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Ángela Alcalá: Ángela Alcalá:
La vicerrectora de Estudiantes y Empleo de la UZ la semana pasada en la plaza de San Juan de Teruel

Ángela Alcalá: "El emprendimiento en los pueblos se ve como un aporte a ese lugar"

La vicerrectora de Estudiantes y Empleo de la UZ cree que los estudiantes tienen más posibilidades en el medio rural

Ángela Alcalá es la vicerrectora de Estudiantes y Empleo de la Universidad de Zaragoza y estuvo la semana pasada en Teruel para dar a conocer con la DPT los programas Desafío y Arraigo para el desarrollo de prácticas universitarias en pueblos de menos de 1.000 habitantes, a las que han presentado solicitud más de 200 estudiantes y han solicitado participar 42 empresas y entidades. Turolense enamorada de los pueblos de la provincia, Alcalá asegura que emprender en el medio rural tiene más posibilidades porque la gente del pueblo lo ve como un aporte a ese lugar.

- ¿Qué puede aportar un universitario al medio rural?
- Yo creo que juventud y una experiencia, una cultura, una manera diferente de vivir. Pienso que eso es lo más importante porque las personas que viven en estos entornos rurales están acostumbradas a vivir entre las familias y sus amigos e incorporan a estas personas en su vida diaria y los consideran como parte de ellos.

- ¿Así se lo transmiten los propios habitantes de los pueblos?
- A mí me sorprendió muchísimo cómo comentaban las personas que eran como sus nietos. Los entienden como propios de la familia por ese aporte de novedad, de frescura, de participación y convivencia. La gente cuando los recibe lo hace con agrado y empiezan a confiar en ellos y quitan ese pensamiento que tienen de los jóvenes que no saben hacer nada, que no trabajan, que solo quieren juerga, y los ven en un ámbito diferente y crean un clima de confianza que crea esa unión entre los jóvenes y los que viven en su mundo rural el día a día de una manera diferente a los que vivimos atropellados en la ciudad.

- Hay una retroalimentación entonces. ¿Qué les aporta el medio rural a estos jóvenes acostumbrados a un entorno totalmente diferente como es el urbano?
- Yo creo, y hablo por mi experiencia, que aporta ser capaz de vivir sin ver una tienda, de aprender con las personas del pueblo a jugar a las cartas, a no tener que estar todo el día con el Whatsapp sino a vivir de una manera diferente, a pasear y a estar en las conversaciones que se hacen por la tarde en estos pueblos. De repente te conviertes en un referente de saber, y piensas, yo importo aquí. Y la gente aporta a todas esas personas la posibilidad de conocer el pueblo, donde es respetado y lo incorporan a sus actividades, a pasear con ellos, a conocer la ribera del río. El pueblo lo que hace es enseñarle cuáles son sus costumbres, su cultura, su realidad diaria.

- El problema es que al final los jóvenes se van.
- O no.

- Pero que se queden es muy difícil después de hacer unas prácticas.
- Claro, pero lo que estamos viendo en el programa que ya se ha desarrollado desde hace cuatro años con la Diputación Provincial de Zaragoza, y es el modelo que ha copiado el Ministerio de Universidades, lo que entendemos es que cuando los conocen confían en estos jóvenes y los contratan.

Una estudiante que hizo primero el programa de Desafío y ahora el de Arraigo lo resumió diciendo que es una experiencia “brutal”, que me permite en el momento que estamos tan mal económicamente que a mí me hayan contratado y quiero quedarme aquí.

- Que permanezcan o que se asienten es otra cuestión, ¿no?
- Se quedarán, lo harán por un tiempo, no lo sé, pero estamos volviendo a estos pueblos donde de verdad vives relajado, no te persigue la prisa y sabes trabajar. Por las experiencias de mis estudiantes todos apuestan por quedarse en el sitio donde han estado realizando esas prácticas. Lo que nos dicen muchas veces es que han hecho prácticas en empresas, pero no es igual que en los pueblos.

- ¿Qué las diferencia?
- Yo creo que la cercanía, el respeto de la entidad donde la hacen. No es uno más, es la persona con nombres y apellidos. Le respetan su trabajo, les hacen partícipes de la información, los incorporan al día a día y pienso que los hacen protagonistas, y el hacerlos protagonistas permite que ellos se quieran integrar. No se piensa que es alguien que ha venido de prácticas, sino que ha llegado una persona con nombres y apellidos y acude a estar con los profesionales de esa empresa, a aportar lo que es su conocimiento y a integrarse en este grupo de trabajo, y ellos lo respetan como protagonistas.

- ¿Se dan muchos casos de contratación después de haber hecho las prácticas?
- Sí, en este momento con el programa Arraigo tenemos bastantes que están incorporando a sus empresas y a sus entidades al estudiantado. Actualmente estamos consiguiendo ese empleo y además que también nuestros estudiantes entiendan que pueden hacer emprendimiento en el medio rural.

- ¿Y para que se puedan arraigar qué más hace falta?, porque si el problema de la vivienda existe en las ciudades por los precios, en los pueblos no tienen dónde meterse a vivir porque no hay alojamientos.
- Eso es lo que tenemos que trabajar. Creo que las personas que tienen casas en los pueblos y que viven en ellos es importante que convivan. Cuando yo tuve mi primer trabajo en un pueblo de Teruel yo vivía con una persona que se acababa de quedar viuda y hacíamos como dos consultas, la que yo hacía en el médico todos los días, más la consulta que ella me montaba con sus amigas en casa para que no tuvieran que ir a la consulta y no me molestaran. Me decía que les tomase la tensión, y así aprendí a conocer a esas mujeres y me querían. Yo aprendí así a convivir con esa señora, con Asunción, que me hacía la comida, que me cuidaba como si fuera su hija y su nieta. Pienso que esto es lo que va a permitir en el entorno rural subsanar esta escasez de casas y de vivienda, que la gente que vive en ellos se abra a estos jóvenes y les permitan desarrollar su vida ahí. A lo mejor es por unos años, pero luego vuelves, porque yo siempre vuelvo a los sitios donde he trabajado y estoy orgullosa de haber trabajado en muchos de los pueblos de Teruel.

- ¿Tienen más posibilidad estos universitarios de emprender en el medio rural?
- Sí, porque apostarán por tí, porque verán que tiene un potencial y que el pueblo, la cultura del pueblo, la vida del pueblo o la vivencia de cada uno de ellos, desde el pastor al que trabaja en el Ayuntamiento, eso lo van a ver como aporte hacia el pueblo, que revierte en ese lugar. Creo que los jóvenes que son emprendedores van a tener un apoyo en los pueblos, estoy convencidísima. Así ha ocurrido ya en algunos de los pueblos de Zaragoza.

- Es una fórmula acertada entonces para combatir la despoblación.
- Es una fórmula y si no, el Ministerio de Teresa Ribera con el ministro Castells de Universidades, y la Conferencia de Rectores, no lo hubieran tomado de modelo. Es un modelo a seguir que va a estar en toda España.

- ¿Qué supone para la Universidad de Zaragoza que Campus Rural, impulsado por el Estado, se haya inspirado en su modelo de Erasmus Rural?
- Para el rector y para mí, que estuvimos los dos y nos fuimos con el alcalde de uno de los pueblos donde había estado uno de nuestros estudiantes, fue sentirnos muy contentos. Este programa empezó hace cuatro años y primero solo fue el de Desafío, de ir a hacer unas prácticas, que se ha convertido luego en otro programa de titulados, y está teniendo un auge no solo en Zaragoza sino aquí en Teruel.

Es que Teruel necesita que la gente vuelva a vivir en sus pueblos porque se vive bien. Que hayamos sido uno de los modelos a seguir por dos ministerios más la Conferencia de Rectores y que desde la Universidad de Zaragoza se haya lanzado este programa, y que las diferentes diputaciones que son las que conocen el territorio se impliquen es importante.

Las entidades se han  subido y nos recibieran con los brazos abiertos cuando vinimos a presentarlo al presidente de la Diputación de Teruel hace un año. Dijo sí desde el primer momento, y ese sí fue para nosotros el arranque en Teruel, aunque luego vino el covid y no pudimos. Pero yo sé que esto, que hoy tenemos casi 200 estudiantes para los programas en Teruel, y tantas empresas, va a ser el germen que va a ir a más y esto la provincia lo necesita. Yo creo que la Universidad de Zaragoza con su estudiantado más todo el entorno rural y la Diputación de Teruel va a ser una unión que va a dar sus frutos.

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