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Javier Hernández

Los días y las semanas son esa sucesión que suman siempre aunque uno no quiera. La resultante en años aporta conjuntos que tienen una pizca de emoción, mucho de anodino, bastante de normalidad y poco de reflexión, al menos no tanta como sería lo recomendable. Decía Joan Manuel Serrat que de vez en cuando la vida nos besa en la boca y a colores se despliega como un atlas, pero en ocasiones no, y el conejo que la vida saca de la vieja chistera es de plástico del malo y está fabricado con residuos contaminantes.
Y sin discutir al Juanito, de vez en cuando la vida te pega un estacazo, te da un sopapo y el sueño escurridizo se torna pesadilla de difícil digestión. Al final pudiera ser que hacerse mayor lejos de ser un conjunto de parabienes, sea una maldición de circunstancias. Como dice mi músico de cabecera Dídac Martí-Filosía: Las circunstancias son una puñalada trapera que nunca te esperas y que llega por sorpresa para sacar ese estado de Catarsis donde hombre y precipicio tienen escasos momentos para dialogar y alcanzar soluciones. 
Las semanas duras, esas que se componen de segundod inapreciables, minutos eternos y horas teñidas de alcanfor, son la viva imagen de la mentada puñalada trapera que te encuentras al poner el pie en el suelo, o al doblar una esquina mientras oyes el rumor del Mijares o el Martín o tal vez el Turia. Pero depende de la actitud de cada cual para aguantar el acero perforando tu piel, y es entonces cuando miras y piensas que lo correcto es seguir tejiendo por lo sano (esto me lo enseño Natalia Alejandre, que ha pasado por semanas duras, y por tanto todos los que le tenemos un inmenso cariño también). Natalia de tejer sabe mucho y de mirar de frente con decisión lo que queda por tejer también, y ahí estaremos para lo que haga falta con un principio solido creyendo en ese hacer, viendo y sintiendo como tejer vence y el día a día nos lleva a luchar para triunfar. La pelea de la vida es algo que nos acompaña desde el minuto cero de la existencia, una rueda al más puro estilo de Carmina Burana. ¡Oh Fortuna!
El personal observa su entorno y muchas veces mira pero no ve, muchas veces respira pero no diferencia el aire puro del que no lo es. Recuerdo con nitidez cuando vi la colección diseñada por Natalia y repasé sus ideas para su participación en el Centenario de Manuel Pertegaz; cómo hacía hincapié en esa preferencia por los productos que aportan en la vida y no por lo que representan en la sociedad, y un principio resolutorio “una ropa que se sienta y sea parte de la vida y de los recuerdos”. A mí me parece que es una sencilla caricia de la filosofía de la vida, desde esa naturaleza que teje colores, aromas y aporta ideas, que es refugio de proyectos y sensibilidades, que trenza sueños con agujas o ganchillo, esa  es la partitura de piano que Natalia Alejandre es capaz de pasar a orquesta, y suena con sublimes acordes, y además el partido lo vamos ganando.
Están siendo días duros, que golpean, pero ante esos golpes no hay que cruzarse de brazos, hay que mirar de frente, tejiendo esperanzas, porque en determinadas luchas todos somos parte de la defensa, cada uno de una manera, pero que la escenografía de la batalla sea un todos a una. Por eso para mi Natalia es nítido ejemplo, me consta esa actitud de plantar cara a la adversidad. No solo tengo esa certeza, también que la creación ayuda y ella es creativa. Por tanto, las herramientas están ahí; ahora vendrán tiempos de tranquilidad y pronto pasaremos del obligado silencio al que obliga la recuperación a la risa del “hablar por lo sano”, y los ríos mencionados volverán a recoger toda esa creatividad, la de Natalia y mucha más gente que está comprometida con hacer de atuendos y objetos de nuestro día a día, arte, y por tanto calidad de vida. Así que pronto volveremos a tejer, seguiremos musicando, iremos de feria en feria con las bellas cosas de Perropeluca y tendremos caricias de lana, escenarios de minería y hasta aterrizaremos entre lombardos y toscanos con el diseño joven, el más joven que es el que se va a comer el mundo con lo natural como estandarte. Todos tranquilos y tranquilas, empezamos tejiendo por lo sano y seguiremos haciendo sostenibilidad por lo sano que es.