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De gala De gala
Imagen: Antonio García

Javier Lizaga

Antes de la alfombra, las vallas, los policias y los curiosos, cruzaron por allí dos señoras de camisetas chillonas y mochila a la espalda, ajenas al sarao, y que confirmaban dos verdades: siempre hay alguien haciendo deporte, siempre hay alguien de fiesta.

Teruel reunió ambos mundos, periodismo fofo (la tele engorda, literal), y sanotes olímpicos en un pabellón lleno de focos y alfombrado, pero con silla blanco chiringuito, un guiño televisivo. Jesús Álvarez arrancó la Gala Nacional del Deporte confirmando que “Teruel Existe”, detalle de gran orador, y “que está cerca”, suponemos en taxi. Le respondieron los tambores y bombos que era lo mejor que se podía decir.

El primer premio se lo llevó Susana Rodríguez, medalla de oro en triatlón y médica con visión muy reducida en sus ojos. Tantos méritos abrumaron al presentador que le preguntó “por el Coronavirus” y pensamos que sorprender no siempre es bueno.

Recogió otro premio Garci, aun no sabemos el motivo, pero habla bien, nos dejó inquietos cuando dijo que “Teruel era la tierra de Buñuel, que siempre le recibía con los brazos abiertos”. Todos dudamos si era anterior o no al Turiasaurius.

Seguía la gala, seguían los discursos, que atendimos con mucha atención. Nuestra alcaldesa recordó que tenemos aviones, dinosaurios y estrellas y pareció, por un momento, que todo era alegría. El presentador, muy tiki tiki, acuñó después un “Teruel, la ciudad del amor, y todas esas cosas”, y sonó al niño de “El sexto sentido”.

La tercera parte de la gala fue una demostración de la capacidad de sprint. Alguien debió darse cuenta de que entre bromitas, magos y promos iban pasados de tiempo y que antes de cenar había que vaciar la mesa de premios.

La gala pasó a homenaje a jubilados, porque se les aplaudía mucho, pero no se le dejaba hablar a nadie por miedo a que se enrollaran. Incluso un premiado insistió y se llevó tal bronca que hubiera sido más poético que lo inmovilizara Ángel Loras.

Así las cosas, las de Teruel, para una vez que vienen Casillas, Mireia, Carolina Marín o Felipe Reyes ni pudimos escucharles.

Entonces pensamos, como las caminantas, que la vida es un ir y venir.