lo largo del fin de semana, con medio millar instalados en la zona de acampada por los que calculó que “todos los demás están repartidos por la comarca de Gúdar Javalambre y muchos otros están durmiendo por Teruel y otras comarcas”.

Sin embargo, la crisis ha hecho mella en el número de empresas expositoras presentes en la feria, aunque se ha rozado el medio centenar de stands. Pero sobre todo, Nadal celebró “el poder volver, que era el objetivo de esta edición”. 
Esta será una edición de Motor Aventura marcada por el precio de los combustibles. El director del certamen aseguraba ayer que se ha “notado que han venido menos visitantes de muy lejos. Se nota que precio del combustible y la crisis en general ha frenado a algunos (visitantes) pero aún así hay alegría y ganas de pasarlo bien”.

Sesiones de codriving

Algunos aficionados fueron los afortunados que pudieron vivir en primera persona las sensaciones de la competición a bordo de coches de carreras, buggies y SXS en el circuito de velocidad de la Masía.  
Entre los conductores estaba Dani Albero, conocido por haber sido el primer diabético en acabar un Dakar en Motos y que la pasada edición ya se pasó a las cuatro ruedas.

Precisamente, Albero fue el protagonista de un vuelco en una de las curvas más complicadas del trazado cuando llevaba de acompañante en el asiento de la derecha a su esposa, Merçé Catalá. “Ha sido porque íbamos despacio” aseguró el piloto tras llegar a la zona de aparcamiento. 

Albero aseguró ser un “habitual” de la Masía Pelada donde preparó el año pasado su experiencia en el Dakar. “Para mí es un placer volver a Teruel donde la gente nos sigue mucho y preparar la Baja España Aragón”, confirmando su presencia en la carrera turolense.  “Quería ir con un poco de tiento porque llevaba a mi mujer y tal vez no he entrado con el suficiente gas en la curva. El coche se ha cogido en el peralte y hemos volcado. Hay que ir siempre rápido”, resumió el piloto.

Merçé confesó ayer que esa había sido “la primera vez que subía”. Hasta el momento del accidente, las sensaciones eran de emoción y miedo, “un poquito de todo. No se puede decir con palabras. Hay que vivirlo”, expresó.

Féminas Off Road

En ese mismo escenario se congregaron las participantes en el seminario Féminas Off Road. Cerca de cincuenta participantes femeninas compartieron ruta y conversación poniendo en común sus experiencias dentro del mundo del todo Terreno en el que la presencia de mujeres es cada más frecuente.

Rosa Alfonso, de Valencia, es una habitual de la feria Motor Aventura. Después de dos años de parón, se han “animado finalmente a retomar el festival para poder volver a la normalidad” y reencontrarse “todos” haciendo lo que “más les gusta, que es el todo terreno”, dijo. Rosa Alfonso confesó que su afición por el 4x4 le llegó por “rebote del marido” porque aunque la conducción no es una cosa que le apasione, “el ir de copiloto sí”. 

Quien sí que se pone al volante es Noelia Benítez, que después de haber conducido toda la noche desde Málaga hasta las instalaciones de Masía Pelarda no quiso perderse el encuentro de chicas.  Noelia acaba de participar en un rally en Arabia representando a España. “Este año se realizó el primer rally de mujeres en Arabia Saudí”  y tras varios procesos logró una plaza. “Tuve la suerte de ser seleccionada como piloto, porque yo soy piloto y copiloto”, explicó la andaluza que habitualmente compite en karting. Benítez ya conocía las instalaciones de Masía Pelarda y allí realizó el curso  Féminas Off Road.

Manos de seda 

Uno de los platos fuertes de cada edición es la competición. Los recorridos de trial y enduro suponen verdaderos desafíos para los aficionados al off road más bestia y cada año la organización dispone zonas de una complejidad mayor.

A los tradicionales obstáculos de traviesas de madera que se han convertido en una de las imágenes icónicas de la Masía, en esta ocasión buena parte de la atención se concentró en los obstáculos de cemento, en los que los coches debían superar perfiles imposibles poniendo a prueba las mecánicas, las manos del piloto y la destreza del copiloto a la hora de construir con piedras, ramas y demás objetos de fortuna elementos con los que facilitar el ataque de las ruedas taqueadas.

Javier Gimillo, llegado del Rincón de Ademuz, aseguraba después de haber superado la tercera de las cinco zonas del recorrido que “este año ha sido un poco más duro pero ha estado muy guapo” porque, reconocía, a la Masía se viene “a jugar”.

Marcos  Abarca, copiloto, apuntaba que “hay nuevas pruebas que no estaban otros años y no las conocíamos y hacerlas con el coche sin haberlas probado antes es un poco más complicado”. Lo aseguraba en una edición en la que el trabajo de los copilotos se ha multiplicado “poniendo piedras y quitando piedras”, bromeó Abarca. Ambos coincidían en la necesidad de la compenetración entre los dos tripulantes.

Mientras, cientos de aficionados jaleaban a los osados participantes que ponían a prueba su pericia y sus mecánicas sobre problemas de difícil solución.

Overland es libertad

Una de las novedades de esta novena edición de la feria Motor Aventura es la zona reservada a vehículos overland. Se trata de vehículo 4x4 acondicionados para poder pernoctar en ellos. “El overland está de moa, pero el overland 4x4 lo está más aún”, explicó Nadal, que apuntó que en esta ocasión se ha reservado una zona específica para que los practicantes de esta modalidad de viaje puedan compartir sus experiencias.

Bajo la sombra del toldo desplegado desde el lateral de su imponente camión amarillo, José Expósito aseguraba ayer que este tipo de vehículos proporcionan, sobre todo, sensación de libertad. 

Expósito, procedente de la Comunidad Valenciana, explicaba ayer orgulloso que se trata de camión Unimoc, “un Mercedes que pertenecía al ejército alemán. Era una ambulancia. Y ahora está transformado a camper”.

Debido a las limitaciones que supone circular con un vehículo así de voluminoso por España a consecuencia de los árboles y las ramas, Expósito prefiere viajar por África, que es “el sitio donde se desenvuelve mejor”, dijo, en referencia al “desierto, el Atlas o Marruecos”. 

Este viajero lleva 16 años “bajando a Marruecos” donde ha “encontrado la felicidad” que supone viajar con una “libertad impresionante de ir por donde uno quiere”. A esta sensación ayudan, y mucho, las características del vehículo ya que se trata de “un camión 4x4 con bloqueo de los diferenciales” y su propietario aseguraba que tiene más capacidades que los propios todo terreno. “No tiene límites”, dijo. Pero sus expediciones no se limitan al territorio africano. Expósito también es habitual de las sierras turolenses. “A Teruel vengo mucho. Lo conozco mucho. Pero tiene los límites por su altura de los árboles”, aseguró el viajero que ha conducido su overland por “Peñarroya con medio metro de nieve”.

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