Síguenos
Javier Hernández
A raíz de la llamada nueva política, se comparaba a los partidos tradicionales con una escalera mecánica, uno se ponía ahí y cuando le tocaba pues sillón al canto. La referida nueva política anda en un proceso de mutación, como el virus, dado que uno de sus protagonistas está a punto de saltar por los aires, o mejor dicho, de mutar en formulas diversas; lo de las escaleras me parece una comparación muy válida si analizamos cómo se desarrollan algunas cosas, maneras o actitudes.
Termina un año donde en la política parece instalada la crispación como receta habitual, se miente como jamás se había mentido, se falsea, se grita y se insulta, anda lejos de aquellos principios recogidos por Platón en la República o por Aristóteles en su obra, por no mencionar a Confucio; ciertamente aquí no cabe tanta paz como postulaba enérgicamente el clasicismo griego, esto es más de gorrazo y al palomar, frase que firmaba Paco Corpas el entrenador que subió al Teruel por primera vez a Segunda B. Nos ubicamos pues en el punto más macarra de la política y la sensación es que tal encarnizada batalla entiende de sillones y poder, no de soluciones a los problemas, y cuando algún protagonista entra en la senda de intentar esas soluciones, es objeto de descalificación y mentira, y en eso tristemente vale todo; sin reflexión se saca la artillería más macarra y se insulta, se miente y se evoca una España irreal, donde al parecer vivíamos en una eterna Cabalgata de Reyes eso sí, obviando a Baltasar que es negro.
La persiana de este 2021 está lista para bajar, y hay vergüenzas que parece que no van con nosotros. La pudiente Europa contempla, como si no fuera con ella, cómo se destruyen 1.000.000 de vacunas de Astra-zeneca que han caducado sin ser administradas; esa maravillosa Europa cuya única preocupación es que se puedan celebrar sus fiestas patronales quiere estar vacunada, inmunizada, pero no le preocupa para nada la vacunación de países del tercer mundo; vamos, que a cierta clase política le preocupa mucho más hacerse la foto oportuna en el Facebook que el semejante; alguna a no tardar nos publicará en sus redes eso de “Hoy hemos repuesto el papel higiénico de los dispensadores de los WC de la estación de autobuses” con la oportuna locura de aplausos entres sus fans.
El 2022 será el año de la reformulación, el año donde el nivel de insulto y la actitud macarra podrá alcanzar límites de audiencia insospechados. En esa reformulación, el sortilegio de la España vaciada tendrá su primera gran prueba fuera del laboratorio y es que como decía Gabinete Caligari a la ribera del Duero existe una ciudad. Muchos piensan que estos encantamientos son nuevos, siento tener que ser yo el que rompa la magia de tal creencia; en realidad el tablero está definido y simplemente el embrujo solo consiste en cambiar unos enunciados por otros, es decir, pasar del regionalismo al localismo o si alguno lo prefiere al provincialismo, fulano pasa de ser regionalista a provincialista, más o menos queda así con matices.
Es muy posible que no vuelva por el momento a la más rabiosa actualidad aquello de que la política hace extraños compañeros de cama, pero eso circunscrito a lo que está por venir con la irrupción de esas aventuras electorales con la despoblación como estandarte pudiera cambiar; hay un hecho constatable y es que los partidos de ámbito nacional han sido incapaces de abanderar forma y estilo respecto a este tema (ni soluciones) hasta el punto de que los estudios demoscópicos son tremendos a la hora de aseverar que la ciudadanía los suspende en este asunto y además con malísima nota; por tanto son muchas las mutaciones por venir, aunque si hubiera una cátedra de mutaciones esta debería llevar el nombre del PAR, nadie ha mutado a lo largo de la historia con más conmoción, y lo que está por venir.
 El año que llama a la puerta viene con hambre atrasada, que decía Aute; al final esto es de crispaciones, garrulos y colecciones de temporada, aquí sí que es cierto que si el atuendo es en parte el espejo del alma. Hay quien necesita un apaño urgente, cierto es que si de quien se trata es limitada e inculta la empresa es por macarra, imposible.