EFE
Miles de luces para un diciembre como otro cualquiera. Las velutinas y la estupidez colonizan el continente. Las ansiadas vacaciones son un recuerdo y el facherío internacional controla el mercado de las redes sociales. Los que más tienen invierten en fondos buitre y ladrillo. Los que menos, ingresan en las cuentas de aquellos la mitad de lo que ganan. O más. Fuga de capitales… al que más tiene. Es el mercado, amigo. A estas alturas solo Sánchez se cree que tras la caída en desgracia de sus dos últimos secretarios de organización y el mierdín de Forestalia no pasa res. Y su único mensaje: que viene el lobo. Para echarte la culpa a ti de sus actos y desmanes. Por acto u omisión, si la situación fuera formal debería de estar en su casa. Pero la situación no es normal. Frente a ellos, una oposición inoperante y falaz, rayana las más de las veces en la más iletrada chabacanería.
La mentira como opción. La liberalización y la privatización como política. Esquilmar las arcas. La banca gana… Y la privatización mata. Además, demostrado está, no gestiona mejor. Pero les llena las cuentas a ellos y a sus amigos. Para eso llegaron a la política. La opción liberal es perder derechos y servicios con el beneplácito de los tendidos más pobres y el aplauso de los que se piensan clase media. La narrativa imperante, el triunfo de los que vocean loas a sus amos, aquellos cuya capacidad crítica ha sido asumida por manipuladores sádicos; psicópatas gobernantes de comunidades autónomas con patente de corso en la realidad paralela que vivimos a diario. Poder judicial al servicio del gran capital. A ver si llaman a los Montoro, M.Rajoy, Ayuso (-7291), Mazón o Revueltas. Si eso cuando pasen las elecciones, que las habrá.
Polarización al cuadrado; el que tengo aquí colgado. Manifestarse contra dictaduras de IA con la bandera del pollo a mano. Lladós y el Xokas venden mucho aunque no sepan de nada. No es nuevo. Ahora se dispara.
Hablar de criterio sin referentes es complicado. Más complicado es perderlo todo y echar la culpa a tu clase. En eso han ganado. Y no me vale lo mejor de lo peor, ni la educación destrozada por décadas de gurús sectarios y maliciosos con cátedra y micro. Soy ya muy viejo para caer en el error. Ojalá el gobierno hubiese sido socialcomunista. Al menos así se podría defender sin taparnos la nariz.
La mentira como opción. La liberalización y la privatización como política. Esquilmar las arcas. La banca gana… Y la privatización mata. Además, demostrado está, no gestiona mejor. Pero les llena las cuentas a ellos y a sus amigos. Para eso llegaron a la política. La opción liberal es perder derechos y servicios con el beneplácito de los tendidos más pobres y el aplauso de los que se piensan clase media. La narrativa imperante, el triunfo de los que vocean loas a sus amos, aquellos cuya capacidad crítica ha sido asumida por manipuladores sádicos; psicópatas gobernantes de comunidades autónomas con patente de corso en la realidad paralela que vivimos a diario. Poder judicial al servicio del gran capital. A ver si llaman a los Montoro, M.Rajoy, Ayuso (-7291), Mazón o Revueltas. Si eso cuando pasen las elecciones, que las habrá.
Polarización al cuadrado; el que tengo aquí colgado. Manifestarse contra dictaduras de IA con la bandera del pollo a mano. Lladós y el Xokas venden mucho aunque no sepan de nada. No es nuevo. Ahora se dispara.
Hablar de criterio sin referentes es complicado. Más complicado es perderlo todo y echar la culpa a tu clase. En eso han ganado. Y no me vale lo mejor de lo peor, ni la educación destrozada por décadas de gurús sectarios y maliciosos con cátedra y micro. Soy ya muy viejo para caer en el error. Ojalá el gobierno hubiese sido socialcomunista. Al menos así se podría defender sin taparnos la nariz.
