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La Historia (XXV) La Historia (XXV)

La Historia (XXV)

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En vez de dedicarse a planchadora/o hacerse lavandera/ se dedicó al toreo esta señora/ y, al fin, se hizo torera./ Cada cual tiene un gusto diferente/y así vamos tirando/pero yo lo que opino, francamente,/ es que estaría mejor Lola fregando.

Estos ripios dedicaba el crítico taurino Ángel Caamaño, el Barquero, a Dolores Sánchez. Ya vemos que, por desgracia, esta mentalidad no ha cambiado con el paso de los años. La Fragosa nació, se cree, en 1866 en el sevillano barrio de Triana. Emigró, junto a sus padres, a Cádiz, volviendo doce años después de su nacimiento a la capital hispalense. Aunque a este espacios que ustedes me permiten escribir ya hemos traído distintos nombres femeninos, la Fragosa fue pionera en la tauromaquia escrita por mujeres, pues trató de que la tomasen en serio en el mundo bravo, siendo la primera en desechar la falda en su vestimenta, sustituyéndola por una especie de taleguilla. Contaba, además, la Fragosa con una cuadrilla compuesta por hombres que andaban bajo sus órdenes, y no en una cuadrilla compuesta de mujeres, como fue habitual con su antecesora Martina García, ni en un conjunto de señoritas toreras que actuasen dentro de las mojigangas.

Trabajaba Dolores como costurera y, siendo aficionada a la equitación, con varios conocidos del mundo equino, comenzó a torear becerras a las afueras de Sevilla o ejerció como alguacililla en plazas como las de Jerez de la Frontera o Sanlúcar de Barrameda en 1884. Un año más tarde, la Fragosa debutaba como becerrista en la plaza de toros de Constantina, donde mató un becerro con bastante éxito. Tras lidiar en diversas plazas como Alcalá de Guadaira o Jaén, la sevillana decidió dedicarse por completo a la tauromaquia. Su carrera no fue excesivamente larga, apenas cinco o seis años, pero lo cierto es que consiguió lidiar en plazas de gran importancia como Córdoba, Linares, Cádiz, Granada, Málaga, Valencia o Madrid, en la desaparecida plaza del Puente de Vallecas. Lo cierto es que La Fragosa fue ejemplo para otras mujeres torero, tanto coetáneas, como Josefa Blanco, la Temeraria, quien fue la primera mujer en lidiar en la Vistalegre bilbaína, la Garbancera, la Rubia o la Frascuela, siendo la primera mujer en ser portada en La Nueva Lidia.

La Fragosa tuvo, a pesar de la crítica y de los críticos, cierto nombre entre la afición gracias a su valor desmedido, que le conllevó diversas cogidas. Sobre su matrimonio, con el que llegó el punto y final a su carrera, existe cierta controversia: José María del Cossío, en su enciclopedia taurina, y basándose en informaciones de El Ruedo, semanario gráfico de los toros, dice que se casó con el torero Antonio Escobar, el Boto, con quien toreó en Cádiz. Sin embargo, según la escritora estadounidense Muriel Feiner, en su obra, La mujer en el mundo del toro (1995) sin embargo, lo hizo con Rafael Sánchez, el Bebé, quien fue su banderillero antes de tomar la alternativa, y con quien, asegura, tuvo un hijo que, a la postre, sería el torero José Rodríguez Sánchez, Bebé Chico, quien nació en Córdoba en 1870. De cualquier manera, Dolores Sánchez la Fragosa fue una pionera en la igualdad entre hombres y mujeres en la tauromaquia.