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Javier Lizaga

La primera pista, ya lo han dicho los de Nos an Soltao, es que no han venido ni los de la despedida de soltero que siempre quieren celebrar la Vaquilla, la semana de antes. No ha habido cohetes, ni concierto, ni merienda de los abuelos, aunque si echáis de menos la muchedumbre es cuestión de subir a Fuente Cerrada un rato. Se ha jodido el invento, incluso para los que se iban a Canet, que han perdido enemigo y días de vacaciones. Nunca existieron las playas vacías. Lo máximo es acertar y que te toque el apartamento cerca del puesto de periódicos y de algún súper, donde no te atraquen antes de entrar.

Ya lo advierte Fendetestas, Alfredo Landa, cuando le pregunta su colega por sus inicios como bandido en El bosque animado: “Lo malo que por el bosque sólo pasan pobres, pero ya verás cuando asalte la casa del cura”. Solo nos faltaba hacernos ecologistas, ya advertía Sabina que tenemos de todo, “pobres exquisitos, ricos miserables”. Quería presentarles a un tipo raro: Joaquín Araujo. Lleva plantados tantos árboles como días ha vivido, es guionista, divulgador, naturalista…en general, un militante de la naturaleza porque he de confesarles que abandoné su currículum en la página 23, de las 36, y que solo le he leído un poco, ahora que sé que tiene 107 libros. Acaba de publicar Los árboles te enseñarán el bosque.

Dice Araujo, cosas tan locas, como que hay que “emboscarse” y que no hay mejor monje zen que un árbol. Con la humildad que te da saber que nadie posee un paisaje entero, pero nada te da más posesión de ti, dice, que mirarlo. Nos recuerda que pasamos 6 millones de años trepando árboles y que si aprendimos a comunicarnos era para vencer la espesura y que si nuestros ojos distinguen hoy más tonalidades que los de cualquier otro animal era para distinguir los frutos maduros. Abomina los incendios pero pide que volvamos a disfrutar una siesta bajo un tilo. 

Este año que el mes de Julio César comienza tranquilo me parecía una buena opción. Plantea Araujo que igual la libertad es simplemente perderse en un bosque y que eso de estar informado, no es empaparse de las redes sociales, sino saber que ya es época de melocotón temprano. Si le preguntas de pandemias, recuerda que la vida es sólo una manera de guardar el equilibrio, algo muy efímero, puntualiza.