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Alan Lomax y el jotero Joaquín Peribáñez Alan Lomax y el jotero Joaquín Peribáñez
Joaquín Peribáñez y Alan Lomax

Alan Lomax y el jotero Joaquín Peribáñez

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Serafín Aldecoa

El día 6 de agosto de 1927, a las seis y cuarto de la tarde, el general Primo de Rivera, en esos momentos presidente del Gobierno tras su golpe de Estado de 1923, llegaba en un automóvil Hudson a las Minas de Libros donde departió con los mineros unos minutos buscando la foto que expresara la difícil simpatía del dictador hacia los obreros.

Unas horas más tarde arribaba a Teruel donde fue saludado por las autoridades que le habían preparado un programa de actos entre los que destacaba un “banquete” en el Aragón Hotel, lugar lujoso recién estrenado. Al final el joven jotero Joaquín Peribáñez Hernández, nacido en Monreal del Campo en 1898, que se había desplazado exclusivamente con este fin a Teruel, entonó una ristra de siete jotas acompañado de la rondalla Los Amantes de Teruel aunque otras veces lo hacía con Los Chatos otra rondalla de su mismo pueblo.

Como era de esperar las letras de las jotas que cantó Peribáñez fueron de halago y agradecimiento al dictador por el viaje, su acción positiva hacia Teruel y concretamente esta: “Al gran Primo de Rivera/le da gracias Teruel/porque el Teruel-Alcañiz/se lo debemos a él”. Y ciertamente no le faltaba razón ya que la construcción del ferrocarril se inició por estas fechas aunque también es verdad que Peribáñez, a lo largo de su vida, cantó a tod@s polític@s independientemente de su ideología.

Parece ser que al militar y muy militar Primo de Rivera le encantaba oír cantar la jota aragonesa, especialmente por ese aire varonil que imprime la voz masculina, así que cuando pasaba por Monreal del Campo, pidió que Joaquín Peribáñez le cantara de nuevo y allá que fue el jotero: “Ayer te canté en Teruel/hoy en mi pueblo te canto/ que la Virgen del Pilar/ te acoja en su manto”. En total fueron cuatro las canciones interpretadas cuyas letras habían sido escritas por el “eximio poeta” -según la siempre aduladora prensa- Pedro Pilón, propietario y comandante de Infantería de Marina.

En esos momentos Joaquín Peribáñez era, junto a José Iranzo Pastor de Andorra, uno de los más célebres y prestigiosos joteros de la provincia cuya participación era reclamada por diversos municipios de la provincia. Así, su biógrafo oficial, José Hernández Benedicto (La jota en el Jiloca: cincuenta joteros por el Valle. CEJ 2010), que se encargó de glosar la vida y estilo de Peribáñez, contaba: “Durante más de treinta años fue el jotero preferido para la Fiesta de los Labradores que en Teruel se celebra en honor a San Lamberto. Y allí cantaba hasta que le decían basta, porque es perenne testimonio de familiares y amigos que jamás limitó una actuación por debilidad o afonía. Cuanto más cantaba, mejor tenía la garganta, afrontando con la mayor naturalidad las exigencias de las llamadas jotas bravas, en las que se revelaba el gusto, el poder y la maestría con que se hacía presente el huracán jotero”.

Carmen Peribáñez y la rondalla de Los Chatos

Pues bien, así como de Iranzo existen numerosas grabaciones sonoras y visuales de las actuaciones joteras, de Joaquín Peribáñez no se conserva ninguna salvo las grabaciones que realizó el folclorista y etnógrafo norteamericano Alan Lomax en el año 1952 cuando realizó su recorrido por Aragón. Sus extensa obra y sus trabajos por numerosos países son desconocidos para la gran mayoría de la población pero no por gente especializada en folclore.

La editorial aragonesa Prames inició su colección Aragón LCD con el libro-disco Aragón visto por Alan Lomax en 1998  y en él recogió las grabaciones realizadas por Lomax  ya hacía varias décadas. Los intérpretes eran de lo más granado de toda la región aragonesa pero no solo de la jota, también de otras variedades musicales como la del célebre vecino de Yebra de Basa, Alfonso Villacampa, tocando el chiflo y el chicotén, un instrumento poco conocido por estas latitudes. Su imagen, aparecida en la portada del disco-libro nos informa de la riqueza musical de la tierra aragonesa.

Curiosamente Lomax, que viajó por Europa (Italia, Alemania, Irlanda...), inició sus grabaciones en Palma de Mallorca donde actuaba el grupo folclórico de Educación y Descanso y donde grabó al Pastor de Andorra. Tras enterarse de la profesión de Iranzo, le pidió que repitiera los gritos que dirigía al ganado y a los perros cuando salía al campo.

El disco-libro de Lomax

Cuando regresó a Aragón recorrió numerosos pueblos de la geografía aragonesa grabando, entre otros, a joteros renombrados de Zaragoza como el Royo del Rabal, Pilarín Bueno o Jesús Gracia, mientras que en Albarracín grabó los célebres Mayos.   

Finalmente, Lomax llegó a Monreal del Campo donde se entrevistó con Joaquín Peribáñez al que grabó tres jotas (Un baturro en la Ribera, Se me olvidan los ramales y Todas las mañanas voy), una a su hija Carmen (Cuando vuelva de la siega) y otra colectiva (Somos hijos de Monreal) con la familia Peribáñez acompañada con la rondalla de Los Chatos, las únicas jotas que han quedado grabadas de los cientos que interpretó a lo largo de su dilatada vida pues falleció en 1969.

Gracias a la editorial Prames, pero sobre todo a Alan Lomax, podemos escuchar actualmente la voz original del gran jotero Joaquín Peribáñez y de su hija Carmen, realmente olvidados fuera de su pueblo natal.

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