EFE
Si en 2025 fue el año de la inteligencia artificial amenazando puestos de trabajo; el 2026 viene marcado por las actuaciones del presidente de Estados Unidos. Siempre se dice que “tenemos lo que nos merecemos”, pero no creo que nadie se merezca un presidente que lleve semejante carga de delitos de esos que te revuelven el estómago, que sólo puede hacer una mala persona. Entre los casos penales que tiene abiertos hay: 34 cargos por falsificación de documentos de registros comerciales con evidencias de pagos para suprimir información negativa y socavar la integridad de las elecciones de 2026; 7 cargos en virtud de la Ley de Espionaje, por obstrucción de la justicia, destrucción o falsificación de registros, conspiraciones y declaraciones falsas, porque tomó documentos clasificados de defensa nacional de la Casa Blanca después de dejar el cargo y se resistió a devolverlos; cargos por interferir en las elecciones de 2020 por conspiración para defraudar a Estados Unidos y obstruir un acto oficial, cuando intentó explotar la violencia y el caos en el Capitolio y violar la ley para retrasar la victoria del presidente Joe Biden; 13 cargos por solicitar la violación del juramento a un funcionario y hacerse pasar por funcionario y por conspirar para perpetrar declaraciones y escritos falsos con el fin de presentar electores falsos para ganar las elecciones de 2020; y seguro que me dejo algo por ahí.
A todo esto, hay que sumarle el caso Epstein, que contiene las acusaciones de violación a menores por parte de Trump. A finales de año se desclasificaban 30.000 páginas en las que se puede ver cómo Trump es un depredador sexual. Estos documentos, a pesar de estar incompletos, mutilados y censurados son una auténtica bomba nuclear. Declaraciones de mujeres que aseguran haber sido violadas por Trump, de las que se han borrado o censurado detalles sobre sus identidades. Declaraciones de un conductor de limusinas que lo oyó hablar por teléfono y, tal era el contenido y lo que se oía, que estuvo a punto de parar para explicarle un par de cosas; lamentablemente no lo hizo, supongo que salvaguardar la vida es uno de los principios básicos de supervivencia, con este tipo hay que andar así.
Hay declaraciones de personas que conocen a mujeres violadas por Trump que no quisieron denunciar porque literalmente decían que las iban a matar. Una de estas mujeres fue hallada muerta, asesinada con la cabeza destrozada, los investigadores que acudieron al lugar de la muerte dicen que no podría ser un suicidio, pero el forense declaró oficialmente que la mujer se había quitado la vida. Este es uno de los casos que no se sabe si, ahora que han surgido estos nuevos documentos, se reabrirá.
El señor Epstein le llevaba a Trump niñas, ¡niñas de 14 años!; buscaba chicas jóvenes y atractivas. La red de pederastia de Epstein, amigo íntimo del presidente Trump, revela relaciones estrechas con Larry Nasar, el médico osteópata del equipo nacional de gimnasia de EEUU que abusó sexualmente de cientos de niñas y jóvenes durante más de 20 años. Epstein le escribió desde la cárcel a este nauseabundo señor: “Nuestro presidente también comparte nuestro amor por las chicas jóvenes y atractivas. Cuando una joven belleza pasaba cerca, a él le encantaba manosearla”.
Yo no puedo entender cómo, con tantas evidencias, la gente no empieza a pensar que quizá haya algo de verdad. Es inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero lo que estamos viendo es que no le importan las vidas humanas: Gaza, donde no ha terminado todavía, allí siguen sufriendo ante la mirada distraída del mundo; y ahora América Latina, Groenlandia... Tiembla el mundo a su paso. ¿Son sus últimos estertores antes de su sustitución?, ojalá sea así.
A todo esto, hay que sumarle el caso Epstein, que contiene las acusaciones de violación a menores por parte de Trump. A finales de año se desclasificaban 30.000 páginas en las que se puede ver cómo Trump es un depredador sexual. Estos documentos, a pesar de estar incompletos, mutilados y censurados son una auténtica bomba nuclear. Declaraciones de mujeres que aseguran haber sido violadas por Trump, de las que se han borrado o censurado detalles sobre sus identidades. Declaraciones de un conductor de limusinas que lo oyó hablar por teléfono y, tal era el contenido y lo que se oía, que estuvo a punto de parar para explicarle un par de cosas; lamentablemente no lo hizo, supongo que salvaguardar la vida es uno de los principios básicos de supervivencia, con este tipo hay que andar así.
Hay declaraciones de personas que conocen a mujeres violadas por Trump que no quisieron denunciar porque literalmente decían que las iban a matar. Una de estas mujeres fue hallada muerta, asesinada con la cabeza destrozada, los investigadores que acudieron al lugar de la muerte dicen que no podría ser un suicidio, pero el forense declaró oficialmente que la mujer se había quitado la vida. Este es uno de los casos que no se sabe si, ahora que han surgido estos nuevos documentos, se reabrirá.
El señor Epstein le llevaba a Trump niñas, ¡niñas de 14 años!; buscaba chicas jóvenes y atractivas. La red de pederastia de Epstein, amigo íntimo del presidente Trump, revela relaciones estrechas con Larry Nasar, el médico osteópata del equipo nacional de gimnasia de EEUU que abusó sexualmente de cientos de niñas y jóvenes durante más de 20 años. Epstein le escribió desde la cárcel a este nauseabundo señor: “Nuestro presidente también comparte nuestro amor por las chicas jóvenes y atractivas. Cuando una joven belleza pasaba cerca, a él le encantaba manosearla”.
Yo no puedo entender cómo, con tantas evidencias, la gente no empieza a pensar que quizá haya algo de verdad. Es inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero lo que estamos viendo es que no le importan las vidas humanas: Gaza, donde no ha terminado todavía, allí siguen sufriendo ante la mirada distraída del mundo; y ahora América Latina, Groenlandia... Tiembla el mundo a su paso. ¿Son sus últimos estertores antes de su sustitución?, ojalá sea así.
