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Repaso Repaso
EFE

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Víctor Guiu
Miles de luces para un diciembre como otro cualquiera. Las velutinas y la estupidez colonizan el continente. Las ansiadas vacaciones son un recuerdo y el facherío internacional controla el mercado de las redes sociales. Los que más tienen invierten en fondos buitre y ladrillo. Los que menos, ingresan en las cuentas de aquellos la mitad de lo que ganan. O más. Fuga de capitales… al que más tiene. Es el mercado, amigo. A estas alturas solo Sánchez se cree que tras la caída en desgracia de sus dos últimos secretarios de organización y el mierdín de Forestalia no pasa res. Y su único mensaje: que viene el lobo. Para echarte la culpa a ti de sus actos y desmanes. Por acto u omisión, si la situación fuera formal debería de estar en su casa. Pero la situación no es normal. Frente a ellos, una oposición inoperante y falaz, rayana las más de las veces en la más iletrada chabacanería. 

La mentira como opción. La liberalización y la privatización como política. Esquilmar las arcas. La banca gana…  Y la privatización mata. Además, demostrado está, no gestiona mejor. Pero les llena las cuentas a ellos y a sus amigos. Para eso llegaron a la política. La opción liberal es perder derechos y servicios con el beneplácito de los tendidos más pobres y el aplauso de los que se piensan clase media. La narrativa imperante, el triunfo de los que vocean loas a sus amos, aquellos cuya capacidad crítica ha sido asumida por manipuladores sádicos; psicópatas gobernantes de comunidades autónomas con patente de corso en la realidad paralela que vivimos a diario. Poder judicial al servicio del gran capital. A ver si llaman a los Montoro, M.Rajoy, Ayuso (-7291), Mazón o Revueltas. Si eso cuando pasen las elecciones, que las habrá.

Polarización al cuadrado; el que tengo aquí colgado. Manifestarse contra dictaduras de IA con la bandera del pollo a mano. Lladós y el Xokas venden mucho aunque no sepan de nada. No es nuevo. Ahora se dispara.

Hablar de criterio sin referentes es complicado. Más complicado es perderlo todo y echar la culpa a tu clase. En eso han ganado. Y no me vale lo mejor de lo peor, ni la educación destrozada por décadas de gurús sectarios y maliciosos con cátedra y micro. Soy ya muy viejo para caer en el error. Ojalá el gobierno hubiese sido socialcomunista. Al menos así se podría defender sin taparnos la nariz.