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Sofía González Millán

El día 10 de octubre se conmemora el Día de la Salud Mental; creo que este nombre se queda corto ante la complejidad de lo que es el ser humano, no solamente somos un cerebro que genera pensamientos, ni se nos puede reducir a una mera conexión de neuronas, hay más aspectos dentro de la salud psicológica que no solamente dependen de la mente.

En muchos casos se intentan arreglar los problemas psicológicos actuando solo sobre los procesos mentales y se olvidan de una parte fundamental del ser humano, las emociones, las que dicen que son la forma de comunicarse del alma, el lenguaje con el que nuestro cuerpo nos habla.

Piensa por un momento en una persona a la que quieras mucho, lo primero que hace el cerebro es traer la imagen de esa persona, a continuación viene la emoción, puede ser amor, alegría, diversión o una mezcla de todas, entonces sentimos en el cuerpo una sensación de bienestar, respiración profunda o incluso una sonrisa.

Hazlo ahora con una persona que te cae mal, comprueba cuáles son las emociones que afloran y qué reacciones produce en tu cuerpo. Con este ejemplo tan simple se puede ver como mente, emociones y cuerpo físico están unidos y cómo funcionan.

Las enfermedades físicas son más visibles, y quizás están (si podemos decirlo así) “mejor vistas” que las enfermedades mentales. Cuando alguien dice que le tienen que operar de la espalda todo el mundo responde de una manera normal, pero si alguien dice, por ejemplo, que tiene un trastorno de ansiedad se genera un silencio como si se hubiera dicho algo demasiado personal, como si al decirlo la persona nos generara una incomodidad porque no sabemos bien qué decir.

Por fortuna las enfermedades psicológicas se van normalizando, ya hay muchos famosos que hablan de ellas, que deciden decir qué les pasa y qué tratamiento han tenido, es una manera de ver que todos somos humanos y que ni la fama ni el dinero te libran de tener este tipo de enfermedades.

Ahora viene la parte fundamental de todo esto, los psicólogos somos muy necesarios en este momento, cuando no es la pandemia, es la subida de la luz, los desahucios, los trabajos precarios, la infertilidad o la activación de un volcán.

El sistema público no tiene los suficientes profesionales en psicología necesarios para dar respuesta a todas las personas que requieren de su ayuda, por eso la actividad privada ha sido una de las opciones de los que requerían atención inmediata.

Pero a veces el coste de las sesiones hace que muchas personas queden fuera de esa opción, así nos encontramos con médicos de cabecera que están haciendo de psicólogos cuando no debería ser su función.

¿Hasta cuándo tendremos que esperar para que la enfermedad mental/emocional sea considerada como una enfermedad relevante?

Puede que detrás una enfermedad física nos encontremos con necesidades emocionales que no han sido resueltas.

Así como una mente sana puede generar un corazón feliz, una mente enferma puede generar un corazón enfermo.

En este momento existen multitud de técnicas psicológicas novedosas que permiten un tratamiento más eficaz, con menos tiempo y grandes resultados. Hay esperanza para muchas personas que lo están pasando verdaderamente mal, pero primero necesitamos que la psicología sea reconocida como parte esencial del sistema de salud.

Ahora os planteo otra pregunta: ¿puede el hecho de vivir en una zona rural ayudar a no tener una enfermedad mental?

Vivir en una zona rural puede ayudar a vivir una vida más tranquila, sin ruidos (que favorecen el descanso), cerca de la naturaleza, respirando aire más limpio… etc. Pero eso no quita que también pueda existir estrés, ansiedad, depresión y casos más graves. Los traumas y heridas emocionales están con nosotros independientemente de donde vivamos.

He leído una frase que me ha gustado mucho, no sé el autor/a, “No podemos estar en modo supervivencia, tenemos que estar en modo crecimiento”. Muchas personas caminan sobreviviendo, cuando en realidad si tuvieran un tratamiento y una terapia adecuada, podrían tener más recursos para caminar en el camino del disfrute.

Espero que en un tiempo no muy lejano las personas responsables del ámbito de la salud hagan que existan más servicios para que todos poseamos una mente más sana y un corazón mucho más feliz.

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