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Javier Hernández-Gracia

La creación posiblemente sea una de esas cosas que me hacen mirar al género humano con la expectativa de pensar que es más lo bueno que lo malo en el deambular de la vida, luego están los informativos y Ferreras, que cada día me quitan las ganas de pensar que hay algo bueno en la humanidad, directamente me quitan las ganas de pensar, pero en eso y en lo de estar sin hacer nada, todavía no he encontrado el botón de apagado.

Por eso me aferro a creaciones pasadas y a las presentes, las futuras como dice Toquinho necesitan de ese lienzo que colorear. En las pasadas emerge la figura indiscutible de Segundo de Chomón, sin que ahora mismo nadie del mundo del cine entregado o amante, discuta que es un genio, como me decían en Valencia en plena efervescencia previa a los Goya “Un puto Genio”. Y yo lo creo con absoluta entrega, de hecho me parece siempre interesante buscar la parte más imaginativa que ofertan los genios con su obra, intentar meterse en su piel, aunque sea del todo imposible, pero el trucaje literario es libre y de colores si te descuidas.

A ello me puse en el último número de VerdeTeruel, y lo hice porque genio, ciudad y cine son para mí trascendentales, sin pretender hacer historia pues somos la escoria que aún puede quemar como diría Aute, un creador es quien pone empeño en aportar nuevos matices al arte, esto así muy resumido. Y para esta aventura tuve más artistas, más arte, más trucos y más pasos de manivela de los que pudiera soñar. El travelling de toda esta historia entre luces y planos y contra-planos discurrió con el mejor fotógrafo posible y con el mejor actor que uno pudiera soñar. Poder trabajar al lado de Nacho Navarro enfundando en cámara y proyecto es de las cosas de las que uno no se cansa, porque a las formas y maneras del desarrollo de cada paso se une con solvencia, lo que piensa, cómo piensa y lo que lleva a esas espaldas de sol de Montalbán entre el Martín y el carbón.

En esto del cine lo del “encasillado” se tiende a mentar sobre todo en la industria de Hollywood esa que como digo en clase, es sobre todo una industria que en ocasiones hace arte; papeles encasillados, actores, guiones y luego están Los Simpson que son otra cosa. Aquí desarrollar arte con la serena contribución de Gonzalo Montón en el papel de Segundo Víctor Aurelio, obliga a no liarla excesivamente en lo narrado y sobre todo al buen fin de la aventura, porque nada puede salir mal con esa sinergia al objetivo, a la ciudad de luces y cierzos y sobre todo a la construcción de ese relato donde al menos siempre supe que los comodines de imagen y papel interpretativo estaban en las mejores manos.

Creo que el turismo cuando entra en contacto de lleno con la cultura se enriquece, por eso el proyecto de VerdeTeruel me pareció emocionante, sería la expresión que lo define. Volviendo al arte dentro del arte, nadie discute los hechos históricos, el cómo fueron y no el cómo nos gustaría, en esto hay también gente de la cultura a la que le gusta ser deidad y a veces no cuenta la historia como transcurre sino como le gustaría que transcurriera, de algunos políticos mejor no mentar, alguno y alguna siguen instalados en eso de que José Bonaparte era un borrachín sin que les alcance que traer las ideas de la ilustración a España no era traer una bodega de Burdeos. Pero seremos prudentes, que nos estamos jugando muchos proyectos culturales de peso y la paz mundial, y todo esto no cierra la puerta más literaria o romántica del recorrido, al contrario, turismo, viajero e interés se unen para hacer de lo nuestro un atractivo para los que nos miran.

La teatralización como gancho es un factor en el que el cine descansa en cierta manera, el cine cuenta historias, aventuras, romances y te hace reír o llorar según la trama, el cine te mete el miedo en el cuerpo cuando el octavo pasajero se come a la tripulación y menos cuando Bela Lugosi muerde a su bella víctima, ya no hay vampiros como él; pero quedan artistas, y genios de los nuestros los cercanos y gente que se implica en darlos a conocer. Nacho Navarro es historia de la fotografía, del cine, del arte y de muchas cosas, y Gonzalo Montón mantiene vivo a Chomón, y sobre todo lo expande a las jóvenes generaciones con una labor didáctica que debe entenderse como algo fundamental, leer y saber del pasado para afrontar el futuro

Al final el arte piensa en el turismo como cultura o la cultura como turismo, será cierto eso del turismo cultural, que se lo pregunten a los de Málaga; en este caso, el nuestro de la mano de dos hombres de cultura tiene el recorrido de un genio del cine, que nació en Teruel y eso ya es mucho y que brilló con luz propia dejando para la posteridad mariposas y mimosas, en un momento en que había genios contando viajes a la luna, grandes naciones en pleno nacimiento narrativo o rememorando emperadores hijos de la revolución francesa. Pero quiero terminar estas líneas con otro genio que unió para la historia del arte un escalinata y una ciudad Odessa que hoy lloramos con amargura.