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Javier Hernández

Empiezan los movimientos, cada cual comienza a perfilar su desembarco en la plataforma Chachi-Piruli, el Toxico la Rancia, el Vivales y toda esa estirpe que quieren hacer de determinados puestos un modus vivendi, cierto es que en Caverna como si de la Minesota profunda se tratara no es difícil postularse, es más ya hace años que se creo algo que yo llamo el “urbacinismo” que solo sirve para que un jeta de dimensiones bíblicas tenga escaparate mediático, sin que la vida de los habitantes de Caverna y su suburbio de influencia noten la acción de esta corriente y no la sienten porque solo sirve para que el Gurú salga en la prensa o se reúna con variopintos dirigentes.
Yo siempre leo con atención los manifiestos en la red, que, con asiduidad también se venden en alguna prensa local, en ellos se nota que ha habido una solida educación religiosa contra la que hay rebeldía en sus autores, pero ese poso queda y es perfectamente perceptible, el primer protagonista lleva por nombre Toxico, posiblemente en la sociedad de Caverna actual no tendría mucho recorrido pero el condado de Caverna al igual que el resto del mundo, hizo suyo lo de: Y al Quinto Milenio nacieron las redes sociales, y claro, Toxico que debería estar retirado en una placentera jubilación, tiene ese balcón para hacer manifiestos, recordar que sus sagradas escrituras son las buenas, que una cosa es lo que digan los técnicos (pérfidos hijos de Satanás en su mayoría piensa) y otra cosa es la que diga él o los suyos, que por cierto son cuatro, porque Toxico con esos cuatro está como decía Martes y 13 en todos los Belenes. Las redes que para el futuro serán el deposito de informaciones sublimes  lo harán merecedor de la beatificación en la historia, así lo cree Toxico, el problema es que la Historia suele escribirse después y con los datos que manejamos, manipular a cuatro almas cándidas no da derecho a subir a los altares ni siquiera a los del recuerdo.
En el fondo estamos contemplando una camada de perros asilvestrados. Con Toxico viaja el típico vividor cuyo historial se centra en haber saltado de centro en centro juvenil/cultural o de barrio, de la mano de las cotas de poder del partidete de turno, un elemento crecido en una Metrópoli mayor en número de habitantes que buscando seguir en el cuento, se coloca en la pequeña comunidad provinciana, a saber, me meto en la candidatura oportuna y ya apuñalaré a quien haga falta, se dice a sí mismo y actúa con decisión, este tipo de vago y maleante es como una garrapata cuya forma de actuar es sencilla, las ideas de los demás, las hago mías cuando ha pasado un tiempo prudencial, las iniciativas de los demás las hago mías cuando ha pasado prudencial tiempo y de vez en cuando tengo una salida de tono con la intención de que redes y prensa me hagan caso de una vez. Total como pasa con Tóxico, siempre tendré gente que se titula amante de los gatos, la grava de río, de los periquitos o de los rosales y arbustos a la que podré manipular.
Naturalmente en toda manada asilvestrada que se reconozca, tiene que haber una persona rancia, yo a la Rancia la he tenido cerca, persona de dudosa higiene personal, por el fétido olor que desprende, pero eso es privativo de cada cual, cada uno se lava como quiere y si el modo de vida rancio implica no lavarse pues tendremos que respetarlo, total con no acercarse pues listo, al igual que la raíz del pelo es incomoda de ver, pero entiendo que mamá cuando paga la pelu pues tema visual queda solucionado. Mentalmente es mas preocupante la ranciedad como actitud, está claro que la pretensión es colocarse en un chiringuito, por eso se anuncia como elegible, de ahí que sea de los primeros movimientos detectados en la plataforma Chachi-Piruli que nos promete que ellos van a sacar a Caverna de la decadencia a la que la somete Minesota o los halcones del Congreso, se detecta que la Rancia se está posicionando, total parece que el plan es sencillo, cuatro asociaciones tipo social/cultural de amiguetes que nos den visión y de ahí a colocarse en el número tres de la lista es un simple paso, como con las vainas de la película La Invasión de los Ultracuerpos. Las personas como esta no suelen engañar pero siempre encuentran “pardillos” como sustento de escudería.
El resumen, un plan Zombi,  que consiste en manifestar el entusiasmo con Chachi-Piruli, la marca comercial que se presenta como de todos y para todos, pero que se administra por unos pocos, y sobre todo que se apoya en mentes cuya ventilación deja mucho que desear, porque en el fondo hay un denominador común con lo tradicional que representan Telma y Shelma, que es no saber que hay vida fuera de Caverna ni de Minesota; en otros sitios hay bellas colectividades, armónicas, con mobiliarios hermosos donde la gente disfruta y vive su día a día (pandemias aparte), pero estos al igual que aquellas no lo saben, el tema es destruir, arrogarse en el pedestal del defensor que no defiende,  ellos se piensan ungidos iluminados aunque no lo sean, es de ese perfil que recuerda al  dependiente de la tienda de Comics de los Simpson, especialista en no hacer nada y torpedearlo todo, total el dependiente ya no está (por fortuna) ya no tiene el flamante Iphone que le regaló el sistema por ser señoría, ahora la situación presenta este otro legado, una camada asilvestrada con el inventor del “Urbacinismo” organizando su tejido, su red, de presencia en la vida social y mediática de Caverna, comienza la cacería y las actitudes las veremos más temprano que tarde, mientras tanto a sacarle brillo a la armadura.